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Redes sociales. Libertad que no es

Por Carlos Contreras Martes 16 de Junio del 2026

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Una vez más la apariencia nos da un barniz de realidad que no es tal. Muchas cosas parecen ser y no lo son y dentro de ellas, hoy, podemos analizarlo desde la perspectiva de las redes sociales.

Cuando surgen las redes sociales se aplaudía y destacaba que este era un medio de absoluta libertad de expresión, la manifestación más perfecta de la democracia. Por otra parte, nuestro sistema constitucional consagra la libertad de expresión en los siguientes términos: “La libertad de emitir opinión y la de informar, sin censura previa, en cualquier forma y por cualquier medio, sin perjuicio de responder de los delitos y abusos que se cometan en el ejercicio de estas libertades, en conformidad a la ley, la que deberá ser de quórum calificado” (artículo 19 número 12 Constitución Política).

Así las cosas, en apariencia, el uso de las redes sociales es un instrumento que permite libre acceso de cualquier persona para emitir su opinión y generar efectos sociales, lo que, por cierto, debería implicar un respeto al honor de las personas, a la veracidad de lo que se transmite y la abstención de cometer delitos por este medio. Lo ideal es que cada vez que se haga uso de ellas se utilicen los tres cedazos atribuidos a Sócrates cuando se tenga que comunicar algo: que sea verdad, que sea útil, que sea bueno.   

La historiadora, escritora y periodista Anne Applebaum, (entrevista en La Tercera publicada 23.05.2026)ganadora del Pulitzer y columnista de “The Washington Post” durante más de quince años ha afirmado que la internet y el desarrollo de las redes sociales, como uno de sus productos más evidentes, ha significado un cambio cultural tan determinante como la revolución de la imprenta, pero, al igual que este proceso, ha significado cuestiones buenas y cuestiones malas que requieren una reflexión y una intervención.

Ya sabemos que lo bueno radica en el libre acceso y la libertad de opinión, pero en cuanto a lo perjudicial no existe control ni reglas, ni formas de hacerlas efectivas dado la ausencia de presencia e identificación física, material, de quienes abusan de ellas, ya que el mundo digital no permite los mismos controles del mundo real. Así las cosas, los propietarios o administradores de redes sociales son responsables por el mal uso de las mismas, lo señalado, es particularmente dramático, en dichos de la periodista respecto de “la pornografía infantil, el terrorismo y los distintos tipos de delitos financieros que se hacen posibles en línea”, agregando que al usar las redes sociales “uno tiene la impresión de estar participando de una conversación libre”, nada más lejos de la realidad: todo lo que escribes es utilizado por el algoritmo diseñado para beneficiar a las empresa de California que “decide quién ve lo que has escrito, cuantas personas pueden  responder, e incluso si ves todas las respuestas”, se trata de una conversación manipulada, pues como cualquier otro emprendimiento la empresa, busca el beneficio de sus creadores y así se explotan publicaciones emotivas, llenas de ira, conspirativas y te impulsan en tus necesidades a la adquisición de determinados  productos, en el mejor de los casos, o manipulan la opinión pública para determinar votos en los casos más complejos, disminuyendo y afectando gravemente el libre albedrió con información interesada, generalmente falsa o, en el mejor de los casos intervenida y alterada.   

Las redes sociales no pueden ser fuente real de conocimiento y son utilizadas, ingenuamente, para tales efectos. Las redes sociales no son un punto de encuentro de personas, primero por que no es un encuentro real, físico; segundo porque no se trata de personas integras sino que de aquello que, especialmente, una persona quiere proyectar en una imagen que requiere aceptación o likes y que no corresponde en la realidad a aquel sujeto que cotidianamente camina por la calles; y tercero, porque es imposible una interacción efectiva cuando no existe un toque humano, una presencia material, algo que es sustancialmente importante falta.

Concuerdo con la periodista Applebaum: “El mundo digital no se creó para construir una esfera pública ni para crear un espacio mejor par la conversación y la toma de decisiones”, y por ello es triste ver como muchos piensan que adquieren cultura, afectos, conocimiento o amigos por medio de las redes sociales.

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