Torres del Paine ad portas de la temporada
El Parque Nacional Torres del Paine se alista para dar inicio a una nueva temporada turística marcada por grandes transformaciones. Sin embargo, la antesala del periodo estival ha puesto en evidencia una tensión recurrente en la gestión pública, con un difícil engranaje entre las obras de infraestructura de largo plazo, el reforzamiento de las medidas de seguridad y la previsibilidad operacional que requiere el sector privado.
La mirada institucional refleja un esfuerzo significativo por modernizar la infraestructura y elevar los estándares de resguardo en la zona. Desde la perspectiva del Ministerio de Obras Públicas (Mop), la pavimentación del acceso por Laguna Amarga representa una inversión indispensable para el desarrollo de la zona. Para mantener la conectividad, el Estado ha dispuesto el reordenamiento del tránsito vehicular a través de la portería Lago Sarmiento. Conscientes de que dicho sector aún no cuenta con la envergadura suficiente para absorber todo el flujo, Conaf ha planificado el refuerzo del lugar mediante la adquisición de módulos habitacionales, baterías sanitarias y puntos de atención a visitantes.
A este despliegue se suma la agenda de seguridad impulsada por Conaf tras la tragedia registrada la temporada anterior.
La postura del sector privado no cuestiona la conveniencia ni la necesidad de la inversión pública o de la seguridad. El foco del reclamo gremial apunta, en cambio, a los plazos de aviso y a la falta de coordinación previa entre los organismos del Estado.
Las principales aprensiones de los gremios radican en los diversos puntos. Representantes del sector señalan que fueron informados de las intervenciones a pocas semanas del inicio de la temporada y a menos de dos meses del cierre en Laguna Amarga. También expresaron inquietud por el impacto que sufrirán las vías alternativas (Lago Sarmiento y sector Serrano), las cuales ya presentan dificultades en condiciones normales según los gremios.
Han planteado que las empresas turísticas se ven forzadas a reestructurar costos, adaptar itinerarios y notificar a visitantes que ya contaban con reservas y presupuestos cerrados; que el reordenamiento vial en el parque coincide con trabajos programados en el Aeródromo de Puerto Natales, complejizando aún más la logística regional; y critican que Vialidad, Conaf y la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) no hayan articulado un plan conjunto con mayor antelación.
En balance, ambas posturas rescatan aspectos esenciales para el futuro del destino. La ejecución de obras viales de envergadura y el endurecimiento de los controles de montaña son medidas fundamentales para garantizar la seguridad de los visitantes y proyectar el parque hacia el futuro.
No obstante, el desarrollo del turismo requiere también de certidumbre operacional. La clave para el éxito de esta temporada dependerá de la celeridad con que las autoridades concreten las instancias de diálogo y mitigación prometidas, demostrando que la inversión pública y la planificación privada pueden avanzar al mismo ritmo.




