Experto del Inach llama a limitar captura de kril y rotar zonas de pesca para proteger fauna antártica
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Anelio Aguayo advierte que cambios en categorías de conservación reflejan presión del ecosistema y plantea medidas preventivas urgentes
El investigador del Departamento Científico del Instituto Antártico Chileno y experto en cetáceos, Anelio Aguayo, advirtió que las recientes variaciones en las categorías de conservación de especies antárticas evidencian un deterioro progresivo del ecosistema marino, marcado por el cambio climático y la presión sobre recursos clave como el kril.
El especialista explicó que las clasificaciones definidas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza abarcan desde especies en “riesgo menor” hasta aquellas “en peligro de extinción” o incluso “extintas”, permitiendo evaluar el estado de las poblaciones a nivel global.
En ese contexto, ejemplificó con el caso del lobo fino antártico (Arctocephalus gazella), que tras recuperarse de la caza indiscriminada fue catalogado como de bajo riesgo, pero volvió a una condición crítica debido a la disminución de su principal alimento: el kril antártico (Euphausia superba). Esta situación responde, según detalló, a cambios en el ecosistema derivados del aumento de la temperatura y la reducción del hielo marino, lo que afecta la producción de fitoplancton y zooplancton.
Un escenario similar de alerta se observa en la foca elefante del sur (Mirounga leonina), cuya población ha sido impactada recientemente por brotes de gripe aviar altamente patógena, lo que llevó a su reclasificación como especie “vulnerable”.
Aguayo también destacó que otras focas antárticas -como la cangrejera, de Weddell, leopardo y de Ross- mantienen por ahora la categoría de “riesgo menor”, en parte gracias a su capacidad de adaptación alimentaria. Sin embargo, advirtió que la falta de datos actualizados impide una evaluación completa de su población actual.
Medidas urgentes
Frente a este escenario, el investigador planteó la necesidad de avanzar en acciones concretas a nivel internacional, en el marco del Sistema del Tratado Antártico.
“Desde un punto de vista profesional, es fundamental adoptar medidas preventivas de conservación”, sostuvo.
Entre ellas, propuso no aumentar las cuotas actuales de captura de kril antártico, recurso clave en la cadena alimentaria del océano Austral, y establecer un sistema de rotación de las áreas autorizadas para su extracción.
Esta última medida -explicó- es comparable a prácticas utilizadas en la agricultura y la ganadería, donde se alternan los terrenos para evitar su agotamiento y permitir la recuperación de los ecosistemas.
Ambas acciones podrían ser impulsadas a través de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, organismo encargado de regular la actividad en el océano Austral.
Para Aguayo, el desafío es claro: anticiparse al deterioro antes de que los cambios sean irreversibles. “El kril es una especie clave. Su disminución impacta a toda la red trófica, desde peces y aves hasta mamíferos marinos de gran tamaño”, concluyó.
Categorías de conservación
Las Categorías de Conservación de las especies y/o poblaciones de organismos van desde las poblaciones numerosas y estables (“En Riesgo Menor”) en la Lista Roja, pasando por las abundantes pero no estables, por la presencia de riesgos mayores (“Vulnerables”), hasta llegar a las poblaciones escasas (“En Peligro de Extinción”) y luego seguir hasta las poblaciones desaparecidas en su medio natural, durante los últimos 50 años (“Extintas”).
1.Lobo Fino Antártico
(Arctocephalus gazella)
Esta especie después de experimentar una caza indiscriminada durante los siglos XVIII, XIX y a comienzos XX, se recuperó en buena forma a fines del siglo XX. Así en el año de 1996 se categorizó “En Riesgo Menor” hasta el año 2016, cuando pasó a “En Peligro de Extinción”, debido a una continua disminución de sus poblaciones, como respuesta a cambios en el ecosistema marino antártico en las islas Georgia del Sur y las situadas en el Mar de Scotia, con un resultado de una disminución de su principal alimento, el Kril antártico (Euphausia superba) en la trama alimentaria. Ese cambio en el ecosistema marino antártico se inició con un aumento de la temperatura que provocó una disminución del hielo marino o Mar congelado, cuyo resultado fue una menor producción de fito y zooplancton ( Krill), así como un aumento de la competencia por el alimento con los pingüinos y aves marinas voladoras, con los peces y calamares consumidores de krill, y con las ballenas, principales depredadores del krill por su tamaño, especie clave del ecosistema marino antártico.
2. Foca Elefante del
Sur (Mirounga leonina)
Esta especie de foca antártica, al igual que el Lobo fino antártico, necesita un sustrato libre de hielo para reproducirse, razón por la cual en su temporada de Estro o Calor, se acerca a las costas de las islas antárticas y subantárticas para procrear.
Desde el año 2023 ha disminuido el tamaño de sus poblaciones principales antárticas debido a la presencia de la Gripe Aviar (HPAI) altamente contagiosa. Los investigadores han registrado en las poblaciones antárticas una alta mortalidad de crías en las islas del Atlántico Sur Oriental; sin embargo, aún se desconoce el impacto demográfico por falta de registros recientes. Como una medida de conservación precautoria, los investigadores de la UICN la han categorizado desde su estatus de “Riesgo Menor” (abundante) a “Vulnerable” (riesgo mayor).
3. Las otras cuatros especies de Focas antárticas son:
Foca Cangrejera (Lobodon carsinophagu)s; Focas de Weddell (Leptonychotes weddellii); Foca Leopardo (Hydrurga leptenix) y Foca de Ross (Ommatophoca Rossii). Todas ellas se reproducen sobre el hielo antártico (pagofilas) y su distribución es pelágica (alta mar congelado). Además, se alimentan de varias especies de calamares, peces y crustáceos, siendo catalogadas como eurifagas, razón por la cual, cuando falta un ítem alimentario, ellas consumen otros y de esa manera aseguran su alimentación y sobrevivencia.
Los investigadores de la IUCN las han catalogado “En Riesgo Menor”, a pesar de la falta de datos actuales para todas ellas.




