Gobierno enfrenta presión transversal por polémica salida de directora de SernamEG
La salida de Priscilla Carrasco de la dirección del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SernamEG) sigue generando fuertes repercusiones políticas, con declaraciones que han elevado el tono del debate y profundizado las críticas a la decisión adoptada por el Ejecutivo. La renuncia no voluntaria, solicitada por la ministra de la Mujer, Judith Marín, ocurrió en medio del tratamiento de la exautoridad por un cáncer de mama triple negativo.
Desde distintos sectores, parlamentarios cuestionaron no sólo el fondo de la medida, sino también su oportunidad. La diputada Pamela Jiles emplazó directamente a la ministra a revertir la decisión, acompañando su mensaje con una cita bíblica que apelaba al arrepentimiento y la compasión. En la misma línea, la diputada Flor Contreras sostuvo que “no se comprende que en un ministerio que debería velar por las mujeres se incurra en este tipo de prácticas”, enfatizando la falta de sensibilidad frente a una funcionaria que enfrenta una enfermedad grave.
Las críticas también alcanzaron al oficialismo. La senadora María José Gatica calificó la determinación como “no empática, ni humana”, mientras que la presidenta del Senado, Paulina Núñez, advirtió que “hay límites en política y en la vida”, llamando a no profundizar el dolor de una persona en una situación delicada. A estas voces se sumaron figuras como Karla Rubilar y Evelyn Matthei, quienes coincidieron en la necesidad de reconsiderar la medida.
Desde la oposición, en tanto, el tono fue aún más duro. La presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, habló de “indolencia brutal”, subrayando que Carrasco enfrentaba una enfermedad mientras lideraba un servicio con alta cobertura territorial. La exministra Jeannette Jara calificó la decisión como “cruel y equivocada”, mientras que la diputada Emilia Schneider afirmó que “no se entiende, mucho menos en medio de su tratamiento de cáncer”, destacando la disposición de la exdirectora en casos de violencia.
En la misma línea, parlamentarias del Frente Amplio como Francisca Bello, Constanza Schonhaut y otras legisladoras apuntaron a una “falta de humanidad” y cuestionaron la señal que se entrega a otras mujeres que atraviesan enfermedades graves. Desde el Socialismo Democrático, la senadora Daniella Cicardini criticó el uso de discursos valóricos frente a decisiones que, a su juicio, carecen de empatía, mientras que Juan Luis Castro calificó la medida como “profundamente inhumana”.
No obstante, desde el oficialismo surgieron voces que respaldaron la determinación. El jefe de bancada del PNL, Cristóbal Urruticoechea, sostuvo que la salida responde a “argumentos técnicos y laborales”, asegurando que el gobierno detectó situaciones complejas en el servicio que justificarían la decisión. E




