Baterista puntarenense impulsa formación musical y nuevos espacios para el desarrollo artístico
E
l baterista y gestor cultural Juan Trujillo Ojeda de 32 años ha construido su camino en la música combinando interpretación, docencia y autogestión cultural. Desde Punta Arenas, el músico trabaja en la formación de nuevos talentos a través de clases de batería y proyectos que buscan fortalecer la escena musical local.
Actualmente realiza sus clases en un espacio que arrienda dentro de la academia E-Music, ubicada en calle Chiloé 818, donde enseña a estudiantes de distintas edades. Aunque el lugar ofrece formación en varios instrumentos como piano, canto o bajo, Trujillo se especializa exclusivamente en la batería, instrumento que ha marcado su trayectoria artística.
La relación de Trujillo con la música comenzó cuando tenía 13 años. En ese entonces, tras conseguir su primer trabajo de verano, decidió ahorrar para comprar su primera batería, iniciando así un camino que con el tiempo se transformaría en su principal vocación.
Durante cerca de diez años desarrolló su aprendizaje de forma autodidacta, explorando distintos estilos y perfeccionando su técnica a través de la práctica constante. Posteriormente decidió profundizar su formación estudiando con el reconocido baterista nacional Cristóbal Orozco, experiencia que le permitió ampliar su mirada musical.
Hoy, a sus 32 años, continúa perfeccionándose como intérprete y proyecta en el futuro seguir desarrollando estudios en el extranjero con otros bateristas.
La docencia como una
experiencia compartida
El trabajo docente apareció casi de manera natural en su trayectoria. Según relata, fueron familiares y cercanos quienes comenzaron a preguntarle si podía enseñar batería a sus hijos, lo que con el tiempo lo llevó a abrir ese espacio formativo.
Actualmente trabaja con alumnos desde los siete años en adelante, adaptando el proceso de aprendizaje a cada persona. Para él, la enseñanza musical no se limita a la técnica, sino que también implica comprender las motivaciones y capacidades de cada estudiante.
De esta forma, algunos estudiantes desarrollan una formación más exigente orientada a la interpretación profesional, mientras que otros encuentran en la música un espacio de exploración, disfrute o expresión personal.
Escena musical y
autogestión en la región
Además de su trabajo como docente, Trujillo participa activamente en la escena musical de Punta Arenas. Actualmente forma parte de proyectos como Amanda Kurt y Ricardo y la Gente Sombra, además de colaborar con otras agrupaciones y proyectos musicales.
Su versatilidad lo ha llevado a explorar distintos géneros, desde el jazz y el soul hasta el rock, el punk o el doom metal. Para el baterista, conocer diferentes estilos permite comprender mejor el lenguaje musical de cada proyecto y adaptarse a las necesidades de cada banda.
Sin embargo, también reconoce que el desarrollo de la música en la región enfrenta diversos desafíos. La mayoría de los eventos musicales se organizan bajo dinámicas de autogestión, donde los propios artistas deben encargarse de financiar arriendos, equipos o producción, lo que muchas veces dificulta la consolidación de proyectos culturales.
En ese contexto, considera importante fortalecer la creación de espacios, festivales y circuitos que permitan ampliar las oportunidades para músicos locales.
Una muestra que reflejó
el trabajo de un año
En medio de este proceso formativo, el día sábado 7 de marzo se realizó una muestra musical protagonizada por sus estudiantes. Los alumnos de batería del proyecto “Casa de Música”, iniciativa impulsada por el propio Trujillo, presentaron un encuentro que coronó un año de aprendizaje y práctica constante.
La actividad reunió a niños y jóvenes que subieron al escenario para compartir lo aprendido durante el proceso de formación. Para el músico, la instancia tuvo un significado especial, ya que permitió visibilizar el trabajo desarrollado en las clases y fortalecer el vínculo entre los estudiantes y sus familias.
Mirando hacia el futuro, el baterista busca seguir fortaleciendo su formación tanto como intérprete como docente, profundizando sus estudios en batería y ampliando sus conocimientos en enseñanza musical. Entre sus proyecciones a mediano plazo está la creación de un espacio propio de formación artística, como una escuela o academia donde la música se integre con otras disciplinas vinculadas al desarrollo cognitivo y emocional.




