Magallanes lidera la única certificación en restauración paleontológica de Chile
Através de una alianza entre la Universidad de Magallanes, el Museo de Historia Natural Stuttgart de Alemania y el Museo de Historia Natural Río Seco, se llevó a cabo la segunda versión de un curso inédito que busca dotar de capacidades técnicas avanzadas para el manejo de bienes patrimoniales en el extremo sur del país.
Entre el 19 al 28 de marzo, la ciudad de Punta Arenas se convirtió en el epicentro de la formación técnica de vanguardia en ciencias de la tierra con la realización de la segunda versión del “Curso de Especialización en Preparación, Restauración y Conservación Paleontológica”. Esta iniciativa, que cuenta con la certificación de la Universidad de Magallanes (Umag), representa un hito para la disciplina en el país al abordar una brecha crítica en la cadena de valor del patrimonio fósil: el trabajo de laboratorio.
El curso fue impartido en las dependencias del Museo de Historia Natural Río Seco (MHNRS) por un equipo de alto nivel liderado por la Mg. Cristina Gascó Martín, Conservadora y Restauradora de Bienes Patrimoniales y Preparadora Paleontológica del Museo de Historia Natural Stuttgart (SMNS, Alemania), junto a la Dra. Judith Pardo Pérez, reconocida paleontóloga e investigadora de la Umag, quien ha sido la principal impulsora de este polo de desarrollo técnico en la región.
Más allá de la
investigación académica
Históricamente, la paleontología se ha percibido principalmente a través de sus hallazgos y las publicaciones científicas resultantes. Sin embargo, para que un fósil llegue a una vitrina o a un artículo de alto impacto, debe atravesar un complejo proceso de preparación. Judith Pardo enfatiza que esta es una de las mayores fortalezas del programa.
“Paleontología no es solamente investigar y sentarse a escribir artículos científicos, sino que también es cómo se trata la pieza excavada, cómo se protege y cómo se restaura si está dañada”, explica la Dra. Pardo.
La investigadora destaca que este programa es, a la fecha, el único curso certificado por una institución académica en Chile en estas áreas específicas. Según Pardo, las instituciones nacionales aún no han logrado profesionalizar adecuadamente la parte técnica del trabajo de laboratorio, lo que vuelve a esta certificación un recurso invaluable para el país.
El arte de “liberar” el fósil
El enfoque pedagógico de este año estuvo puesto en fortalecer las capacidades técnicas del personal de instituciones dedicadas a la protección, manejo y divulgación de bienes culturales, contando además con la participación de estudiantes de Biología Marina de la Umag. El trabajo es minucioso y requiere de un perfil particular que combine el rigor científico con habilidades manuales casi artísticas.
El proceso de preparación consiste fundamentalmente en la remoción de la roca que contiene al fósil, una tarea de alta precisión. “Hay que tener hartas habilidades manuales”, señala Pardo, recordando que en versiones anteriores se ha solicitado a los postulantes tener conocimientos previos en geología o habilidades artísticas precisamente por la delicadeza que exige “liberar” la pieza de su matriz pétrea. Este conocimiento no solo tiene fines científicos, sino que es fundamental para la museografía y la calidad de las exhibiciones que el público general consume en los centros culturales.
Impacto económico
y regional
La importancia de esta capacitación trasciende lo académico y se inserta directamente en el mercado laboral y la gestión ambiental de Magallanes. El financiamiento para este curso provino de un proyecto respaldado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (Andi), titulado “Fortalecimiento de la investigación paleontológica vinculativa en la Universidad de Magallanes, a través de la creación de redes”.
Uno de los problemas logísticos que enfrenta la región es que muchas consultoras ambientales, al realizar excavaciones y encontrar restos fósiles, suelen traer personal técnico desde Santiago por la supuesta falta de expertos locales. Con esta certificación, los participantes obtienen un documento con estampilla que les permite trabajar en consultorías para licitaciones de medio ambiente.
Este avance permite que el ciclo del patrimonio se complete en la región. Las consultoras suelen preferir que los fósiles se queden en depósitos locales, como el del Instituto de la Patagonia de la Umag, pero estas instituciones exigen que las piezas lleguen preparadas, organizadas y en sus cajas correspondientes. “Ahora ya tenemos a gente preparada. Esa es la idea, aparte de profesionalizar lo técnico, generar fuentes laborales a través de esta certificación y capacitación”, concluye Judith Pardo.




