Terminal Intercomunal Mina Loreto: conectividad rural y desafíos pendientes en su funcionamiento
Por Matías Ponce Cerda
Ubicado en calle Ignacio Carrera Pinto esquina Chiloé, el Terminal Intercomunal MIna Loreto se ha consolidado como un punto clave para la conectividad hacia sectores rurales de Punta Arenas y también hacia comuna como San Gregorio, Río Verde y Cerro Sombrero (Primavera), en Tierra del Fuego. Financiado por la municipalidad y con una inversión superior a los $750 millones provenientes de fondos regionales, este recinto cumple una función esencial para quienes deben trasladarse diariamente fuera del radio urbano.
El proyecto fue impulsado durante la administración del alcalde Emilio Boccazzi (2012-2016) y posteriormente inaugurado en 2017 bajo la gestión de Claudio Radonich. Su diseño, inspirado en un vagón de tren que rememora la antigua mina Loreto, buscó dar identidad a un espacio que por años fue demandado por la comunidad.
Aunque el edificio fue entregado en septiembre de 2017, su inauguración se concretó nueve meses después, marcando el inicio de una infraestructura pensada para fortalecer la conectividad rural e interprovincial. Hoy, pese a su relevancia, enfrenta desafíos asociados a la reactivación de servicios y a la mejora de la experiencia para los pasajeros.
A casi una década de su apertura, el Terminal Intercomunal sigue siendo un eje fundamental para la movilidad en la zona, evidenciando tanto su importancia estratégica como la necesidad de seguir avanzando en su desarrollo.
Desde este terminal parten buses hacia diversos puntos de la región, tales como Cerro Sombrero, San Gregorio, Río Verde, San Juan, Agua Fresca, Leñadura, Llau Llau, Ojo Bueno, Río Seco, Pampa Redonda, Andino y Monteverde. Los usuarios destacan la conectividad que este terminal proporciona a la comuna y a la región.
Según explicó Raúl Aguila, trabajador del recinto desde sus inicios y quien actualmente atiende en el kiosco y bazar Puppy, el flujo de pasajeros varía dependiendo de la época del año, siendo el periodo escolar uno de los más activos. “El trabajo es normal, día a día. A veces se vende más, a veces menos, pero en temporada escolar se nota el aumento”, señaló.
El terminal es administrado por el municipio, que se encarga de su mantención general. En el lugar funcionan actualmente ocho locales comerciales, además de servicios básicos como baños públicos pagados. Sin embargo, uno de los principales déficits es el cierre del restaurante y la cafetería, que no operan desde hace cerca de dos años.
Este cierre se produjo tras el fallecimiento de Guillermo Leiva, quien tenía la concesión del espacio. Desde entonces, el recinto no ha logrado reactivar este servicio, lo que impacta directamente en la experiencia de los usuarios que deben esperar por largos periodos.
Desajuste de horarios y falta de atención en momentos críticos
Los servicios comienzan a operar desde las 7 de la mañana, extendiéndose hasta las 21 horas con la última salida de buses, mientras que el último arribo se registra cerca de las 22 horas. No obstante, una problemática exteriorizada por los usuarios es la diferencia entre estos horarios y la atención al cliente del terminal, que funciona sólo entre las 8 y 20 horas.
Esta situación genera dificultades para quienes deben esperar en horarios extremos sin acceso a información o asistencia, especialmente ad portas de la llegada del invierno y las bajas temperaturas de la zona, condiciones que afectan directamente a los usuarios.




