Científico chileno se suma a red internacional que estudia el impacto del plástico en los ecosistemas polares
El investigador del Instituto Antártico Chileno, Marcelo González Aravena, integrará un grupo internacional de especialistas dedicado a analizar los efectos de la contaminación plástica en la Antártica y el Ártico, una problemática que incluso ya alcanza a algunos de los ecosistemas más remotos del planeta.
La contaminación por plásticos dejó hace tiempo de ser un problema exclusivo de las grandes ciudades o de los océanos densamente poblados. Hoy, incluso los territorios polares -considerados durante décadas como algunos de los ambientes más prístinos del planeta- muestran señales crecientes de presencia de microplásticos en hielos, aguas y organismos marinos.
En ese escenario, el investigador chileno Marcelo González Aravena, del Instituto Antártico Chileno, fue incorporado al Grupo de Expertos sobre Plásticos en Entornos Polares del Scientific Committee on Antarctic Research (SCAR), instancia científica internacional dedicada a coordinar estudios y recomendaciones sobre contaminación en regiones polares.
La incorporación del especialista representa un nuevo paso para posicionar a Chile en las discusiones científicas globales vinculadas al cambio climático y la contaminación marina, especialmente considerando el creciente interés internacional por los efectos de los microplásticos en la biodiversidad antártica.
El grupo reunirá a investigadores de distintos países enfocados en comprender cómo los residuos plásticos y sus partículas microscópicas afectan cadenas tróficas, ecosistemas marinos y especies adaptadas a ambientes extremos. Entre las principales preocupaciones está la capacidad de estos contaminantes para acumularse en organismos vivos y alterar procesos biológicos esenciales.
La participación chilena se vincula además con una línea de investigación que ha ido ganando relevancia en los últimos años. Diversos estudios impulsados desde Chile han detectado presencia de microplásticos en aguas, nieve y fauna antártica, incluyendo organismos clave del ecosistema polar como el kril y peces antárticos.
Según se ha informado, González Aravena trabajará en una unidad especializada en impactos ecológicos y ecotoxicológicos de contaminación plástica vinculada a la Universidad Federal de Río Grande, en Brasil, fortaleciendo redes de cooperación científica regional e internacional.
La designación también refuerza el papel que ha venido desempeñando Chile en el ámbito de la ciencia antártica. En los últimos años, el país ha incrementado su presencia en organismos internacionales ligados a la investigación polar y ha fortalecido programas científicos desarrollados desde Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco.
Para la comunidad científica, el avance de la contaminación plástica en zonas polares constituye una señal especialmente preocupante, porque evidencia el alcance global de residuos capaces de desplazarse miles de kilómetros mediante corrientes oceánicas y circulación atmosférica.
Lejos de tratarse de un problema aislado, la presencia de microplásticos en la Antártica se ha transformado en uno de los nuevos indicadores de presión humana sobre ecosistemas considerados estratégicos para el equilibrio climático del planeta.




