Vanessa González promueve el karate en los más pequeños a través del juego y la formación deportiva
Desde los 3 años se puede comenzar a practicar karate en el dojo Genbukai Punta Arenas, donde las clases para los más pequeños se desarrollan con ejercicios adaptados a su edad y una metodología que incorpora el juego como parte del aprendizaje. La propuesta busca que los alumnos no sólo conozcan esta disciplina, sino que también desarrollen coordinación, equilibrio, seguridad y capacidad para desenvolverse junto a otros.
Vanessa González Araya, primer dan e instructora del dojo Genbukai, a cargo del sensei Mario Magri, comenzó a practicar karate en 2009 y obtuvo su cinturón negro en 2022.
Actualmente cursa segundo año de Técnico en Deportes en Santo Tomás, formación que ha incorporado a su trabajo como instructora. “Siempre me gustó enseñar. Siempre como que me dieron el don, dijera, de enseñar de lo que aprendí”, cuenta Vanessa, quien después de obtener su primer dan planteó a su maestro la posibilidad de tener sus propios alumnos. Con su autorización, comenzó a desarrollar su trabajo como instructora.
La enseñanza varía según las características y edades de quienes participan. En el caso de los niños de entre 3 y 5 años, los ejercicios se realizan principalmente mediante dinámicas que permiten trabajar movimiento, coordinación, equilibrio y aspectos psicomotores. “Entonces es como el karate llevado al juego”, explica Vanessa.
“Es importante que los chicos tengan una buena formación, que el maestro sea como una influencia igual para los chicos. Porque tú sabes que los niños se fijan mucho en las conductas de los adultos”, indica.
A esta experiencia práctica, Vanessa ha sumado su formación como Técnico en Deportes. Su decisión de continuar estudiando estuvo relacionada con la posibilidad de complementar sus conocimientos de karate con herramientas para planificar y desarrollar entrenamientos de acuerdo con las necesidades de cada grupo.
“Y he aprendido bastante, porque me ha ayudado a trabajar con los chicos acorde a sus necesidades”, señala.
La formación profesional también le ha permitido acercarse a otras disciplinas deportivas. Durante este año realizó una suplencia en básquetbol en un colegio, experiencia que despertó su interés por continuar ampliando sus áreas de enseñanza. “Claro que se me abrieron más las puertas, como te contaba, en otras ramas”, comenta.
En las clases dirigidas a los más pequeños también se contempla la participación de los padres. Para Vanessa, ese acompañamiento forma parte del proceso y permite que los adultos conozcan de cerca las actividades que realizan sus hijos. “A los papás les gusta mucho eso de que ellos trabajan con los niños igual y los ayudan”.
La experiencia en karate de Victoria Morales, de 4 años, refleja precisamente el trabajo con los alumnos más pequeños. Su padre, Nelson Morales, cuenta que la menor lleva un mes entrenando con Vanessa, a quien conocieron a través de las redes sociales.
“Mi hija lleva un mes ya entrenando con la instructora de karate Vanessa González Araya”, señala su padre, quien explica que la familia buscaba una actividad que contribuyera a fortalecer la autonomía y seguridad de la menor.
“Entonces, la necesidad partió específicamente porque mi hija es hija única y siempre la veíamos a ella como muy aislada, como que siempre jugaba sola… Y necesitábamos nosotros entregarle las herramientas o que tuviera la oportunidad de un plus para que ella despertara la autonomía, tuviera más seguridad y fuera más independiente”, relata.
Para el padre, uno de los elementos que más llamó su atención fue precisamente la forma en que se desarrollan las clases para esta etapa.
“Dentro de los principales objetivos con los cuales nosotros decidimos matricular a nuestra hija en la academia fue primero que permanezca, que pertenezca a un grupo, que logre insertarse en los trabajos colectivos, que aprenda obviamente el trabajo en equipo, sostiene Morales.
Para Vanessa, enseñar karate implica también acompañar procesos que van más allá de la ejecución de una técnica. Su experiencia como deportista y ahora como instructora se complementa con los estudios que realiza en el área deportiva, mientras continúa trabajando con alumnos de distintas edades en la Escuela de Karate-Do Genbukai Punta Arenas.




