Puente O’Higgins, barreras pendientes y las viviendas en los cauces quedan como tareas tras fin de la Alerta Roja
Punta Arenas salió de la Alerta Roja, pero con una lista de tareas pendientes. Este lunes, tras la séptima y última sesión del Comité Regional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid), las autoridades levantaron la alerta decretada el viernes por la crecida del río de las Minas y dieron inicio a la etapa de rehabilitación. “Vivimos momentos críticos”, reconoció la delegada presidencial, Ericka Farías. El río alcanzó 69 metros cúbicos por segundo en un cauce que se desborda a los 75. “Estuvimos a nada de un desborde”, reconoció.
Farías aprovechó el balance para apuntar a un problema que la emergencia dejó a la vista: las viviendas instaladas en las riberas y en los propios cauces. “No es muy cerca del río: viven en el cauce”, afirmó. Durante el sobrevuelo del domingo, dijo, se observaron terrenos rellenados, terrenos a la venta en zonas de riesgo, desvíos de cauces y acopios de chatarra, incluso un contenedor cayéndose a la ladera de un río. “Vimos que en el mar desembocaron hasta lavadoras”, relató.
“Llamo a todas las personas que están pensando en comprar en la ribera del río a que no lo hagan. Es un riesgo gigantesco para la vida”, advirtió. Consultada por eventuales desalojos, respondió que “hay que ver caso a caso” y que la intención no es desalojar, sino reducir un “verdadero riesgo”. No entregó un número de viviendas irregulares. Según dijo, el catastro está en manos de la DOH y la DGA.
El sobrevuelo también constató desprendimientos de terreno y árboles en la parte alta de las cuencas. Ese material podría “servir de tapón” en una próxima crecida. Las playas del estrecho de Magallanes quedaron cubiertas de troncos, y su limpieza comenzará este martes.
El estrangulamiento
del O’Higgins
El seremi de Obras Públicas, Alejandro Marusic, puso cifras al problema del puente O’Higgins, donde el viernes se formó un tapón de troncos. Según explicó, la caja del río de las Minas soporta 100 metros cúbicos por segundo, pero la capacidad bajo ese puente es mucho menor. “Eso significa que tenemos un estrangulamiento en la caja del río, en ese lugar específicamente. Por eso es necesario reconstruirlo a la brevedad”, afirmó.
Marusic recordó que el informe hidrológico elaborado tras el aluvión de 2012 recomendó reconstruir cinco puentes, de los cuales falta sólo el O’Higgins, y construir tres obras de retención de sedimentos, de las cuales existe solo una. “Esas son las labores urgentes que tenemos hoy día”, dijo, y aseguró que hay avances con el Gobierno Regional y el municipio. Después del O’Higgins, la siguiente prioridad técnica es el puente Zenteno.
El Mop también espera financiamiento del Gobierno Regional para adquirir 90 metros adicionales de puentes mecano, estructuras modulares de uso temporal para emergencias, en un proyecto levantado hace más de dos años.
Para los vecinos de la parte alta del estero Llau Llau, donde la crecida se llevó parte de los terrenos de varias familias, la respuesta no será rápida. Marusic reconoció que los gaviones que protegen la ribera “se instalaron hace más de 20 años” y deben reponerse, pero lo calificó como un proyecto de mediano plazo de la Dirección de Obras Hidráulicas. “No es algo urgente que podamos desarrollar aquí a un mes más. Hay que levantar el proyecto, hacerlo bien”, señaló.
San Juan y el humedal
El seremi precisó que el único río que se desbordó fue el San Juan, en el sector de las cabañas de Enap, donde históricamente lo hace. La conectividad hacia el sur ya fue restablecida, y se trabaja en un corte en Punta del Arbol, al final del camino hacia el faro San Isidro. Lo novedoso fue el Humedal Tres Puentes, que escurrió hacia la ruta “en forma más manifiesta” que en ocasiones anteriores. Inundó algunas propiedades y obligó a cerrar pistas de acceso a la ciudad.
El director de Senapred, Juan Carlos Andrades, señaló que en el caso del humedal primero se trabajará en mitigar el problema y luego se revisarán “las responsabilidades particulares”, ya que se trata de un humedal protegido. Los puntos más críticos de la emergencia fueron el puente de calle Magallanes, los sectores periurbanos, el río San Juan y el humedal.
Andrades explicó que el levantamiento de la alerta no significa el fin del trabajo en terreno. Por instrucción de la Delegada, los temas pendientes pasarán a la mesa de cuenca: viviendas en los cauces, retiro de material y proyectos de infraestructura. La mesa sesionará el 14 de octubre. La municipalidad mantiene habilitada su línea 800 para reportes de vecinos.




