Vacíos legales y falta de herramientas dificultan el control de perros asilvestrados en Magallanes
Los perros asilvestrados son responsables de la mayoría de los ataques de carnívoros registrados en Magallanes durante los últimos años, pero su control continúa siendo una tarea compleja debido a vacíos legales, limitaciones técnicas y falta de herramientas institucionales. Según registros del Servicio Agrícola y Ganadero (Sag), entre 2012 y 2025 se contabilizaron 170 denuncias de ataques de carnívoros, con 4.950 animales afectados.
Sin un cambio en la legislación, el control de los perros asilvestrados se hace cuesta arriba. Ello, porque los programas de Tenencia Responsable de Mascotas están orientados a la esterilización de perros y gatos con dueño; el Sag no cuenta con planes de control para esta especie debido a las limitaciones técnicas y legales existentes, y el Estado tampoco dispone de los recursos ni de las herramientas necesarias para abordar esta problemática.
La situación más crítica se concentra en Tierra del Fuego, donde se registraron 73 casos y 3.284 animales afectados, equivalentes al 82% del daño regional. El año más complejo fue 2015, cuando 984 animales fueron atacados, incluyendo un episodio registrado en la estancia Timaukel, donde una jauría provocó la muerte de 650 ovinos en un solo evento.
Según el seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada, es necesario que los legisladores tengan un cambio de mentalidad respecto de este tipo de animales, debido a que existe una percepción que los asocia únicamente con perros abandonados o mascotas sin dueño.
“Hay muchas sensibilidades con el tema del perro y ocurre que, cuando se habla del perro asilvestrado, se visualiza o se representa como un perro de calle o un perro pequeño”, señaló.
La autoridad explicó que estos animales presentan un comportamiento distinto al de un perro doméstico, ya que en el campo actúan en jaurías que se asemejan más a poblaciones de animales salvajes.
“Esto no es, en el fondo, una cruzada contra los perros. Que nosotros no seamos animalistas o que no nos gusten los perros no tiene relación con esto; son especies exóticas introducidas que están generando daños sin control”, señaló Cavada.
Agregó que “este daño se produce por una acción histórica e irresponsable de los propios seres humanos”.
Respecto del marco normativo, Cavada explicó que la Ley Cholito aplica el mismo marco regulatorio “al perro urbano con propietario que a estas jaurías de perros salvajes que deambulan libremente por zonas alejadas”, lo que, a su juicio, dificulta la implementación de medidas de control.
Asimismo, señaló que también se requieren modificaciones a la Ley de Caza, normativa que reconoce a estos animales como especies introducidas peligrosas. Sin embargo, advirtió que “tampoco están dentro de los acápites que aparecen en el reglamento de la ley como especies que se puedan controlar”.
“En la práctica, son animales protegidos respecto de los cuales no existen herramientas para su control. Son perros a los que no se puede acercar porque no están acostumbrados a las personas, por lo que no se pueden capturar ni esterilizar. Hay que buscar medidas de control que permitan sacarlos de los ambientes silvestres y evitar que sigan causando daño”, afirmó.
Difícil captura
El seremi explicó que una de las principales dificultades para enfrentar esta problemática es la captura de estos animales. Señaló que poseen una alta capacidad de supervivencia, por lo que no suelen caer en trampas tradicionales ni responder a cebos, dificultando su captura mediante métodos convencionales.
Además, al tratarse de animales que no han tenido contacto con el ser humano, su reeducación también resulta compleja. Según explicó, solo en casos como la captura de cachorros podría existir una posibilidad de reintegración o de manejo distinto.
Cavada indicó que actualmente no existe una partida presupuestaria específica a nivel central para enfrentar esta problemática y que el Sag tampoco cuenta con programas de control de perros asilvestrados, debido a las limitaciones técnicas y legales para intervenir estas poblaciones.
Frente a este escenario, sostuvo que el Ministerio de Agricultura trabaja en la búsqueda de herramientas que permitan abordar el problema, lo que requeriría cambios legislativos que entreguen nuevas facultades para actuar sobre estas poblaciones que se comportan como fauna salvaje.
El seremi alertó que, de no adoptarse medidas, Magallanes podría enfrentar un escenario similar al ocurrido en Tierra del Fuego argentina, donde el crecimiento descontrolado de jaurías de perros ha afectado gravemente a la actividad ganadera.
“La situación es crítica. Han desaparecido gran parte de las producciones ganaderas, principalmente ovinas, y muchos productores se han tenido que reconvertir a la ganadería bovina”, afirmó.




