Educación conectada: cuando empresas y aulas trabajan juntas
María Francisca Pérez Obando, coordinadora Aprendizaje Integrado al Sector Productivo y de Servicios (API) de Inacap
El Aprendizaje Integrado al Sector Productivo y de Servicios (API) es una estrategia curricular utilizada por Inacao que busca vincular la sala de clases con el mundo laboral. Esta estrategia consiste en integrar experiencias de aprendizaje reales en la formación de los estudiantes, permitiéndoles abordar desafíos levantados directamente desde empresas y organizaciones del territorio. Al extrapolar el conocimiento y las competencias adquiridas mediante la práctica en un contexto real, el modelo API se convierte en un camino que transforma el proceso educativo en una instancia de colaboración directa con el entorno socioproductivo.
En la ejecución de este modelo educativo, una herramienta fundamental es el trabajo colaborativo, en el que se involucran las áreas académicas y de Vinculación con el Medio (VcM). En este proceso, los docentes asumen un rol de facilitadores y líderes de proyecto, guiando el aprendizaje con una visión actualizada de las tendencias de la industria. Por su parte, los estudiantes buscan resolver problemáticas reales, fortaleciendo y desarrollando competencias sello y habilidades críticas para el desarrollo técnico-profesional, mientras que las empresas participan activamente como co-formadoras en la entrega de desafíos, el acompañamiento y la retroalimentación en hitos clave del proceso de enseñanza-aprendizaje. Esta relación tripartita permite que el sector productivo reciba soluciones frescas y creativas, mientras los educandos se familiarizan con los estándares y exigencias de su campo laboral.
La vinculación de Inacap con el ecosistema empresarial se materializa estratégicamente a través de su modelo de VcM y el uso de herramientas tecnológicas como el Portal Desafíos. Mediante esta plataforma, las empresas pueden cargar necesidades o problemas específicos que requieren ser resueltos, los cuales son tomados por las sedes para ser abordados en las asignaturas API. Esta sistematización permite una conexión ágil y bidireccional, donde el quehacer institucional se alinea con la productividad de los territorios, generando un impacto social y económico que trasciende el aula.
Desde la implementación a nivel nacional del modelo API en 2022, los resultados han sido sumamente positivos, expandiéndose con éxito a las 28 sedes de la institución a lo largo de Chile. Los datos indican que el programa ha logrado formar a más de 70.000 estudiantes bajo esta estrategia e involucrado a más de 700 docentes. El despliegue de esta iniciativa ha permitido no sólo mejorar la pertinencia de las carreras, sino también fortalecer la confianza del sector productivo en el acompañamiento del proceso educativo y en los resultados obtenidos en el desarrollo de desafíos y soluciones a problemáticas reales.
Finalmente, el modelo API trasciende el aula al permitir que los estudiantes transformen su conocimiento en soluciones concretas, fortaleciendo sus competencias en un contexto real. Este contacto temprano con la realidad profesional reafirma la misión institucional de formar con excelencia a personas íntegras que transforman el mundo. Así, el Aprendizaje Integrado al Sector Productivo y de Servicios se consolida como el estándar de una educación técnico-profesional moderna, diseñada para liderar con agilidad los cambios que el futuro demanda.




