“Fabián ya había sobrevivido a dos misiones”: El desgarrador relato de la madre del joven magallánico caído en Ucrania
Mientras este martes en la tarde abordaba un avión desde Santiago con destino a Punta Arenas para asistir a una misa en memoria de su hijo, Vanessa Espinoza Gali relató la íntima y dolorosa trastienda de la partida de Fabián Nicolás Fernández Espinoza (21). Lo que para el mundo es una noticia de guerra, para ella es el fin de una angustiante espera que comenzó con un secreto y terminó con la confirmación de un amigo extranjero a través de una pantalla.
La vocación militar de Fabián no era nueva, pero estuvo marcada por la decepción. En 2025, el joven ingresó a la Escuela de Grumetes de la Armada de Chile, cumpliendo su deseo de ser Infante de Marina en Talcahuano. Sin embargo, se retiró en octubre de ese mismo año. Según reveló su madre, el motivo fue el bullying constante que recibía de sus pares. La enseñanza básica la cursó en el Colegio Francés y egresó de la media del Liceo San José.
“Él me dijo: ‘Mamá, yo voy a volver a postular el otro año, pero no con los mismos…’”, recordó Vanessa. Para apoyarlo, ella incluso se trasladó a vivir a Temuco para estar más cerca de él, dejando atrás su vida en Punta Arenas y realizando enormes esfuerzos económicos para visitarlo los fines de semana. Lo que ella no sabía era que Fabián ya había comenzado a buscar su destino por otros medios: internet.
“Estás loco si crees
que te dejaré ir”
Fabián realizó todo su proceso de reclutamiento de forma digital. El ejército ucraniano le costeó los pasajes y el traslado una vez que cumplió con los requisitos básicos. Aunque en algún momento le deslizó a su madre la idea de ir a la guerra, la respuesta de ella fue tajante: “Tú estás loco si crees que te dejaré ir, que no se te ocurra”.
Aprovechando que su madre y su tía (quien padecía de cáncer) estaban en Temuco por tratamientos médicos, Fabián tuvo el tiempo necesario en Punta Arenas para tramitar su pasaporte y concretar su partida el 14 de febrero de 2026. A su familia le mintió, asegurando que se iría a trabajar la temporada al Parque Nacional Torres del Paine. Vanessa recién se enteró de la verdad en abril, cuando él ya estaba en el frente de combate.
“Hablábamos
todos los días”
Pese a la distancia, el vínculo no se rompió. “Hablábamos todos los días por videollamada (…) era como normal, salvo las veces que se iba a misiones”, relató Vanessa. Fabián le contaba que su labor consistía en ser parte de la avanzada para recuperar territorios tomados por los rusos; una vez que ellos aseguraban la zona, entraba el resto del ejército.
“Fabián ya había sobrevivido a dos misiones”, señala, una de siete días, descrita como “muy complicada”, y otra de diez días que calificó como exitosa. La tercera sería la última. El miércoles 1 de julio, Fabián llamó a su madre por última vez para contarle que iría como jefe de escuadrón. Su frase de despedida fue una premonición que hoy desgarra a su familia: “Reza mucho por mí para que vuelva sin novedad”.
La confirmación de un amigo: el ataque del dron
El domingo 5 de julio, el ejército ucraniano informó al padre de Fabián que el joven estaba desaparecido en acción, ya que no regresó junto a los soldados heridos de su unidad. Ante la falta de respuestas oficiales, Vanessa se comunicó directamente con un amigo extranjero que vivía con Fabián en Ucrania.
“Él me confirmó que mi hijo estaba muerto. Los que llegaron de misión lo vieron cuando cayó, cuando el dron lo atacó”, relató la madre entre lágrimas.
A la tragedia se suma la impotencia de no poder recuperar sus restos. El lugar donde cayó Fabián es actualmente territorio controlado por fuerzas rusas, y según le explicaron a la familia, el ejército ucraniano no realiza rescates en esas condiciones. “Un dron lanzó una bomba directamente donde él estaba”, lamentó Vanessa, quien hoy sólo busca consuelo en la misa que el Liceo San José oficiará este jueves en memoria del joven que prefirió la guerra antes que renunciar a su sueño militar.




