La huella de Janette Contreras seguirá viva en el arte y la cultura de Magallanes
La cultura de Magallanes vive días de profundo pesar tras el fallecimiento de Janette Elizabeth Contreras Sepúlveda (53), docente, artista y gestora cultural cuya trayectoria quedó estrechamente vinculada al desarrollo de la Casa Azul del Arte y a la formación artística de generaciones en Punta Arenas. Su muerte, ocurrida este martes, generó una amplia reacción en el mundo cultural regional, donde su nombre se repite como sinónimo de trabajo constante, formación y construcción comunitaria en torno al arte.
La familia informó su partida a través de una publicación difundida en redes sociales. En ese mensaje, su hija Vanessa exteriorizó el dolor que atraviesa el núcleo familiar y la importancia de su figura en lo íntimo. “Mi mami fue una mujer profundamente amada, querida y valorada por todos quienes tuvimos el privilegio de compartir su vida. Su amor, entrega y recuerdos permanecerán siempre en nuestros corazones”, señaló. En el mismo comunicado se informó que el funeral se realizará hoy las 16 horas en el Cementerio Parque Punta Arenas.
Desde distintos espacios institucionales y culturales de la región, las expresiones de reconocimiento comenzaron a multiplicarse con el paso de las horas. Sin embargo, para quienes compartieron con ella el trabajo cotidiano, su legado se construye en una dimensión aún más cercana, ligada a la experiencia diaria dentro de la Casa Azul del Arte, donde desarrolló gran parte de su vida profesional. En esos espacios, su figura aparece asociada no sólo a la gestión y la enseñanza, sino también a la presencia constante en el funcionamiento mismo del proyecto cultural.
Elena Burnas, exdirectora de la Casa Azul del Arte, recordó que conoció a Janette Contreras el año 2000, cuando ella ya se desempeñaba en el Taller de Fotografía. Desde ese momento, destacó, se fue consolidando una relación de trabajo que acompañó el crecimiento del espacio durante años. “Era un gran apoyo en la parte administrativa”, complementó Burnas, quien trabajó largos años junto a ella. Con el tiempo, acotó, Janette asumió nuevas responsabilidades hasta llegar a la dirección del recinto cultural, en un proceso que se dio de manera natural dentro del equipo.
La exdirectora realzó también la intensidad con la que vivía el trabajo cotidiano. “Siempre estaba ocupada, siempre estaba en actividad”, recordó. Describió una dinámica permanente de gestión, talleres, coordinación y presencia en múltiples tareas del espacio cultural. En ese mismo sentido, subrayó su trato cercano con estudiantes y equipos de trabajo. “Era muy amable y muy cercana”.
Ese mismo recuerdo de los inicios y del crecimiento progresivo de la Casa Azul del Arte aparece con fuerza en la voz de Griselda Bontes, quien conoció a Janette Contreras hace casi tres décadas, cuando el proyecto cultural comenzaba. Desde su perspectiva, uno de los aspectos más significativos de su labor fue la capacidad de sostener y expandir un espacio que contaba con recursos muy limitados.
“Una mujer comprometida”
Subrayó que fue “una mujer muy comprometida”. Ese esfuerzo, dijo, permitió la implementación de talleres de distintas disciplinas y la incorporación progresiva de equipamiento que amplió las posibilidades formativas del recinto.
Bontes rememoró que “fue una labor no solamente dentro de la Casa Azul, sino que hacia afuera, mirando poder entregar mucho más allá”. En ese proceso, destacó que el espacio cultural se transformó en un punto de encuentro permanente entre docentes, estudiantes y artistas, con una dinámica marcada por la colaboración. “Eramos realmente como una familia”.
A lo largo de los años, su labor también se proyectó hacia el trabajo colaborativo con otras instituciones culturales y educativas. Ruth Simeone, encargada regional de Patrimonio Cultural Inmaterial, recordó que comenzaron a trabajar juntas desde 2007, en proyectos vinculados a jardines infantiles, programas municipales y actividades patrimoniales.
“Era una persona súper generosa, compartía lo que sabía, se ponía a disposición de lo que uno le sugería”, señaló. Recordó, además, su participación en actividades del Día del Patrimonio y en intervenciones culturales realizadas en espacios públicos, donde trabajaba junto a niños, niñas y jóvenes en distintas experiencias formativas.
“Era una persona muy cercana y muy profesional”, expresó Simeone, quien valoró su disposición permanente al trabajo colectivo y su compromiso con la educación artística como herramienta de transformación social.
En esa misma línea, Irma Patiño Oñate, coordinadora del área de Ciudadanía Cultural de la seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, evocó el trabajo conjunto iniciado en 2011, cuando Janette Contreras se desempeñaba en el área de proyectos de la Casa Azul del Arte. “Le dio un enfoque distinto también a la Casa Azul que pasó de ser una escuela artística a ser un espacio cultural… Las puertas siempre estaban abiertas para nuevas propuestas artísticas, nuevos artistas, historias que llegaban”, recordó, subrayando el rol que cumplió en la articulación de redes culturales regionales.
En las últimas horas, el velatorio se ha convertido en un punto de encuentro para la comunidad cultural de Magallanes. Allí han llegado docentes, artistas, exestudiantes, gestores culturales y vecinos que coinciden en una misma idea: la de una mujer que dedicó su vida a abrir espacios para el arte, sostener procesos formativos y fortalecer el tejido cultural de la región.
Su huella permanece en la Casa Azul del Arte, en las generaciones que pasaron por sus talleres y en una trayectoria que se proyecta en la memoria colectiva del arte y la cultura de Magallanes, donde su legado continúa presente en cada espacio de creación que ayudó a construir.




