Necrológicas

“Un Tapiz”, Carole King. Parte 2

Domingo 26 de Abril del 2026
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“El Tapiz” siempre fue otra cosa, nosotros en ese precario inglés de liceo, sabíamos que era algo y mucho más en letra y música que “Corazón, mi corazón / yo te quiero, mi corazón”, aquello – lo único- que conocíamos de Carole King hasta ese momento. Respecto del inglés, aclaremos que algunos corríamos con ventaja: los que éramos alumnos de la profesora Sra. Rita Drpic en el Liceo de Hombres, que nos paseaba por Shakespeare al compás de The Carpenters o Demis Roussos grabadora y casete en mano. Además, en la contraportada del disco venían las letras de las canciones: ¡Dios estaba de nuestro lado!

Nosotros en ese tiempo andábamos por aquello del rock, eso si del bueno, del verdadero rock, o sea, Led Zepellin y de ahí hacia arriba. Pero “El Tapiz” nos voló la cabeza a todos y era habitual ver a las chicas y a los chicos de esos años bajar por la Avenida Colón con el disco bajo el brazo, porque todo se “tejía” en “la Colón”: las puestas de acuerdo, los datos de las fiestas del fin de semana y los intercambios de música.

Los espíritus inquietos en estas cosas pronto descubrieron que “Locomotion”, el tema que por ahí por 1975 guapeó en las radios en versión de los rockeros de Grand Funk Rail Road, era de Carole King y su marido Gerry Goffin y en 1962 había llegado al primer lugar del Billboard en versión de la cantante Little Eva. Entonces, los ortodoxos de Grand Funk, aquellos de “Música para llevar el ritmo con los pies” o “Somos una banda americana” visitaban a la King de los primeros tiempos con esta primigenia canción incluida en su álbum “Shinnin’On”, ese que traía unos lentes para ver la carátula en tercera dimensión.       

Aun cuando, como ya dijimos es un disco parejo, destacamos dos canciones. Una de ellas es “Me querrás mañana” que Carole King compuso junto a su marido y fue popularizada por The Shirelles en la década de 1950. La otra es “Tu amigo fiel”, compuesta en letra y música de King en el periodo que estaba grabando “El Tapiz”. En nuestra opinión esta es la canción más popular y representativa de Carole King, está dedicada a la amistad sin fronteras ni condiciones. Comienza con algo así como “Cuando estés abatido y aproblemado y necesites ayuda y nada, nada te resulte, cierra los ojos y piensa en mi y pronto estaré a tu lado”. James Taylor, gran amigo de la cantante y guitarrista en “El Tapiz”, la registró paralelamente en su disco solista “Mud Slide Slim and the blue horizon” publicado también en 1971, una muy buena versión, como tantas otras, incluso en español, pero ninguna supera la original.

Una estrategia publicitaria de esos años había difundido el eslogan “El mejor regalo es un disco, regálelo ya”, incluso la transformaron en un breve jingle. Entonces, si alguien regalaba “El Tapiz” era casi una declaración de amor, no necesariamente “hasta que la muerte nos separe”, pero al menos “hasta que la Prueba de Aptitud Académica (PAA) nos separe”, porque cada cual podía partir por su lado (aclaremos que la PAA era el equivalente de la Paes actual).

De tarde en tarde, reescuchamos “El Tapiz” y caemos en cuenta que nunca nos hemos preocupado seriamente del significado en español de las letras de sus canciones. Nunca henos llegado más allá de “traducir” mentalmente en modalidad muy amateur una que otra frase. No lo estimamos necesario, ya no lo hicimos ni lo haremos, por lo demás, esto es poesía y los que saben de estas cosas señalan que los “verdaderos” poemas son intraducibles. Eso sí, los recuerdos están convidados a la mesa, nunca faltan a la cita, son invitados que saben de formalidades y compromisos, “amigos fieles”, de esos que no fallan cuando estamos abatidos y aproblemados. Esas queridas canciones vienen con un dejo de nostalgia por esos tiempos idos, por esos días que ya no vendrán. En fin, tampoco podemos pedirle demasiado a la vida, a esa vida “que ya nos ha dado tanto” como dice nuestra Violeta.

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