“La megarreforma es una fiesta para la industria salmonera, una construcción para otorgarle garantías de destruir el mar”
Lucas Ulloa Intveen
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Mientras la industria salmonera reclama que el Estado incumple los plazos que la ley le fija y pide agilizar la tramitación del Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios de Última Esperanza, desde el otro lado del mismo expediente la lectura es distinta. Leticia Caro, presidenta de la Comunidad Indígena Kawésqar Nómades del Mar, sostiene que en nueve años de tramitación igualmente se han entregado concesiones acuícolas, y que lo que hoy se apura tiene destinatario conocido.
Su comunidad mantiene dos solicitudes de espacio costero en la región: Última Esperanza, presentada junto a otras dos comunidades, y Tawokser, junto a una más. Ambas están en la mira de la megarreforma que impulsa el gobierno de José Antonio Kast.
– ¿Cómo han leído desde las comunidades el proyecto del Ejecutivo?
– “La megarreforma es más que nada una fiesta para la industria salmonera: la rebaja de impuestos para los súper ricos y dejar que los permisos que existen hoy, que protegen el medioambiente y el mar en específico, tengan mucha más liviandad en torno a las instalaciones de proyectos extractivistas. Es una construcción para poder otorgarle garantías a la industria de destruir más fácilmente el mar.
“Ellos no podían de ninguna manera hacerlo de la manera correcta, porque es una industria que no sabe hacer nada de la manera correcta. Entonces la única manera era alterar el derecho que existe sobre los pueblos indígenas, el derecho mínimo que existe frente a los territorios, y lo hizo haciendo trampa. Eso es saltarse la barrera del derecho y hacer acuerdos políticos que benefician a la industria. Aquí hay un Estado salmonero que sirve a la industria salmonera y que ha trabajado arduamente para que le sea todo mucho más fácil a la empresa”.
– Uno de los puntos del proyecto establece compensaciones cuando se revoca una resolución de calificación ambiental. ¿Cómo lo ven?
– “Yo aquí nunca he visto que se le quite una RCA a la industria salmonera, que se le caduque una RCA. Nunca lo he visto. No ha pasado, porque las RCA están vigentes, les duran cinco años y si tienen tramitología se las van renovando.
“Imagínate, Nova Austral, ahí tienes el mejor ejemplo. Tiene un amplio prontuario, tiene un juicio súper largo también, y se ha demostrado que ha contaminado el medio ambiente, el mar en este caso, y ha alterado significativamente el fondo marino. Y no le quitaron la RCA, simplemente la sancionaron. Aquí nunca se ha quitado una RCA”.
Nueve años de espera
– ¿Cómo ha sido la tramitación del ECMPO Última Esperanza?
– “Súper larga. Llevamos alrededor de nueve años solicitando el ECMPO Última Esperanza. El ECMPO también estuvo sujeto a algunos juicios porque la Subsecretaría de Fuerzas Armadas, cuando este ECMPO ya había sido admitido a trámite, otorgó concesiones a la industria salmonera dentro de nuestra solicitud, y entendamos que eso está sancionado.
“La tramitación ha sido súper amable porque no pasa nada. Lo único que hemos tenido que hacer es responder a la Subsecretaría de Pesca el informe de sobreposición, que corresponde al informe donde nosotros vemos si estamos sobreponiéndonos a alguna concesión que esté operando u otra solicitud y, a su vez, si alguien está por sobre nosotros. Es el único trámite que hemos hecho”.
– La Conadi anunció que vendrá a reconocer los usos consuetudinarios. ¿En qué quedó eso?
– “Esto está fijado alrededor de octubre o noviembre, pero esos no son buenos meses para navegar, porque son los meses de mayor viento. Lo que hemos solicitado nosotros es que esto se aplace hasta el otoño, que es donde se observa la mejor condición de navegación, para que podamos hacer un buen reconocimiento de usos consuetudinarios, apegado a la norma, y también para que no sea objeto de observaciones insanas dentro de la comisión regional de uso del borde costero.
“Lo que hemos escuchado últimamente en otros lados, como en Aysén o en Chiloé, es que no se han podido comprobar bien los usos consuetudinarios, o se cuestiona la labor de la Conadi. Por eso hemos solicitado que este reconocimiento se haga al pie de la norma internacional del Convenio 169, para poder otorgarle mayor y plena seguridad a los funcionarios que tienen que estar dentro de ese reconocimiento. Vamos a estar vigilando el proceso paso a paso”.
La Conadi, agrega, planteó realizar el reconocimiento de ambos espacios en la misma visita, aprovechando el traslado de funcionarios del nivel central. Caro discrepa: “Si me preguntan a mí, yo creo que debieran venir por Última Esperanza, pero no por Tawokser. Pero aquí hay presiones políticas, presiones políticas que vienen de parte de la industria salmonera y también de parte del director de Conadi, que ha dicho que se agilicen los trámites”.
– ¿Qué debería quedar plasmado en ese informe?
– “Nuestros usos consuetudinarios, porque lo que garantiza la ley 20.249, que es la ley de espacios costeros marinos para pueblos originarios, es que se aseguren los usos consuetudinarios de las comunidades solicitantes dentro del área. La navegación, la pesca, la recolección, el buceo, que yo creo que a esta altura nadie puede negar que lo hacemos. Espero que se dé como se ha dado en otras regiones, donde se ha reconocido el 100% de los usos”.
– En la práctica, ¿qué implica ese reconocimiento?
– “Tenemos que recorrer absolutamente toda la solicitud y eso implica navegar mucho. Cualquiera que sea pescador o navegante en esta región sabe que hay que recorrer grandes extensiones de mar para poder llegar a los espacios que se utilizan. Y nosotros venimos de un pueblo nómade, entonces nuestra vocación es navegar grandes extensiones.
“Por eso también hemos dicho que las solicitudes son pequeñas, no son grandes para el territorio que existe. En porcentaje, yo diría que tenemos un 5% del territorio en esas solicitudes. Está esta discusión de que se dice que son grandes extensiones, pero en realidad esa es la mirada que tienen de parte de los privados. Para nosotros son pequeñas”.
Parque y reserva
El plan de manejo del Parque Nacional Kawésqar contempla un consejo de coadministración vinculante y Leticia Caro indica que están esperando ser convocados por Conaf. “Eso no ha sucedido, pero sí nos han notificado a través de carta certificada que están en proceso de la construcción de la forma en cómo pueden convocarnos. Es importante mencionar que ese es el acuerdo número uno del plan de manejo. Nada puede arrancar si eso no está consolidado. Y el tiempo que establecimos fue de seis meses para poderlo crear. Van cinco meses y todavía no nos llaman”.
Sobre el plan de manejo de la Reserva Nacional Kawésqar, hizo ver que ya cuenta con un borrador elaborado tras años de trabajo y un amplio proceso participativo, por lo que rechaza la posibilidad de reemplazarlo. Afirma que defenderá ese documento y acusa que la industria salmonera busca influir para que la actividad sea considerada compatible con la reserva, algo que, a su juicio, contradicen los impactos ambientales registrados y estudios científicos.
“Nosotros mismos hicimos un informe científico con National Geographic que demuestra que la industria no es compatible con la Reserva Kawésqar. Entonces, ¿cuál sería la única forma de manipular eso? Un lobby político. O sea, es lo que seguramente va a pasar”, advierte.
Asimismo, manifiesta su preocupación por un eventual lobby político en torno a esta definición y recalca que también se opone a cualquier modificación de la Ley Lafkenche, defendiendo la mantención de los Espacios Costeros Marinos para Pueblos Originarios (ECMPO).




