Duros cruces entre los consejeros Max Salas, Rodolfo Arecheta y Juan Morano marcan polémica sesión del Consejo Regional
Un duro cruce de palabras se vivió durante la última sesión del Consejo Regional de Magallanes entre el democratacristiano, Juan Morano, y los consejeros de Chile Vamos, Max Salas y Rodolfo Arecheta. El meollo del asunto fue la votación del incremento en $500 millones para los trabajos de demolición del exhospital, tras acreditarse la presencia de asbesto en parte de su infraestructura, elemento que no fue considerado en la licitación de la demolición a pesar de que el edificio fue construido en una época en que este material fue ampliamente utilizado en obras públicas.
El encontrón entre Morano, Salas y Arecheta terminó con descalificativos de “mentiroso” y “carencia de inteligencia”. Las incendiarias intervenciones de uno y otro lado obligaron en varias ocasiones al gobernador Jorge Flies a llamar al orden en la sala, y desató la crítica de algunos consejeros que se quedaron sin poder opinar.
Uno de los que cuestionó fue el consejero fueguino, Andrés López España, quien argumentó que este tipo de enfrentamientos alarga las sesiones del Consejo y deja a los integrantes sin la posibilidad de solicitar documentación o intervenir en los puntos varios.
La discusión fue iniciada por el consejero natalino, Max Salas, quien cuestionó los precios que maneja la empresa encargada de ejecutar los trabajos de demolición y expuso que esta misma constructora tiene a su cargo otras dos obras: la Biblioteca y Archivo Regional y el puente sobre el río Rubens; sobre este último cuestionó que una infraestructura de 105 metros de largo costará $24 mil millones. “El famoso puente Cau-Cau (en Valdivia), con brazos basculantes y todo, costó un poquitito más, después de todos los desaguisados que hubo, un poquitito más de lo que le estamos pagando”, aseguró.
De inmediato el gobernador Flies precisó que el puente sobre el río Rubens se construye con recursos del Ministerio de Obras Públicas. La intervención de Salas fue apoyada por Rodolfo Arecheta, quien aseguró que “desde que llegué al Consejo he escuchado sobreprecio en las obras”.
“A mí eso me parece extraño, no sé, curioso porque como decía el consejero recién tenemos 40 mil millones que sale la Biblioteca con un precio exorbitante, 24 mil millones que sale el puente Río Rubens, que no es de este gobierno regional pero también de la misma empresa, entonces me van a disculpar la expresión, pero parece que acá hay tirar y abrazarse”, expresó el personero de derecha, Rodolfo Arecheta, para seguir entregando argumentos en contra de aprobar los recursos suplementarios (ver en nota anexa).
“Acá en el gobierno regional tenemos un montón de consejeros que a vista y paciencia de esto no hacen absolutamente nada (…) la única explicación que hay es, digamos de alguna manera, tratar de prestarle ropa al Ejecutivo porque acá se cometió un error”, cerró Arecheta.
De inmediato su intervención fue cuestionada por el frenteamplista, Arturo Díaz, quien se mostró “bastante molesto de que cada vez que estamos en posiciones diferentes caemos en la descalificación”.
“Atentado a la inteligencia”
Así calificó la intervención de Max Salas el consejero Juan Morano, explicando que no se podía comparar un puente construido en 2013 con uno de 2026 debido a la variación del IPC. Según Morano, el puente Cau-Cau costó $37 mil millones y reajustado a la inflación, actualmente dicha obra costaría más de $60 mil millones. “Esta es la misma gente que habla de metáforas e hipérboles”, prosiguió Morano.
Salas, citando medios, volvió a insistir que su colega estaba equivocado. De ahí ambos tuvieron varios cruces de palabras en donde de lado y lado se trataron de “mentiroso”, y todo por un puente que se construyó hace más de una década a varios miles de kilómetros de Punta Arenas. El encontrón que duró más de media hora terminó con un llamado a “no extremar las formas”, por parte del gobernador.
Los acalorados discursos e intervenciones no son algo nuevo en el Consejo Regional; desde hace más de un año que las formas de hacer política han cambiado, dichas tensiones han tenido momentos como los ocurridos el año pasado con la aprobación de los recursos para la expropiación del Club Hípico o la modificación al presupuesto regional, sesión que terminó con un intercambio de palabras entre el gobernador Flies y Rodolfo Arecheta.
Tras acalorado debate, consejeros aprueban $500 millones
para retiro de asbesto en demolición del exhospital
Tras una tensa votación, marcada por descalificaciones, declaraciones en contra de la empresa encargada de las obras y la molestia de los consejeros de derecha por la omisión de la existencia de asbesto en las obras, fue aprobada por ocho votos a favor la entrega de $500 millones para retirar el asbesto en la demolición del exhospital. En un comienzo, la Comisión de Infraestructura del Consejo Regional recomendó rechazar la moción; luego de un intenso debate, gracias al voto oficialista esta moción se cayó, obligando a restablecer el escrito original, el cual fue votado favorablemente para la gestión del gobernador Flies.
Cabe recordar que este aumento de recursos fue solicitado luego de que el Gobierno Regional contratara una consultoría que determinó la existencia de asbesto, material ampliamente usado antes de 2001 en las construcciones y altamente cancerígeno, en las faenas del exrecinto asistencial. Según explicó previamente la jefa de la División de Infraestructura y Transporte, Hina Carabante, este material debe ser tratado por equipos especializados y enviado a un relleno sanitario emplazado en Talcahuano.
La demolición se encuentra a cargo de la constructora Flesan y costaría más de $5 mil millones.
Intenso debate
Uno de los primeros en intervenir fue el consejero Arturo Díaz, quien se mostró dudoso, ya que los argumentos a favor y en contra de incrementar estos recursos eran convincentes; sin embargo, apelando a su calidad de vecino del sector, destacó que con el inicio de los trabajos las incivilidades han caído sostenidamente. “Se ha esperado diez años para demoler, me parecía contraproducente paralizar la obra en este momento”, sostuvo.
Una mirada opuesta tuvo el consejero Rodolfo Arecheta, quien aseguró que, al ser un contrato a suma alzada, la empresa debe hacerse cargo de los riesgos.
“Que hayan gastos extraordinarios porque existía asbesto es una cuestión de verdad inadmisible”, señaló, agregando que “muchas constructoras tienen esta mala práctica de mirar en Chile todas las partidas que pueden para sacarle el máximo provecho al mandante”.
“Estamos hablando de la demolición industrial, por lo tanto el riesgo de incidencia de asbesto no podía ser algo menor, era prácticamente evidente”, señaló Robert Weissohn. Agregó que le resulta “extraña” la forma en que se abordó la adjudicación, cuestionando la inexistencia de una correcta incorporación del riesgo en las bases. A su juicio, esto abre dudas sobre la responsabilidad en la elaboración del proceso: “¿Por qué no puede ser incorporado el riesgo de asbesto en la oferta?”, planteó.
En tanto, Juan Morano defendió la demolición, explicando que es necesario que se retire el asbesto y que la obra no quede paralizada. Señaló que esto podría provocar un riesgo, debido al polvo contaminado de este material.
Flies defendió la entrega de estos recursos, asegurando que el tema del asbesto fue algo extraordinario y que en las áreas demolidas no se detectó la presencia de este material debido a que eran anteriores al boom de este elemento en el mundo constructivo. El asbesto comenzó a ser popular en las construcciones a partir de la década del 50.




