¡Casi la mitad del viejo hospital ha sido demolido!
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El edificio más grande y el exconsultorio tiene asbesto, material que debe ser retirado adoptando medidas especiales y esto podría retrasar los plazos establecidos en el contrato.
Sin mayores contratiempos, ni menos grandes trastornos para los entornos vecinales, transcurren las obras de demolición del edificio del exhospital de Punta Arenas, ubicado en el “corazón” del Barrio Prat.
Justamente este martes se cumplieron cinco meses desde que la empresa Flesan Demoliciones, partió con la ejecución del contrato que representa un costo de 5 mil millones de pesos.
Los trabajos han ido tan bien, y tan silenciosamente, que los vecinos casi ni se han enterado del desplome de la mole de cemento.
Con tecnología de punta, como las cizallas hidráulicas, la empresa avanza en el desarme “minimizando la emisión de calor, ruido y polvo”.
La demolición está programada en etapas. Y comenzaron desde Angamos a Condell (de sur a norte), permitiendo esto disponer de un mayor patio de maniobras y de un gran espacio de acopio de material.
Un 45% de avance
La jefa de División de Infraestructura y Transportes del Gobierno Regional, arquitecta Hina Carabantes, informó a La Prensa Austral que “el avance de las obras está en el orden del 45%. Ya tenemos demolido todo el edificio antiguo”.
Para la segunda etapa, en ejecución, la empresa tuvo que gestionar un nuevo permiso de demolición ante la Dirección de Obras, que ya fue autorizado.
Karen Balich Velich, profesional de la División de Infraestructura y Transportes, e inspectora técnica de la obra, explicó que se cursaron dos permisos de demolición. El primero fue por los edificios más antiguos, sin considerar medicina y cirugía que vienen en esta segunda etapa.
Y el edificio de cinco pisos con el exconsultorio externo corresponde a la tercera etapa del proyecto. Pero como existe presencia de asbesto deben primero retirarlo, cumpliendo con los requisitos que se exigen para este tipo de material, entre ellos equipamiento y ropa adecuada de protección para quienes lo manipulen. Una exigencia que no corrió para los primeros edificios demolidos, por un tema de antigüedad.
Esto podría generar un retraso en las fechas de entrega, prevista inicialmente por contrato para el el 7 de octubre.
“Este asbesto posteriormente se tiene que embalar de una forma especial, para luego ser llevado a Talcahuano, con un costo adicional de transporte, por ser el punto más cercano donde se recibe este material para su disposición final”, indicó Carabantes.
Los antecedentes de esta obra adicional tienen que ser visados por el Consejo Regional. En el intertanto la empresa sigue avanzando con el contrato.




