Vecinos de villa Hornillas llegaron hasta el Consejo Regional para denunciar tráfico de drogas, prostitución y amenazas
Los vecinos de villa Hornillas llegaron al límite. Lo que comenzó hace una década como una “toma” de personas que buscaban cumplir el sueño de la casa propia ha desencadenado en un conflicto sanitario producto del vertimiento de aguas servidas generada por los pobladores de lal “tomas” emplazadas en el cuadrante entre Enrique Abello, Juan Ruiz Mancilla, Hornillas y Avenida Circunvalación. La presidenta de la junta del vecinos del sector, Karen encabezó una delegación de 12 representantes que entregó una carta al gobernador regional, en plena sesión del Core, exigiendo intervención urgente ante la escalada de incivilidades en el sector.
La dirigenta relató que los residentes han intentado documentar lo que ocurre en el sector, pero se han topado con respuestas violentas. “Uno no puede sacar fotos, no puede increpar. Te quieren pegar. Yo ya lo hice una vez y me quisieron pegar”, afirmó. Esa experiencia la llevó a concluir que la comunidad no puede enfrentar sola la situación: “Vamos a pasar de víctima a victimario”.
“El tema principal es el tráfico de droga. Hace dos o tres meses atrás empezamos a ver un tema de prostitución: autos en la noche, mucho tráfico, personas con armas”, denunció.
Entre los hechos que más indignan a los vecinos está la destrucción del parque del sector. Según Karen, cuando los residentes intentaron defender el espacio de juegos de sus hijos, fueron amenazados. “Muchos vecinos salían a defender lo nuestro, que era el parque de nuestros hijos, y de repente desaparecían, llegaban con palos”.
A eso se suma la llegada diaria de cuatro o cinco camiones que vierten escombros, colchones y basura en los terrenos abiertos que rodean la “toma”. La presidenta de la junta de vecinos narró que incluso hay registro fotográfico de una de esas descargas ilegales. El resultado de ese vertimiento sostenido devino en una plaga de ratones que afecta a una villa cuyas casas tienen apenas cinco años de antigüedad.
“Ayer (domingo) no se podía respirar en la tarde. Era un olor putrefacto, pero horrible”, describió, en referencia a las aguas servidas con fecas que escurren desde la toma hacia avenida Manantiales.
Producto de vertimiento de aguas servidas el Centro Comunitario de Salud Familiar Sandra Vargas fue cerrado en 2024 y hace un par de semanas el jardín infantil Juan Ruiz Mancilla debió trasladar a más de 40 niños a otros establecimientos. Para los vecinos con menos recursos, ese cambio tiene un costo directo. “Tengo vecinas que no pueden llevar a sus niños al colegio porque no les alcanza para pagar taxi todos los días”, señaló la dirigenta. La situación es especialmente crítica para quienes dependen de atención médica continua: “Hay personas electrodependientes, con oxígeno, que se atendían en el Cecosf”.
Los vecinos le plantearon al gobernador Jorge Flies una demanda concreta e inmediata: el cierre perimetral de los terrenos abiertos que dan a la avenida, por donde ingresan los camiones. “El de la esquina de Enrique Abello es el único que está cerrado. El resto está todo abierto, donde está la toma, todo abierto”, planteó.
Sobre la responsabilidad por la falta de fiscalización durante todos estos años, la presidenta de villa Hornillas fue directa: “Esto es algo hereditario. Viene de años, de gobiernos anteriores”. La comunidad espera ahora reuniones con el alcalde Claudio Radonich y con la nueva delegada presidencial regional, Ericka Farías, para buscar una respuesta que, según advierten, no puede seguir esperando.




