Necrológicas

Un acuerdo muy frágil

Por Abraham Santibáñez Lunes 13 de Abril del 2026

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Era inevitable. Conociendo los imprevisibles vuelcos del carácter de Donald Trump, sobre todo en materia de política internacional, se anticipaba que el alto al fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán estaría marcado por el signo de la fragilidad.

Lo señaló crudamente The New York Times: “La historia de la guerra en Irán ha sido la historia de un presidente estadounidense errático. Una conflagración regional. Una crisis energética planetaria. Un mundo en desorden”.

No sólo eso. Atrapados en este conflicto, quienes sufren la peor incertidumbre son los propios iraníes. Este año empezó para ellos con una violenta represión. Amnistía Internacional habla de miles de muertos. Estados Unidos, que les ofreció su apoyo, terminó -en voz del Presidente Trump- amenazando con enviarlos de vuelta “a la Edad de Piedra”.

Este fue el panorama que vivió el mundo cristiano durante Semana Santa. Lo comentó el Papa León XIV:

“La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable. Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, hago un sincero llamamiento a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos, que anhelan una convivencia pacífica, basada en la justicia. Y sigamos rezando por la paz”.

El Presidente Trump no se dio por aludido, pero el martes 7 de abril, cuando vencía el plazo impuesto por él mismo para llegar a un acuerdo, anunció que había tenido éxito. En efecto, se llegó a un acuerdo que proporciona dos semanas -alto al fuego mediante- para negociar. Todo ello después de la apocalíptica amenaza de acabar con toda la “civilización” iraní si no se abría el estrecho de Ormuz.

La tregua fue posible gracias a una propuesta del gobierno de Paquistán. En estos 14 días, Irán permitiría el paso mientras Washington y Teherán intentan hablaban de paz. Es lo que debería estar ocurriendo ahora, pero ya se sabe que el alivio fue momentáneo. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, genio imparable de la guerra, insistió en sus ataques contra Hezbolá en el Líbano. Tras matar a más de 200 personas, el ejército israelí no detuvo los bombardeos.

El argumento -un “resquicio” poco convincente- fue que el Líbano no estaba incluido en el acuerdo de cese el fuego. En respuesta, Irán cerró el acceso por el estrecho, con lo que el acuerdo estaría fracasando.

El mediador, Paquistán, sostuvo desde el principio que el Líbano estaba incluido en la tregua. El Presidente de Irán, Masud Pezeshkián, advirtió que el diálogo previsto para celebrarse en Islamabad perdería sentido con Líbano bajo bombardeos. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, insistió que debía ser parte del acuerdo y acusó a Israel de “tensionar gravemente” el acuerdo.

Este fin de semana nada está claro. El mundo sigue sufriendo el alza del petróleo; en Irán se mezclan las esperanzas y las amenazas y …. en Gaza la situación -olvidada- se sigue agravando.

No hay muchos motivos para el optimismo.

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