Miles de devotos renuevan su fe en la procesión de Jesús Nazareno
- La tradicional peregrinación se realizó este domingo en Punta Arenas y congregó a comunidades, familias, agrupaciones y músicos que mantienen una devoción de origen chilote, transmitida de generación en generación y que desde 1981 forma parte de la celebración religiosa más multitudinaria de la ciudad.
Miles de fieles participaron este domingo en la tradicional procesión a Jesús Nazareno en Punta Arenas, una de las celebraciones religiosas que cada año reúne a comunidades religiosas, familias y agrupaciones en torno a una devoción que llegó desde Chiloé y que, con el paso de las décadas, se arraigó en Magallanes. La peregrinación se inició alrededor de 14,30 horas desde el frontis del Santuario Jesús Nazareno, en Avenida Circunvalación Ramón Cañas Montalva, en una actividad animada por la banda de acordeones, guitarras y percusión.
La celebración tiene una historia que se remonta a 1778, cuando la imagen de Jesús Nazareno arribó a la isla de Caguach, en Chiloé, de la mano del misionero fray Hilario Martínez. La tradición posteriormente viajó a Punta Arenas de la mano de los descendientes chilotes, quienes durante los primeros años mantuvieron la veneración de manera más discreta, principalmente en sus hogares. Durante la década de 1980, comenzó a realizarse la procesión en la ciudad.
Décadas después, la celebración continúa convocando a miles de personas y conserva parte importante de las prácticas que se fueron construyendo junto con la comunidad. La procesión es el momento más visible de una preparación que comienza con anticipación y que involucra a quienes participan en las novenas, en la ornamentación de la iglesia, en el juego de banderas, en las agrupaciones y en el acompañamiento musical.
En la comunidad Jesús de Nazaret, perteneciente a la parroquia San Miguel, la preparación contempló los nueve días de novena. Su coordinadora, Mónica Saldivia Saldivia, dijo que esta actividad forma parte de una tradición que sus integrantes conocen y esperan. “En nuestra comunidad se hizo los nueve días de novena y luego la peregrinación por fe, por devoción”, señaló. Actualmente, la comunidad está integrada por una veintena de personas y pertenece a la parroquia San Miguel.
Otro de los fieles que se sumó a esta peregrinación, Ruth Velásquez Guineo contó que participa todos los años y que forma parte de un grupo que se organiza para ser parte de la celebración, que también parte con la novena.
Cecilia Cárdenas Soto, integrante de la comunidad Laura Vicuña, subrayó que su vínculo con la procesión se mantiene desde hace aproximadamente diez años y su participación también se desarrolla junto con otros integrantes de la comunidad. Añadió que la comunidad participa de manera conjunta y que son varios los integrantes del sector que llegan para acompañar la peregrinación.
En tanto que Johana Unquén Quezada destacó que participa desde que nació. Johana es nieta de Dubige Unquén y Francisco Unquén, familia fundadora de la comunidad y en cuya casa se realizó la primera novena de Jesús Nazareno en Punta Arenas. La comunidad comenzó a organizarse antes de la llegada de la imagen a la ciudad y, según el relato de Unquén, se encontraba vigente desde aproximadamente 1978. Sus primeros integrantes fueron unas cinco o seis familias, en su mayoría oriundas de Caguach. La tradición se mantuvo en el tiempo y fue incorporando a nuevas generaciones.
Juego de banderas
Esa continuidad también se expresa en las distintas actividades que forman parte de la celebración. Unquén participa como corporal del juego de banderas, cuyos ensayos comienzan con el inicio de la novena. Sin embargo, el trabajo comunitario comienza antes, con la preparación de la ornamentación de la iglesia.
Actualmente, el juego de banderas está integrado por 21 personas, desde los siete años en adelante. Algunos participantes llevan más de 20 años formando parte de esta tradición.
La dimensión comunitaria de la celebración también se extiende a las agrupaciones que participan durante todo el año. Vicente Muñoz Torres, integrante del grupo Guías y Scouts Jesús Nazareno, sostuvo que la agrupación forma parte de la comunidad y que su participación en la procesión se mantiene año tras año. Su vínculo con la celebración no comienza el día de la procesión. La agrupación también participa de la novena y se organiza previamente para acompañar el recorrido.
La música acompañó también la manifestación de fe y se convirtió en parte del encuentro de los devotos. Manuel Gallardo Soto, acordeonista, contó que su relación con esta celebración comenzó cuando era muy pequeño y que su vínculo se mantiene hasta hoy. “A mí me trajo mi abuela y mi mamá cuando tenía 9 meses”, relató. Actualmente radicado en Santiago, Gallardo viaja todos los últimos domingos de agosto para participar de la celebración y colaborar junto a José Tacul y los músicos que acompañan la procesión con pasacalles. Su regreso a Punta Arenas para esta fecha forma parte de una tradición personal vinculada a su familia y a la celebración.
La participación de las distintas comunidades permitió que este domingo confluyeran historias diferentes en torno a una misma devoción. Estuvieron quienes llevan décadas participando, quienes heredaron la tradición de sus abuelos y quienes forman parte de agrupaciones que se han incorporado a la celebración. También estuvieron quienes llegan desde sus barrios junto con sus comunidades y quienes, pese a vivir actualmente fuera de Punta Arenas, regresan para ser parte de la jornada.




