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Inclusión laboral y autonomía: el trabajo silencioso que despliega el Centro de Capacitación Laboral

Lunes 25 de Mayo del 2026

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  • “Una de las falencias más grandes que tienen los chicos cuando llegan acá es el tema social, porque han sufrido bullying en algunos casos, discriminación”, planteó la directora.

En Punta Arenas, decenas de jóvenes con discapacidad intelectual desarrollan diariamente procesos de formación orientados a la vida independiente, la inclusión social y el acceso al mundo laboral gracias al trabajo que despliega el Centro de Capacitación Laboral “León Humberto Seguel”, establecimiento público dependiente del Slep Magallanes que este año cumplió 34 años de existencia. Con una matrícula de 30 estudiantes y un modelo centrado en la enseñanza personalizada, el recinto se ha transformado en uno de los espacios especializados de la comuna para la preparación de jóvenes que buscan integrarse laboral y socialmente tras finalizar su etapa escolar.

Allí ingresan estudiantes desde los 13 años y pueden permanecer hasta los 24, con posibilidad de extensión hasta los 26 años, dependiendo de cada situación particular. A diferencia de otros colegios, el ingreso no se realiza a través del Sistema de Admisión Escolar, sino de manera presencial y directa.

Su directora, Paola Alejandra Yáñez Guerra, quien lleva 21 años trabajando en la institución, dijo que el foco del centro está puesto en desarrollar habilidades funcionales que permitan a los estudiantes desenvolverse en distintos contextos cotidianos. Desde acciones básicas dentro del hogar hasta procesos de inclusión laboral, la formación se orienta principalmente hacia la independencia. Sin embargo, acotó que no todos los estudiantes tienen las mismas proyecciones laborales, por lo que el trabajo también contempla acompañamiento a las familias de quienes requerirán apoyos permanentes.

“A las familias se les ayuda y se los apoya para que ellos pueden ser personas independientes dentro del hogar o dentro de funciones básicas que se realizan en la familia”, planteó. En esos casos, además, se trabaja pensando en la continuidad de los jóvenes en talleres protegidos o espacios de participación social una vez finalizada su etapa escolar.

El Centro de Capacitación Laboral funciona con cursos reducidos, de siete u ocho estudiantes, característica que permite desarrollar procesos educativos altamente personalizados. Cada estudiante recibe acompañamiento de docentes de educación diferencial y del equipo multidisciplinario, conformado por kinesióloga, fonoaudióloga, terapeuta ocupacional, psicóloga, trabajadora social y tens, además de técnicos en educación especial y asistentes de la educación.

Uno de los principales sellos del recinto es precisamente el proceso de inclusión laboral. Desde los 18 años, los estudiantes comienzan experiencias progresivas de pasantías, primero dentro del establecimiento y luego en empresas de Punta Arenas.

Antes de dar el salto a las empresas, los jóvenes participan en pasantías internas donde desarrollan labores básicas y aprenden principalmente a seguir instrucciones y asumir rutinas de trabajo. Posteriormente, quienes están preparados avanzan hacia experiencias en empresas locales, iniciando con jornadas reducidas de dos horas hasta alcanzar días completos de trabajo.

El rol de la terapeuta ocupacional

Todo el proceso es coordinado por la terapeuta ocupacional del establecimiento, quien mantiene relación directa con las empresas y realiza evaluaciones permanentes. Actualmente el Centro mantiene vínculos con cerca de 25 empresas de Punta Arenas, entre las cuales figuran Sánchez & Sánchez, Recasur, Embotelladora Aysén, hoteles, cafeterías y otras compañías de distintos rubros productivos y de servicios. Algunas de estas experiencias incluso han permitido contrataciones posteriores.

“Dos de los estudiantes quedaron realizando labores en las empresas que hicieron pasantías”, destacó Yáñez al referirse a los jóvenes egresados durante el año pasado.

La directora destacó que la inclusión laboral no es el único objetivo institucional. Gran parte del trabajo apunta también al desarrollo emocional y social de los estudiantes, especialmente considerando las experiencias de discriminación o aislamiento que muchos arrastran desde etapas anteriores de su trayectoria educativa. “Una de las falencias más grandes que tienen los chicos cuando llegan acá es el tema social, porque han sufrido bullying en algunos casos, discriminación”.

Para revertir aquello, el establecimiento desarrolla una serie de talleres y actividades dentro de la jornada escolar completa. Durante las tardes participan en talleres artísticos, culturales, deportivos y vocacionales. Entre ellos existen talleres de cocina, habilidades para la vida, arte, trabajos manuales, mueblería y soldadura, además de actividades deportivas y recreativas. “Son talleres más que nada para la vida. Que les sirva para hacer y para desarrollarse con otros”.

La historia de espacio también refleja la evolución que ha tenido la educación especial en Punta Arenas. En sus inicios funcionaba en antiguas casas donadas por personas vinculadas al área y por apoderados que colaboraron en la creación del establecimiento. Posteriormente, en 2008, se construyó un gimnasio multipropósito y, finalmente, en 2011 se levantó el edificio actual en calle Zenteno, frente al Liceo Experimental. Pese a los cambios el Centro de Capacitación Laboral continúa recibiendo estudiantes cuyas familias buscan procesos más personalizados y enfocados en la autonomía.

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