La eterna espera
Quieres volver a tu casa, sales del mall o la Zona Franca, miras la hora y piensas “ya, no debería demorar tanto”… pero pasan los minutos. Y siguen pasando. Porque sí, el transporte también tiene su propio ritmo: lento, irregular y especialmente escaso en la noche. En el centro, donde debería haber más movimiento, las micros simplemente no aparecen.
Y ni hablar de la micro 8, que parece un mito urbano. Sabes que existe, pero cuando la necesitas, no pasa. Entonces quedas ahí, con el viento helado característico golpeando fuerte, más aún ad portas del invierno, cuando el frío se vuelve aún menos tolerable.
No es que falte paciencia en la espera, falta frecuencia. Lo mínimo es poder volver sin planificar como si fuera un viaje largo. Pero no, la espera impacienta, agota y se hace incómoda.. Y bueno… a falta de micros, tomaré la Volare.




