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Leandro Faúndez, el artista que llevó el viento y la luz de Magallanes al epicentro de la acuarela mundial

Domingo 26 de Abril del 2026

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Desde las gélidas y poéticas latitudes de Punta Arenas, donde el horizonte se funde en un abrazo de agua y sombra, el artista Leandro Faúndez Reinoso celebra un hito sin precedentes en su carrera: representar a Chile en Fabriano in Acquarello 2026. Este encuentro, consagrado como el festival de acuarela más prestigioso del orbe, congrega a exponentes de más de 85 naciones en las ciudades italianas de Fabriano y Bolonia a partir del 21 de abril. Allí, la obra de Faúndez, “Faro San Isidro”, ya se erige como un testimonio silente de la luz austral frente a la mirada de los mejores acuarelistas del mundo.

La obra seleccionada para Italia no es solo el retrato de una estructura, sino la síntesis de una experiencia sensorial. Para Faúndez, este lugar representa una aventura que comienza en el trayecto, entre el avistamiento de delfines y el susurro del bosque. Su proceso creativo exige “estar en el lugar, sentir, observar y oír”, aunque a menudo la obra deba culminar en la calma del taller debido a la inclemencia del clima puntarenense.

A sus 45 años, este técnico agrícola de formación ha encontrado en la acuarela no solo un medio de expresión, sino un lenguaje para traducir la bravura de la naturaleza patagónica. Su vínculo con este arte nació de una chispa fortuita poco antes de la pandemia, al descubrir los lápices acuarelables de su hija. Lo que comenzó como una curiosidad doméstica se transformó en una disciplina rigurosa, donde el agua y el pigmento danzan para capturar la esencia de un territorio que respira a través del viento.

Diálogos con
el paisaje y la luz

Para profundizar en la cosmovisión del artista, rescatamos pasajes fundamentales de su proceso creativo y su relación con el entorno extremo:

– ¿Qué le entrega una región como Magallanes a un artista visual que difícilmente podrá encontrar en otro lugar del mundo?

– “Si nos ponemos a observar, hay una variedad de paisajes muy hermosos e interesantes: bosques, estrechos, montañas y pampa. Es un paisaje quizá no tan amigable para quien lo recorre debido al viento, pero esa dificultad lo hace mucho más interesante. Es difícil encontrar tanta variedad en una sola región; la inspiración habita en el silencio, en los árboles que tienen una identidad esculpida por el clima”.

– La luz en el extremo sur tiene características particulares, ¿cómo influye esto en su técnica de valoración tonal?

– “Para mí, la valoración tonal es incluso más importante que el color mismo, pues es lo que otorga volumen a la obra. Me gusta “agrisar” los colores, quebrarlos con su complementario para expresar las características del paisaje. Para crear profundidad sobre la superficie plana, juego con las consistencias: los elementos lejanos llevan mezclas con mucha agua y, a medida que nos acercamos al espectador, el pigmento se vuelve más espeso y texturizado.

– ¿Por qué eligió el “Faro San Isidro” como la obra para representar a Chile en Italia?

– “Más que la estructura arquitectónica, me cautiva lo que convive con el faro. El trayecto hacia allá es una aventura: caminar por el bosque, observar los delfines en el estrecho, detenerse a oír. El Faro San Isidro es un elemento de inspiración recurrente en mis cuadernos porque sintetiza esa comunión entre la soledad del puesto de vigía y la exuberancia de la fauna y la flora magallánica”.

La alquimia del
agua y el tiempo

La técnica de Faúndez huye de los dogmas rígidos. Aunque reconoce la influencia de maestros clásicos como William Turner y contemporáneos como Joseph Zbukvic, su estilo es una amalgama de veladuras, trabajos sobre húmedo y seco, buscando una plasticidad que el óleo o el acrílico no le permitían. La acuarela, según explica, le ofrece una “limpieza” y comodidad única para viajar y pintar en medio de la nieve o el bosque, aunque el clima de Punta Arenas a menudo obligue a finalizar las piezas en la calidez del taller.

Una obra de Faúndez es un ejercicio de paciencia y síntesis. Si bien la ejecución puede tomar entre una y dos horas, el artista advierte que detrás de esa rapidez aparente existen cientos de papeles desechados y horas de práctica para dominar los tiempos de secado.

El salto a la cuna del arte

El proceso para llegar a Italia no fue azaroso. Tras una rigurosa convocatoria virtual en diciembre y una selección física por parte de un jurado en Santiago, “Faro San Isidro” fue enviada a Europa para integrarse a la exhibición internacional. Para Faúndez, radicado en Magallanes por la serenidad que le brinda para criar a su familia, este viaje representa un hito profesional y personal. Llegar a Fabriano y Boloña es, para este artista autodidacta que admira la maestría de Turner y Zbukvic, la validación de un camino forjado en el ensayo y el error. Entre los mejores del mundo, el pincel de Leandro Faúndez llevó la luz, el viento y la melancolía cromática de Magallanes al corazón de la tradición artística europea.

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