Magallánica escaló en Rusia, la montaña más alta de Europa enfrentando 22 grados bajo cero
La magallánica Paulina Barría Trujillo consiguió uno de los desafíos más grandes de su vida: hacer cumbre en Rusia en el Monte Elbrús, que con sus 5.462 metros es considerado el más alto de Europa.
Esto sucedió el viernes y ayer nos contactamos con ella para que nos comentara lo que implicó poder lograrlo.
En la ciudad de Mineralnye Vody, en Rusia, parte el viaje hacia la base del Monte Elbrús. Llegar a la cima es uno de los desafíos más importantes para quienes gustan y disfrutan de las escaladas.
Paulina, de 46 años de edad, es nacida y criada en Tierra del Fuego, aunque por temas laborales hace 12 años vive en Santiago. Pero siempre está viajando a la región, de la que siente un tremendo orgullo. “Nunca he perdido contacto”, remarcó.
“Mi pasión es la alta montaña. He subido un par de cumbres, fui al Kilimanjaro, fui al campo base del Everest y esta es mi tercera cumbre fuera de Chile, así como bien importante. Fue un reto muy grande porque esta montaña (Elbrús) es parte de un circuito que se llama Seven Summits, o las siete cumbres más altas de cada continente”.
De estas, ahora ya tiene dos realizadas, Kilimanjaro y Elbrús.
Sobre esta última admite que “fue una cumbre muy difícil. Esta montaña es conocida por sus cambios bruscos de temperatura, tormentas, de nieve. Y nos recibió con 22 grados bajo cero y mucho viento. Es una montaña de mucha pendiente y expuesta, así que gran parte va como en cuerdas, y no sé, una de las cumbres la hicimos más o menos en ocho horas. Yo fui con un equipo, donde éramos dos las chilenas. La otra es Cristal Ríos, que vive en Nepal, más un mexicano. Fue una experiencia hermosa, pero súper dura por el frío. Tuvimos que arrendar equipamiento extra porque con lo que traíamos no era posible subir. Los rusos nos recomendaron arrendar chaquetas más gruesas, unos pantalones de pluma, que resistieran hasta menos 25 grados”.
Financiamiento propio
El proyecto lo financia con recursos propios. “Es plata fruto de mi trabajo. Más que nada es una satisfacción personal, subir a esas montañas gigantes. La sensación que te produce llegar a una cumbre tan alta no se puede describir. Y estoy feliz de compartir este logro con mi región. Soy tremendamente orgullosa de ser magallánica y lo demuestro llevando mi bandera a todas partes”.
Recordando su infancia, dijo que se crió en Tierra del Fuego, en Cerro Sombrero, donde estuvo siete años, junto a sus tres hermanos y los padres, que son enapinos. “Así que soy fueguina de corazón”, pero posteriormente vivió en Punta Arenas.




