El nuevo arte de la guerra
Es un juguete. Se puede comprar en Chile en tiendas (desde unos 20 mil pesos) o por Internet (sobre un millón de pesos). Tiene múltiples aplicaciones: la entretención, la confección de mapas, el espectáculo, la industria y la agricultura. Su costo puede estar en torno a los 20 millones de pesos. Actualmente, sin embargo, se le conoce como una mortífera arma de guerra.
“Drone” no es una sigla. Significa “zángano”, como le puso alguien con un raro sentido del humor. El apelativo original, en inglés, es RPAS Remotely Piloted Aircraft System, literalmente “Sistema aéreo manejado en forma remota”. Como se le llame, su versión militar ha modificado radicalmente la forma cómo se libran las guerras.
Según el Centro de análisis para la política europea -Cepa, con sede en Washington- “la aparición de la guerra con drones, ha transformado la estrategia militar, el abastecimiento y la dinámica del campo de batalla. Los vehículos aéreos no tripulados… se han convertido en elementos clave para realizar ataques de largo alcance, ataques de precisión y obtener inteligencia en tiempo real”.
Ucrania, en el conflicto desatado por la invasión rusa, demostró la efectividad, la velocidad y la mortal precisión de los drones. Cepa asegura que su uso “ha obligado a naciones y alianzas a adaptarse rápidamente a las nuevas realidades tecnológicas y de defensa”. La guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán, confirmó este cambio radical.
Ni la invasión rusa ni el ataque de Estados Unidos e Israel tuvieron el éxito fulminante que esperaban. Ignoraron que la industria bélica, un motor silencioso del avance tecnológico, ya no es la que se conoció hasta el siglo pasado.
La blitzkrieg de Hitler, la Guerra Relámpago, hizo posible un avance sin precedentes de las tropas alemanas. La clave en Francia Polonia, el norte de Africa y en la fracasada invasión de Rusia en la II Guerra Mundial, fueron miles de blindados, comenzando con los Panzer, algunos con lanzallamas y otros capaces de disparar pesados proyectiles de demolición. Pese a la derrota del III Reich, se convirtieron en el modelo bélico por excelencia.
Pero, como nada es eterno, menos en el arte de la guerra, surgieron otras técnicas insidiosamente más efectivas, entre ellas, los drones de alta precisión. Su bajo costo ha permitido que hayan sido incorporados a todos los ejércitos del mundo. Pero, sin duda, donde prosperaron fue precisamente en Irán y Ucrania.
En Oriente Medio, pese a su superioridad, EE.UU. no ha doblegado a Irán. Israel está sintiendo el costo de la guerra.
En el otro frente, el Instituto para el Estudio de la Guerra, también de Washington, estima que, en primavera, Rusia intensificará la lucha, combinando drones, misiles balísticos y armas convencionales.
El comandante ucraniano, el general Oleksandr Syrskyi, señaló que las tropas rusas han realizado intentos simultáneos de romper las líneas defensivas en varias áreas estratégicas. “Se produjeron combates feroces a lo largo de toda la línea de contacto”.
Rusia ha intensificado sus ataques desde el 17 de marzo y ha trasladado equipo pesado y más tropas a la línea del frente, se explicó en Washington.
Más baratos que los tanques, los drones de precisión han resultado terriblemente más efectivos en un conflicto.




