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“¿Hasta cuándo?”: dirigenta del barrio “18” resume largos años de problemas sin solución y gestiones sin respuesta

Miércoles 6 de Mayo del 2026

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  • La presidenta vecinal Luisa Quezada Ampuero expone la falta de avance en la apertura de la calle comprometida, los riesgos de seguridad vial, el deterioro de la cancha utilizada por niños y las consecuencias tras una “toma” que dejó escombros y focos de basura, advirtiendo que, pese a reiteradas gestiones, no ha existido respuesta efectiva de las autoridades.

Silvia Leiva

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Una acumulación de problemas vecinales que atraviesa la seguridad, la conectividad y la vida comunitaria mantiene en alerta al barrio 18 de Septiembre. La presidente de la junta vecinos Mateo de Toro y Zambrano, Luisa Quezada Ampuero, insiste en que los inconvenientes no son nuevos, sino el resultado de años de gestiones sin respuesta efectiva.

Uno de los ejes centrales es la apertura de la calle Abate Molina, una conexión histórica para el sector que, pese a contar con financiamiento y avances concretos, quedó inconclusa. “Esa calle estuvo lista con presupuesto y todo. Faltaba solamente colocar un tubo que había que comprar y estaba lista”, afirmó. El proyecto se detuvo tras cambios de administración. Según sostuvo, la obra permitiría mejorar la conectividad del barrio, actualmente limitada a accesos complejos y de alta pendiente.

En todo caso, la dirigenta planteó que existe un compromiso reciente de reactivar las obras. “Me informaron que ahora en mayo empezaban las obras”, señaló, aunque la experiencia adquirida en estos años la mantiene en alerta frente a nuevos aplazamientos. “Mientras yo no lo vea, no lo creo”, evidenciando la desconfianza que se ha instalado tras años de postergamientos.

La falta de esta conexión incide directamente en la seguridad vial del sector, particularmente en calle Ramón Carnicer, donde la pendiente y la escasa visibilidad impiden anticipar el tránsito en ambos sentidos. En la práctica, quienes suben o bajan por la vía no logran verse hasta estar a muy corta distancia, generando maniobras bruscas y situaciones de alto riesgo, para los peatones que cruzan y para los vehículos que doblan.

En ese contexto, el espejo vial que funcionó en el sector cumplía un rol clave, ya que permitía advertir con anticipación la presencia de vehículos en un cruce donde la geografía de la calzada no permite ver el tránsito. “Ese espejo lo chocaron y quedó tirado. Hace casi dos años que estamos esperando”, señaló. Esta situación también ha sido advertida por conductores de la locomoción colectiva, quienes han dado cuenta del riesgo y de la dificultad para circular por el lugar en esas condiciones.

Pese a los reiterados reclamos, la reposición no se ha concretado. “Nos dijeron que no había plata… después que mandáramos correos, y ahí están durmiendo”, subrayó. Incluso, la propia dirigenta planteó como alternativa que la junta de vecinos adquiriera el espejo para instalarlo, considerando la urgencia del problema, pero tampoco fue autorizado. “¿Qué hacemos? ¿Seguiremos esperando que maten a alguien ahí?”.

La “toma” de terreno

A estos contratiempos se suma la situación derivada de una “toma” de terreno en calle Abate Molina con Márquez de la Plata, donde la dirigenta aclaró que las familias no fueron abandonadas. “No se dejó a la gente en la calle de un día para otro. Eso no fue así”, afirmó. Se le apoyó en la conformación de un comité de vivienda y la regularización de antecedentes para su postulación.

Sin embargo, tras el desalojo de los ocupantes, el lugar quedó sembrado de escombros que posteriormente se transformaron en un foco de basura. “El camión recolector nunca más se llevó la basura”. Y, describió cómo el sector comenzó a deteriorarse progresivamente, dando cuenta de la rápida acumulación de residuos.

La dirigenta aseguró que el riesgo fue advertido con anticipación, incluso antes de que se registrara un incendio en el lugar. A ello se suma la preocupación por una eventual reocupación del espacio, considerando la presencia de materiales y condiciones propicias para la instalación de personas en situación de calle.

En paralelo, Quezada expuso problemas asociados a la mantención del entorno, particularmente en el arbolado urbano. Relató un episodio reciente en que un árbol comenzó a generar chispas producto del viento, lo que pudo derivar en un incendio. Pese a las gestiones desplegadas, incluyendo comunicaciones con la empresa eléctrica y el municipio, no se han ejecutado acciones concretas.

Multicancha en mal estado

Otra de las preocupaciones gira en torno a la multicancha del sector, uno de los pocos espacios disponibles para niños y jóvenes. “No tenemos otro lugar donde jueguen los niños”, afirmó, subrayando la importancia del recinto para la vida comunitaria. Sin embargo, su estado actual refleja falta de mantención y control.

Luisa Quezada relató situaciones que evidencian la vulnerabilidad del espacio, incluyendo la presencia de personas consumiendo alcohol y el uso indebido de las instalaciones. Recordó, además, el caso de un niño de 8 años que defendió el lugar como espacio de juego ante los borrachos que llegan a molestar, reflejando la falta de condiciones seguras. “Los niñitos no tienen dónde jugar. Juegan en la calle. Y es peligroso”, reforzó.

Punto de Lectura

Pese al pesimista escenario descrito, la dirigenta también destacó iniciativas impulsadas desde la propia comunidad, como la habilitación de un punto de lectura en la sede vecinal. En el marco del Día del Libro, el 23 de abril, recibieron una donación de 300 textos que permitió fortalecer este espacio.

El espacio busca transformarse en una alternativa de acceso a la lectura para niños, jóvenes y adultos, considerando el alto costo de los libros. En primera instancia será a partir de las 19 horas, más adelante vecinos se irán turnando para que el horario pueda ser más amplio.

En ese contexto, Quezada puso en valor el rol de la dirigencia vecinal. Al respecto dice que el trabajo en el territorio ha sido constante. “Aquí se ha trabajado”, rechazando críticas sobre una supuesta falta de gestión. “Uno anda, gasta, manda correos, insiste”.

Sin embargo, el principal cuestionamiento sigue apuntando a la falta de respuesta institucional. “Ni siquiera contestan los correos”, evidenciando las dificultades para canalizar soluciones concretas. En esa línea, insistió en la necesidad de una mayor disposición al diálogo. “No estoy pidiendo que me inviten a tomar café. Estoy pidiendo que nos escuchen”, remató.

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