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Punta Arenas y la Guerra del Pacífico

Por Jorge Abasolo Jueves 23 de Julio del 2026

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Para hablar de la Guerra del Pacífico es imposible separarnos del concierto internacional en que esta se dio.

Hacia el año 1870, Alemania -siempre expansionista- empezaba a ampliar sus horizontes políticos y económicos más allá de Europa.

Por su parte, Estados Unidos -por esa época- siempre estaba temerosa de la intromisión europea en América. Por esa misma razón, Estados Unidos buscó una solución al conflicto, y durante el periodo en que James Blaine estuvo a cargo de la Secretaría de Estado, ejerció una fuerte presión diplomática a favor del Perú, que sólo morigeró con el retiro de Blaine del gobierno.

Blaine después llegó a ser senador y era un tipo bastante influyente.

Ahora, ¿qué países importantes (o potencias) estaban preocupadas por una eventual guerra entre Perú, Bolivia y Chile?

Estados Unidos, Francia, Alemania e Inglaterra.

Hay algo que la historia entregada en enseñanza media suele omitir.

Y es que diplomáticos de las potencias europeas de la época también admiten que Argentina -por razones de oportunismo- estuvo a un tris de ingresar a la llamada Guerra del Salitre.

Ahora bien, durante la Guerra del Pacífico (mejor denominada Guerra del Salitre), y a pesar de estar tan lejos del teatro de operaciones, Punta Arenas fue víctima de fuerza del bando enemigo. Todo ello, en circunstancias que la corbeta peruana “Unión”, al mando del comandante García y García, fuera enviada por su gobierno al estrecho de Magallanes, con el propósito de capturar al “Glenelg”, buque que provenía de España y transportaba un valioso cargamento de armas y municiones para Chile.

La nave peruana llegó a destiempo, pues el “Glenelg” ya había recalado en Punta Arenas y navegaba a la altura de Lota.

La “Unión” se había presentado ante el puerto el 16 de agosto de 1879, izando (por estrategia) la bandera de Francia.

Después de informarse de su tardía llegada, requirió la entrega de carbón del pontón carbonero “Kate Kellog” y pidió la entrega de víveres.

El gobernador de la colonia, Carlos Wood, no pudo impedir el abordaje de una embarcación peruana al pontón, en el cual se mantenía un solo hombre, que fue apresado, y efectuó la faena del carbón y amenazó con bombardear la ciudad, si no se le proporcionaban los víveres. Estos le fueron proporcionados por el comercio extranjero, cuyo negocio era vender.

Más tarde, la nave enemiga volvió al Pacífico y llegó a Arica el 14 de septiembre, cargada con cuanto artículo de maniobra quiso sacar del pontón, del cual se llevó faroles, compases, banderas, cadenas, palas de carbón y todos los útiles de mesa y cocina.

Lo que no supo García y García fue que, por esos días, debía llegar a Punta Arenas otro buque cargado de Armas, el “Genovese”.

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