Ataques contra petroleros elevan la tensión entre Estados Unidos e Irán tras quiebre del alto el fuego
Estados Unidos lanzó una ofensiva contra más de 80 objetivos militares iraníes luego de que tres petroleros comerciales fueran atacados en el Estrecho de Ormuz, acción que Washington calificó como una violación del alto el fuego alcanzado entre ambos países y que aumentó la preocupación por la seguridad de la navegación en una de las principales rutas energéticas del mundo.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que la operación, ejecutada el 7 de julio, tuvo como objetivos sistemas de defensa aérea, centros de mando y control, estaciones de radar costeras, capacidades de misiles antibuque y más de 60 embarcaciones rápidas pertenecientes al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), desplegadas dentro y cerca del estrecho.
Según Washington, la ofensiva buscó reducir la capacidad iraní para continuar atacando el tráfico marítimo internacional, después de identificar tres ataques contra buques comerciales que transitaban por la zona. Las embarcaciones afectadas fueron el petrolero de gas natural licuado M/T Al Rekayyat, con bandera de las Islas Marshall; el M/T Wedyan, registrado en Arabia Saudita; y el M/T Cyprus Prosperity, de bandera liberiana.
Los incidentes ocurrieron en pocas horas y dejaron daños materiales, aunque no se registraron víctimas ni derrames de hidrocarburos. El primer ataque se produjo a unas ocho millas náuticas al este de Limah, en Omán, donde un buque fue alcanzado por un proyectil que impactó en la sala de máquinas y provocó un incendio.
Posteriormente, un VLCC (Very Large Crude Carrier) fue atacado al abandonar el Estrecho de Ormuz, cerca de Khor Fakkan, en Emiratos Árabes Unidos. La nave sufrió daños, pero logró continuar hacia su destino. El tercer incidente ocurrió frente a la península de Musandam, también en Omán, donde otro petrolero recibió un impacto que provocó daños estructurales menores.
Estados Unidos sostuvo que estos ataques representaron la primera ruptura directa de la tregua vigente, debido a que ocurrieron después de la entrada en vigor del acuerdo de cese del fuego. Washington afirmó que las acciones iraníes pusieron en riesgo la libertad de navegación y la seguridad del comercio internacional.
El Joint Maritime Information Center (JMIC) elevó el nivel de amenaza en el Estrecho de Ormuz desde “Substantial” a “Severe”, categoría que indica una alta probabilidad de nuevas acciones hostiles. El organismo advirtió sobre la continuidad de operaciones de la Guardia Revolucionaria, incluyendo vigilancia sobre buques comerciales, hostigamientos por radio, uso de drones y posibles interferencias en sistemas de navegación satelital.
El Estrecho de Ormuz es considerado un corredor estratégico para la economía mundial, debido a que por sus aguas circula cerca de una quinta parte del petróleo comercializado internacionalmente, además de importantes volúmenes de gas natural licuado.
Pese al aumento de las tensiones, el tránsito marítimo continúa operativo por las rutas norte y sur del estrecho. Sin embargo, las autoridades marítimas mantienen las alertas y recomiendan extremar las medidas de seguridad ante la posibilidad de nuevos ataques en la zona.




