Ana Mayorga mantiene postura y afirma que sólo la salida de Liber Lazo permitirá recomponer relaciones
Prácticamente insalvable es la relación entre la alcaldesa de Natales, Ana Mayorga, y el delegado presidencial provincial, Liber Lazo. La situación estalló tras las polémicas declaraciones de Lazo a una radio local sobre las razones que hubo detrás de la muerte de un adolescente, ocasión en la que reveló antecedentes médicos y judiciales del menor. Aquello fue la gota que rebalsó el vaso para la alcaldesa Mayorga.
Fuentes consultadas al interior del municipio natalino señalan que la situación ya venía tensa desde marzo. La autoridad municipal se mostró inconforme con la forma en que la Delegación Presidencial ha enfrentado las emergencias en la provincia y con el estilo del delegado presidencial provincial de Ultima Esperanza, a quien califica de “déspota” e “irresponsable”.
La conducción de Lazo durante las recientes emergencias climáticas, el manejo del conflicto por el cierre del aeródromo de Puerto Natales y el mal estado de los caminos de Huertos Familiares son algunos de los temas que han profundizado las diferencias. “Estamos resolviendo desde el municipio”, añade una fuente cercana al equipo de Ana Mayorga.
Mayorga insiste en que la única forma de destensar la situación es que Liber Lazo sea removido de su cargo. Argumentan que ha tenido una actitud déspota, con comentarios impropios de la investidura que ostenta, lo que ha provocado una creciente tensión con los habitantes de Puerto Natales.
Aunque aseguran que las relaciones con Lazo están completamente cortadas, precisan que aquello no ocurre con la Delegación Presidencial Regional ni con el resto de los seremis, con quienes continúan trabajando de manera habitual.
Las declaraciones del diputado Alejandro Riquelme en dos radios regionales tampoco cayeron bien en los sectores cercanos a Mayorga e inyectaron más tensión. El republicano indicó que el delegado pidió disculpas, que “no se pueden tener autoridades perfectas” y que le parecía injustificable “aprovecharse del dolor de una familia para anotarse un punto político, decir ‘yo me voy a amurrar’ y hacerle la ley del hielo al delegado”.
“Son declaraciones misóginas y una falta de respeto hacia una persona en su calidad de mujer. Tratar de la manera en que se trató a una mujer hace hincapié en ciertas características que algunos hombres utilizan para burlarse del género femenino”, señaló el consejero regional de derecha, Max Salas.
Al consejero estas frases tampoco le gustaron, ya que no le parece “respetuoso tratar de esa manera a una autoridad electa que representa a una comunidad. Por lo tanto, me parece insólito que otra autoridad electa, como un diputado, no sepa distinguir entre lo que puede ser una legítima crítica a una gestión y un dicho”.
Fuentes al interior de la municipalidad indican que los comentarios de Riquelme no cayeron bien, aunque aseguran que no afectan el trabajo diario del municipio.
A nivel regional, al interior del gobierno de José Antonio Kast explican que no se solicitó la remoción de Liber Lazo tras sus desafortunadas declaraciones debido a que es el único representante del Partido Republicano en el gabinete regional y que, en medio de la negociación de la Ley de Reconstrucción Nacional, una decisión de esa naturaleza podría tener un costo político. No obstante, sostienen que la apertura de un sumario administrativo fue una salida alternativa y añaden que, si la investigación determina su responsabilidad, Lazo arriesga desde una amonestación hasta la destitución, y una eventual inhabilidad para ejercer cargos públicos.




