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– María Sánchez Vargas

– María Lucinda Santana Santana

El alcohol en Magallanes

Por La Prensa Austral Lunes 3 de Agosto del 2026

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La reciente tragedia que enlutó a la comuna de Porvenir con la muerte de un joven de 21 años no es un hecho aislado, sino la manifestación más violenta de una problemática estructural en nuestra región.

El consumo de alcohol ha dejado de ser, desde años, únicamente un tema de salud pública vinculado a la adicción para consolidarse como el principal detonante de delitos graves, que van desde incidentes de tránsito fatales hasta hechos de violencia intrafamiliar y riñas con resultados de muerte.

El caso ocurrido este domingo en la capital de Tierra del Fuego es un ejemplo desgarrador de imprudencia criminal. Un conductor de apenas 19 años, bajo los efectos del alcohol, circulaba a 120 kilómetros por hora sobre un pavimento cubierto de escarcha y “hielo lavado”. El resultado fue un impacto de tal magnitud contra un galpón que el acompañante que viajaba en el asiento trasero salió eyectado, perdiendo la vida de forma instantánea en la vía pública. Lo que es aún más alarmante es que el propio trayecto fue registrado en video por la víctima antes del choque, evidenciando una preocupante falta de percepción del riesgo entre la juventud de nuestra región.

Aunque el suceso en Porvenir se centra en la conducción en estado de ebriedad con resultado de muerte, la realidad regional nos obliga a mirar más allá.

El alcohol actúa como un catalizador de la violencia en diversos ámbitos. En el tránsito, la ingesta excesiva y conductores irresponsables convierten vehículos en armas letales, ignorando condiciones climáticas adversas que exigen máxima precaución.

En el entorno familiar y social, muchas veces el inicio de discusiones en el seno de los hogares o en encuentros de amigos tiene al alcohol como catalizador de discusiones y violencia, incluso al punto de comprometer la vida de las personas. Lo mismo ocurre en las calles y otros sitios cuando individuos ebrios responden con agresión en determinados contextos.

Las estadísticas y los hechos confirman que la ingesta de alcohol está presente en la mayoría de las denuncias por agresiones graves en Magallanes. El alcohol reduce el control de impulsos, transformando discusiones en tragedias y hogares en escenarios de criminalidad.

La detención del joven conductor y la investigación liderada por la Siat de Carabineros son pasos necesarios para la justicia legal. Sin embargo, la justicia social requiere un cambio de paradigma. No podemos seguir tratando el consumo excesivo de alcohol simplemente como una característica cultural o un problema sanitario de “vicio”. Debemos abordarlo como la causa raíz de una serie de delitos que destruyen el tejido social.

Es imperativo que las autoridades y la sociedad civil de Magallanes asuman que cada brindis irresponsable puede terminar en una autopsia en el Servicio Médico Legal. La muerte de Mario Pérez Manquilepi debe servir para algo más que una estadística: debe ser el punto de inflexión para endurecer la fiscalización y, sobre todo, para que como comunidad dejemos de normalizar un consumo que hoy nos devuelve muerte, violencia y familias destrozadas.

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