Algo de fútbol 3ª parte
Un lugar de honor merece Raúl Toro Julio “Toribio”, de quien se dice es el más grande de todos los tiempos del fútbol chileno. Era de Concepción y viajó a Santiago a probar suerte. Fue rechazado en Audax Italiano y Colo – Colo, y en su calidad de empleado de la Caja de Ahorros se trasladó a Valparaíso siendo aceptado en 1936 en Wanderers, cuando el cuadro porteño era amateur. Su debut profesional lo hizo en Santiago Morning, fue seleccionado chileno y rechazó una oferta de River Plate, se retira a mediados de la década del ‘50. Quienes lo vieron jugar coinciden en que era extraordinario, con un talento e inteligencia de privilegio, lento en lo físico pero rápido de mente, jugaba de centrodelantero, la interrogante es que si con sus características habría servido para el fútbol de hoy.
Hoy recordamos con cariño a equipos ya desparecidos que militaron en el fútbol profesional, en especial en la División de Ascenso o Segunda División, entre ellos: Lister Rossel de Linares, Deportes Colchagua, San Antonio Unido, San Antonio Portuario, Independiente de Cauquenes, Antofagasta Portuario, Ferroviarios, Ferrobadminton, Deportes Aviación, Trasandino de Los Andes, Deportes Valdivia o Provincial Osorno. Algunos de estos cuadros desparecieron, se fusionaron o fueron absorbidos por otros clubes, cambiando de nombre en ocasiones.
Un caso llamativo representa la Octava Región cuando aún formaba parte de ella la actual Región de Ñuble. Llegó a contar con nueve equipos en el fútbol profesional entre Primera y Segunda División: Deportes Concepción, Arturo Fernández Vial, Universidad de Concepción, Naval de Talcahuano, Huachipato, Lota Schwager, Lozapenco, Iberia de Los Ángeles y Ñublense de Chillán.
En 1961 un trágico accidente aéreo sellaría el destino de una escuadra. El 3 de abril de 1961, cerca de la medianoche, una aeronave bimotor DC-3 de Línea Aérea Nacional capotó en los faldeos cordilleranos a la altura de la ciudad de Linares, no hubo sobrevivientes. En el accidente falleció casi la totalidad del plantel de Green Cross, club de Primera División de la ciudad de Santiago, que venía de disputar un encuentro de Copa Chile con la selección de Osorno. En 1965 la ciudad de Temuco “adopta” al club, que finalmente y con el paso del tiempo fue absorbido por Deportes Temuco.
El clásico universitario es uno de los espectáculos más representativos del fútbol chileno. Hace medio siglo y más era una verdadera fiesta con características casi carnavalescas, con shows del mejor nivel en la cancha, donde no faltaba la música y la imaginación, los rivales: Universidad de Chile y Universidad Católica. Traemos a colación este clásico para señalar que estas no son las únicas universidades con presencia en el balompié criollo. La recordada y señera Universidad Técnica del Estado (la UTE) contó con su equipo. Fundado en 1947, participó en la Segunda División 1954 y 1969, cuando fue retirado de la competencia por problemas económicos, siendo Enrique Kirberg rector de la casa de estudios. Entre los jugadores que destacaron en la tienda universitaria encontramos al delantero Fernando “Polilla” Espinoza y a Miguel Nasur, que jugaba de arquero y posteriormente desarrolló una dilatada carrera como dirigente.
Este ha sido un repaso por la historia y la tradición implícita de muchos de los denominados clubes “chicos”. En el fútbol lamentablemente son las cifras de triunfos, goles y dólares las que cuentan, y en esto los “chicos” poco pueden mostrar. El fenómeno no es exclusivo de Chile, en Argentina, por ejemplo, la pelea es Boca – River, en Uruguay Nacional – Peñarol, clubes de la respectiva capital. En nuestro país la situación se ha agudizado en los últimos años, lo que puede tener muchas explicaciones que van mas allá del alcance de estas crónicas, baste recordar que, faltando varias fechas para el término de la competencia de Primera División, el campeón ya está prácticamente definido. Sólo nos queda reflexionar que tal vez los campeonatos serían más entretenidos si todos los clubes fueran “serios aspirantes al título” aunque sea en los titulares.




