Necrológicas

“Que la ‘falsa viuda negra’ llegue a Magallanes es cuestión de tiempo”

Domingo 10 de Mayo del 2026

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  • Esta araña oriunda de África, cuya mordedura genera efectos aún desconocidos por los equipos sanitarios de urgencia, ha colonizado casi todo Chile. Magallanes no tiene registros hasta el minuto, pero presenta las condiciones ambientales perfectas para que se desarrolle.

La Steatoda nobilis o “falsa viuda negra” es considerada una de las especies de arañas más invasoras del mundo, debido a su rápido ciclo reproductivo y su capacidad de sobrevivir en entornos urbanos, desplazando a menudo a la fauna local.

De acuerdo con literatura científica internacional, su veneno contiene poderosas neurotoxinas (latrodectinas) similares a las de la viuda negra real, aunque en menor concentración. También tiene un cuadro clínico muy similar: la mordedura causa dolor, náuseas, fiebres, desmayos y dolorosas contracciones musculares.

La “falsa viuda negra” es originaria de un grupo de islas denominado Macaronesia, ubicado frente a la costa atlántica de África del Norte. A través del transporte comercial, se ha extendido hacia Europa, Nueva Zelanda y América. En Chile, su presencia se reporta desde 2016 y, actualmente, se encuentra desde Tarapacá hasta Coyhaique. “Por ende, que llegue acá a Magallanes es prácticamente una cuestión de tiempo”, comenta la investigadora de la Universidad de Magallanes (Umag) y del Centro Internacional Cabo de Hornos (Chic, por su sigla en inglés), Mariom Carvajal Morales, quien desarrolla su tesis doctoral en torno a esta especie.

Esta araña posee una adaptación particular al frío. “Su fisiología funciona mejor en bajas temperaturas”, dice, lo que aumenta las probabilidades de que logre establecerse y expandirse en el extremo sur del país.

Brechas de conocimiento
en el sistema de salud

La tesis de Carvajal se inscribe en una línea que combina monitoreo biológico, análisis de percepción social y estudio molecular. Con el objetivo de anticipar escenarios de riesgo, “se concentra en cómo establecer una línea base sobre esta araña en Chile”. Aborda tanto su distribución como los efectos de su mordedura, con el objetivo de “proponer soluciones, planes de manejo, y mejoras tanto en el manejo como en el diagnóstico de las mordeduras”.

Uno de los aspectos más críticos que aborda la investigación es la capacidad de respuesta del sistema de salud frente a este tipo de casos. “No hay educación respecto a artrópodos en las carreras de salud”, advierte. Esta brecha se traduce en dificultades concretas en el diagnóstico. “Si no hubiésemos intervenido, eso se habría diagnosticado como una raspadura (…) ya habrían mandado a la persona a su casa”, relata sobre un caso clínico en estudio.

La identificación oportuna resulta clave, especialmente, considerando que el cuadro clínico asociado a esta especie puede ser severo. Pero la falta de reconocimiento no sólo dificulta el diagnóstico, sino que también retrasa la aplicación de tratamientos adecuados. A ello se suma una limitación estructural en la disponibilidad de antídotos. “Uno piensa que si la muerde una araña va al hospital y va a haber solución, pero parece que sólo hay antídotos en Santiago y, eventualmente, en Talca”, advierte, evidenciando una centralización que podría complejizar la respuesta en regiones extremas.

En este contexto, la investigación plantea la necesidad de fortalecer la formación. “Es algo que hay que considerar, sobre todo en el entrenamiento de personal de urgencia, que son los primeros en ver a los pacientes, y así puedan tener las herramientas para poder diagnosticar”, enfatiza.

Un repositorio para
la investigación

Junto con la dimensión sanitaria, el estudio incorpora herramientas de monitoreo que buscan anticipar la expansión de la especie. “Un resultado de mi tesis es la construcción del bio-repositorio, y una base de datos donde cada araña fue sometida a micro disecciones y se tomaron distintos tejidos”, explica.

Este sistema reúne información detallada sobre cada ejemplar, incluyendo su origen, fecha de recolección y características biológicas. “Es un sistema súper grande de información porque cada araña produce muchísimos datos”, afirma, destacando que esta base permitirá desarrollar estudios moleculares, genéticos y poblacionales, además de constituir un recurso disponible para investigadores y personal de salud. A ello se suma una red de colaboradores que reporta tanto la presencia de la araña como eventuales casos de picaduras, integrando información ecológica y sanitaria en una misma plataforma.

Este biorepositorio constituye una herramienta clave para el estudio de la especie. Según la profesora guía, Dra. Yolanda Espinosa Parrilla, “hay varios aspectos de la biología que pueden ayudar a mitigar un poquito o entender más el fenómeno. Mariom ya tiene separado el veneno, incluidas las glándulas que lo alojan. Entonces, la idea también es realizar análisis moleculares más finos, para entender cómo se produce el veneno”.

Una tesis transdisciplinaria

La investigación también aborda el fenómeno desde una perspectiva biocultural, incorporando el análisis de percepciones sociales y prácticas cotidianas. “Vamos a estudiar la percepción de las personas sobre estas arañas, si las saben identificar, o qué piensan de ellas”, explica Carvajal, con el objetivo de contrastar esas percepciones con la evidencia clínica.

En este ámbito, uno de los desafíos identificados es la circulación de información errónea. “Hoy en día es muy común ver programas (…) que recomiendan tomar las arañas y dejarlas afuera”, advierte. Sin embargo, en el caso de especies sinantrópicas como la falsa viuda negra, esa práctica implica un riesgo.

Desde la co-tutoría de la investigación, la Dra. Flavia Morello Repetto, académica de la UMAG, destaca el enfoque integral del estudio, que permite abordar “problemáticas socioecológicas, en múltiples escalas”, considerando tanto los riesgos para la biodiversidad como la necesidad de fortalecer áreas como salud y prevención. En ese sentido, la investigadora afirma que se espera “que este tipo de estudios puedan ser un aporte a la política pública que sobre simplifica estas problemáticas como ‘plagas’”, señala, enfatizando que se trata de procesos complejos que requieren estrategias integrales.

Fuente:
Comunicaciones Umag

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