Un 1 de mayo bajo la sombra de la precariedad laboral
Hoy 1 de mayo, Día Internacional del Trabajador, encuentra a la Región de Magallanes en una encrucijada crítica. No se trata solo de que el desempleo siga subiendo hasta alcanzar el 6,6%. La verdadera alarma, la que debería centrar el debate público en esta efeméride, es el deterioro de la calidad del empleo y el avance de la informalidad.
Hoy, Magallanes cuenta con 21.371 personas trabajando en la informalidad. Una tasa de ocupación informal del 21,7% significa que uno de cada cinco trabajadores en nuestra región carece de protección social, estabilidad y derechos laborales básicos. Este contingente de trabajadores invisibles ha crecido un 7,1% en el último año, impulsado mayoritariamente por mujeres que, ante la falta de alternativas formales, deben refugiarse en el sector informal.
A esto se suma un fenómeno silencioso pero revelador: el aumento del 62,5% en las personas ocupadas a tiempo parcial involuntario. Son 2.679 magallánicos que trabajan pocas horas no por opción, sino porque el mercado no les ofrece una jornada completa. Cuando sumamos estas realidades, la tasa de presión laboral del 16,8% nos dice que el malestar en el mundo del trabajo es mucho más profundo que lo que indica la cifra de desocupación.
Este 1 de mayo no puede ser solo de conmemoración, sino de exigencia. Con más de 21 mil personas en la informalidad y una subutilización de la fuerza de trabajo que no deja de crecer, el desafío para las autoridades y el sector privado es devolverle al trabajo en Magallanes su valor fundamental: la dignidad de la formalidad y la estabilidad.




