“Nuestro rubro es muy sensible a esta variación y se verá reflejado en la reajustabilidad de nuestros contratos”
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Para el dirigente, cualquier oscilación al alza genera un efecto dominó que afecta desde el transporte de materiales hasta la operación de maquinaria pesada y la producción de insumos básicos.
El anuncio sobre las modificaciones al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) y el reciente aumento en el precio del queroseno han encendido las alarmas en diversos sectores productivos del país. En Magallanes, la industria de la construcción —pilar fundamental del desarrollo regional— advierte que estas fluctuaciones energéticas no son un tema menor, dado que impactan directamente en el corazón de la estructura de costos de las obras en ejecución.
Cristóbal Bascuñán, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) Magallanes, explicó que el sector no es ajeno a la inestabilidad de los precios de la energía, subrayando que “el petróleo es uno de los componentes muy importantes en el desarrollo de nuestras obras”. Para el dirigente, cualquier variación al alza genera un efecto dominó que afecta desde el transporte de materiales hasta la operación de maquinaria pesada y la producción de insumos básicos.
Factor aislamiento
La preocupación gremial cobra especial relevancia en una región donde la geografía y el aislamiento imponen desafíos adicionales. Bascuñán destacó que la construcción en la zona implica una logística compleja que incluye el traslado de personal a lugares remotos y la mantención de campamentos, factores que dependen críticamente del combustible.
“En el fondo, cuando sube el petróleo, sube todo: el flete, los equipos y la ejecución de materiales”, advirtió el líder gremial, enfatizando que la industria local es “tremendamente sensible” a estos cambios. Esta realidad obliga a las empresas a depender de las cláusulas de reajustabilidad presentes en los contratos para intentar absorber los sobrecostos y evitar la paralización de proyectos estratégicos para la región. “Todos los contratos están fijados con un cierto reajuste o una condición de reajustabilidad”, explicó Bascuñán.
Incertidumbre
A pesar de que los contratos suelen estar fijados con condiciones de reajuste, la velocidad y magnitud de las alzas en los combustibles —impulsadas por el debate sobre los mecanismos de estabilización— generan incertidumbre sobre el presupuesto final de las obras.
Desde el gremio recalcan que construir en Magallanes ya representa un “doble orgullo” debido a la hostilidad del clima y la lejanía. Sin embargo, el actual escenario económico añade una capa de complejidad técnica y financiera que, según Bascuñán, se verá irremediablemente reflejada en el valor de las futuras licitaciones y en la sostenibilidad de los proyectos que hoy se levantan en el extremo sur del país.




