Ejercicio, genes y envejecimiento: el estudio en Magallanes que busca medir el “rejuvenecimiento” celular en adultos mayores
En un laboratorio donde el movimiento corporal se cruza con la biología molecular, la Región de Magallanes se ha convertido en escenario de una investigación inédita en Chile. El programa Nam 2025, liderado por el Campus Asistencial Docente e Investigación de la Universidad de Magallanes (Cadi- Umag), busca responder una pregunta que hasta hace poco parecía reservada a la ciencia experimental: ¿Puede el ejercicio físico influir directamente en los mecanismos genéticos del envejecimiento?
La iniciativa trabaja con 90 personas mayores de 60 años, quienes participan en una intervención integral que combina entrenamiento físico supervisado y orientación nutricional. Sin embargo, el rasgo distintivo del estudio no está solo en la intervención clínica, sino en su dimensión molecular: por primera vez en la región se analizarán biomarcadores epigenéticos en sangre para evaluar cambios asociados al envejecimiento biológico.
La directora del programa, la Dra. Yolanda Espinosa, explica que el foco está puesto en una condición particularmente compleja: la obesidad sarcopénica. Este cuadro, caracterizado por la coexistencia de exceso de grasa corporal y pérdida de masa muscular, representa uno de los principales desafíos en salud pública en poblaciones envejecidas.
“Lo que buscamos es evaluar no solo la recuperación física, sino también lo que ocurre a nivel molecular. Analizaremos marcas epigenéticas presentes en el ADN circulante, que están asociadas al envejecimiento. Esto podría indicarnos si es posible monitorear una suerte de ‘rejuvenecimiento’ inducido por el ejercicio”, señala.
La intervención se desarrolla en la Unidad de Kinesiología del Cadi-Umag, donde los participantes -con y sin obesidad sarcopénica- realizan rutinas grupales dos veces por semana. El diseño incluye estaciones de trabajo orientadas al fortalecimiento muscular, con el objetivo de recuperar fuerza, mejorar el rendimiento físico y aumentar la masa muscular.
El kinesiólogo e investigador Felipe Retamal destaca que el enfoque grupal no solo responde a criterios técnicos, sino también sociales. “El entrenamiento en conjunto favorece la adherencia, la motivación y la sociabilización, elementos clave en este tipo de programas, especialmente en una región con altos índices de envejecimiento”, explica.
El componente nutricional es otro eje fundamental del proyecto. Las profesionales del área trabajan en evaluaciones personalizadas y en la elaboración de pautas alimentarias adaptadas a cada participante, con el fin de asegurar una ingesta adecuada de nutrientes y favorecer la adherencia a largo plazo.
La nutricionista Paola Aravena subraya que la alimentación no solo complementa el ejercicio, sino que es determinante en la calidad de vida de las personas mayores. “Una intervención efectiva requiere considerar la realidad individual de cada paciente, tanto en sus hábitos como en su contexto”, afirma.
Más allá de los indicadores clínicos y moleculares, el programa tiene un impacto tangible en la vida cotidiana de sus participantes. Para muchos, representa una oportunidad de romper con el sedentarismo y recuperar autonomía en un entorno acompañado y profesional.
“Es una forma de obligarse a moverse, pero en un ambiente grato y con apoyo constante”, comenta Mabel Silva, de 66 años. En la misma línea, Luis Águila, de 68, valora la continuidad de este tipo de iniciativas: “Son proyectos que ayudan a avanzar con lo que uno tiene, especialmente cuando hay enfermedades de por medio”.
El proyecto NAM 2025 continuará su fase de intervención hasta mayo, para luego dar paso al análisis de los datos recolectados. Sus resultados podrían abrir nuevas perspectivas en la comprensión del envejecimiento saludable, posicionando a Magallanes como un laboratorio natural para la investigación en ciencias del ejercicio y biología molecular.




