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El valor de invertir en el alumbrado

Por La Prensa Austral Viernes 27 de Marzo del 2026

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Vivir en la Región de Magallanes implica aceptar un desafío climático y geográfico único, cual es convivir con la penumbra durante casi la mitad del año. En este contexto, la reciente decisión del Concejo Municipal de Punta Arenas de adjudicar más de 48 millones de pesos para la compra de insumos eléctricos no es un trámite administrativo más. Es una acción esencial de seguridad y salud pública para una comunidad que enfrenta días de escasas horas de luz solar.

La inversión en materiales como proyectores de área, fotoceldas y cables asegura que la ciudad no pierda su pulso cuando el sol se retira temprano. Tal como ocurre en otras localidades aisladas de la región, donde se implementan planes para “fortalecer la seguridad y el bienestar de los habitantes” a través del mantenimiento de su infraestructura crítica, en la capital regional el alumbrado público cumple esa misma función vital. No se trata sólo de estética urbana, sino de garantizar que el ritmo de mejoras alcance a todos los barrios, especialmente a los sectores periurbanos que históricamente han lidiado con la oscuridad.

La gestión municipal debe enfocarse en entregar resultados reales que mejoren directamente la calidad de vida. En una región donde las condiciones climáticas son extremas, la infraestructura de iluminación debe ser robusta y contar con un stock permanente de repuestos. La experiencia en otras zonas de la provincia muestra que, cuando se ejecutan obras de reposición y limpieza, se logra mitigar impactos y mejorar la circulación peatonal. Ese mismo estándar de limpieza y mantenimiento debe aplicarse con rigor al alumbrado, evitando que el deterioro de una luminaria se convierta en un foco de inseguridad durante los largos meses de invierno.

Si bien en algunos puntos de la región se activan planes de emergencia temporales para el mantenimiento de vías, la extensión y mejora del alumbrado público en la ciudad debe ser una política de inversión sostenida. El compromiso de los concejales de fortalecer el trabajo en sectores rurales y periurbanos responde a la necesidad de no dejar a ningún ciudadano a oscuras. Una ciudad iluminada es una urbe que se mantiene activa, productiva y segura, desafiando la naturaleza propia de nuestra latitud.

La apuesta por mejorar la cobertura y calidad de la iluminación es un reconocimiento a la realidad magallánica. El municipio debe persistir en este camino, asegurando que la inversión en tecnología y materiales eléctricos no se detenga, pues en una tierra donde la luz es un recurso escaso por naturaleza, el Estado tiene la obligación de compensar esa sombra con una gestión urbana eficiente y luminosa.

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