Confecciones Molly: costuras a mano, diseños a medida y una historia con raíces de infancia
La costura forma parte de la vida de Mónica Vargas Ruiz desde su infancia. Antes de convertirse en el sustento de su propio emprendimiento, el oficio estuvo presente en su hogar a través de su madre, quien se desempeñaba como modista. Desde pequeña observó cómo las telas que llegaban a la casa terminaban convertidas en prendas, una transformación que despertó su interés por una actividad que con los años terminaría desarrollando por cuenta propia.
“La idea del tema de la costura a mí me viene desde niña. Mi mamá (Florentina Ruiz) era modista, entonces traigo como de herencia. Y siempre me gustó el tema de la costura y para mí era casi mágico. Yo veía a veces llegar a gente con las telas completadas y después se iba con la prenda”, relató.
Aunque con el tiempo comenzó a trabajar fuera de casa, la costura nunca desapareció de su rutina. “Nunca las solté, porque yo trabajaba en un supermercado, por ejemplo, y siempre estaba cociendo. Los mismos chiquillos del trabajo me daban que le arregle un pantalón, que haga una modificación en el uniforme”, explicó.
La práctica también comenzó dentro de su propia familia. Mónica Vargas es madre de cinco hijos y, antes de que aparecieran las mascarillas y otros productos que posteriormente marcarían el inicio de Confecciones Molly, ya confeccionaba prendas para ellos.
“Tuve apoyo del Prodemu cuando empecé, me inicié en la ciudad de Cochrane”, señaló.
También fue sumando conocimientos específicos para mejorar sus confecciones. Entre ellos, recordó un taller en el que pudo aprender detalles relacionados con la elaboración de pantalones.
El punto de inflexión para transformar esa actividad sostenida durante años en Confecciones Molly llegó durante la pandemia. Las restricciones para salir y trabajar modificaron su rutina laboral y la llevaron a buscar alternativas dentro del oficio que ya dominaba. Sus primeros trabajos estuvieron relacionados con las necesidades de ese período. “Comencé haciendo mascarillas y gorro quirúrgico”, señaló.
Desde entonces, Confecciones Molly ha ampliado el tipo de trabajos que recibe. La actividad actualmente abarca confección de ropa a medida, vestidos de gala, prendas folclóricas, blusas y blazers, además de reparaciones y modificaciones.
El proceso para convertir el oficio en una actividad formal tampoco estuvo exento de dificultades, principalmente relacionadas con los trámites y el papeleo. “Ha sido, como todas las cosas, por medias complicadas, de repente, por el tema del papeleo, de repente cosas así. Pero de a poco, de a poco, ya he ido arreglándome”, señaló.
A esa experiencia se sumó posteriormente la posibilidad de acceder a capacitaciones y apoyo mediante Fosis. Fue en este contexto, que la emprendedora fue visitada por la directora regional del Fosis María Teresa Castañon, en su taller.
Para la emprendedora, uno de los aportes de estas instancias no está solamente en la posibilidad de adquirir elementos para desarrollar su actividad, sino también en los conocimientos relacionados con la administración del negocio.
“Más que nada, uno siempre postula como para adquirir cosas”, explicó. Pero también destacó que “Igual le enseñan, o sea, te capacitan en todo el tema”. Entre los contenidos que ha incorporado menciona el cálculo de precios y el manejo de registros contables. “Por ejemplo, aprender cómo sacar precios, aprender cómo llevar un libro de contabilidad y me ha servido un montón”, afirmó.




