El caso de Alfredo Uribe, uno de los rostros del desempleo que golpea a la construcción en Magallanes
Alfredo Uribe quedó sin trabajo el 8 de julio. Se desempeñaba en la construcción desde marzo, según relata, sin contrato ni previsión, hasta que fue desvinculado de un día para otro. Desde entonces asegura haber recorrido oficinas municipales, la Oficina Municipal de Intermediación Laboral (Omil) y otras instancias buscando ayuda, sin obtener respuesta. “He pedido ayuda por todos lados y nadie me daba nada”, dice.
Llegó hasta el diario justamente después de visitar la Omil, sin resultados. Su historia pone rostro a una tendencia que las estadísticas vienen advirtiendo. Magallanes cerró el trimestre móvil abril-junio de 2026 con 7.315 personas desocupadas y una tasa de desempleo de 6,9%, un alza de 0,6 puntos en doce meses, según el último boletín de empleo del Instituto Nacional de Estadísticas. La rama más golpeada fue precisamente la construcción, con una caída interanual de 20,4% en personas ocupadas, la mayor de todos los sectores. Alfredo es uno de esos números.
También lo es de otra cifra al alza: la informalidad. La ocupación informal regional subió a 21,2%, y su caso lo refleja. Asegura que trabajó cuatro meses sin contrato y que, tras el despido, acudió a la oficina del trabajo a reclamar, sin resultados hasta ahora. Es la cara menos visible de las estadísticas: trabajadores que, al quedar fuera, descubren que no tienen respaldo formal al cual recurrir.
La pérdida del empleo se combina, en su caso, con cargas de cuidado. Vive con su pareja y un hijo pequeño que requiere atención especial y asiste a diario a un jardín, para lo que necesita insumos -pañales, colaciones- que hoy no puede costear. “Hay que llevar dos pañales diarios y colación. No es mucho, pero lamentablemente no tengo dinero”, explica. Su pareja, agrega, tampoco puede trabajar debido a problemas de salud.
El deterioro se profundiza semana a semana. Cuenta que vendió los muebles de su casa para cubrir gastos básicos, que le cortaron el gas y que arrastra deudas de servicios, como el agua, que se provee de un pozo cercano a su casa. La vivienda, dice, está en mal estado y pide ayuda para reparar una puerta y una ventana. “Vendí todos los muebles. No tengo nada para darle”, afirma en referencia a su hijo.
El caso de Alfredo se enmarca en un escenario que las propias autoridades han reconocido como de estancamiento. El pasado 11 de julio se constituyó la Mesa Regional por el Empleo 2026, encabezada por la delegada presidencial Ericka Farías, con la meta de generar cerca de 800 empleos antes de diciembre, en medio de advertencias de la Cámara Chilena de la Construcción sobre la posible pérdida de hasta 1.600 empleos directos en el rubro por falta de proyectos. Mientras esos planes maduran, hay familias que necesitan ayuda inmediata.
Consciente de su urgencia, Alfredo pidió difundir su situación con la esperanza de recibir apoyo de la comunidad, en especial insumos para su hijo (pañales S y M para niños) y ayuda para reparar su vivienda. Quienes quieran contactarlo pueden comunicarse al +56936875604.




