La ampliación del Cementerio cortaría el velódromo que el propio municipio proponía conservar
- El proyecto de $9.352 millones recupera la franja que la Confederación Deportiva usó en comodato hasta 2023,
donde está la curva norte de la pista. Documentos de la negociación muestran que en 2017 el municipio proponía
dejar el velódromo en pie y que en 2023 ofreció trasladarlo. Los ciclistas presentan una contrapropuesta.
Lucas Ulloa Intveen
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Los domingos de carrera en el velódromo Ramón Cañas Montalva tienen categorías que no aparecen en ningún reglamento: “Patitas”, para los niños que avanzan empujándose con los pies, y “Rueditas”, para los que pedalean con ruedas de apoyo. En abril, la Asociación de Ciclismo de Punta Arenas reunió a niñas y niños de doce categorías en la pista inaugurada en 1945, en su intento por reactivar un recinto que pasó largos periodos sin competencias.
Al norte, donde el terreno sube por un talud hasta las tumbas del Cementerio Municipal Sara Braun, los topógrafos ya dejaron estacas, según los dirigentes del ciclismo. Marcarían el cierre que la municipalidad levantará para ampliar el camposanto: pasa detrás del arco de la cancha de fútbol y atraviesa la curva norte del velódromo.
“Vamos a quedar sin velódromo”, resume Iván Stipicic Matic, presidente de la Asociación. Gastón Vera, su tesorero, apunta al trazado: “Extrañamente, la cancha de fútbol se salva; nosotros no nos salvamos”.
El proyecto, presentado al Concejo el pasado 21 de septiembre, cuesta $9.352 millones que el municipio deberá postular al Gobierno Regional. La urgencia es real: en el borde norte hay sepulturas que, según se expuso, podrían volcarse. La obra suma muros de contención con nichos, el cierre del perímetro, exigido para obtener la resolución sanitaria, y un crematorio nuevo con dos hornos: el actual tiene uno solo, quedó fuera de servicio en septiembre por una falla eléctrica y este año ya igualó las cremaciones de todo 2025. Para crecer, el proyecto recupera la franja municipal contigua que durante décadas usó la Confederación Deportiva de Magallanes. Ahí está la curva del velódromo.
“La casa del ciclismo”
Los velódromos modernos, explica Stipicic, tienen 250 metros y curvas de hasta 45 grados; cuando corrió en el del Estadio Nacional, él y sus compañeros no querían largar por miedo. “Para un niñito de 5 años, de 10 años, no lo voy a poner en un velódromo de ese peralte. Necesitamos un velódromo formativo”, dice. Vera coincide: “No estamos hablando a nivel de competiciones sudamericanas. Estamos hablando de algo para la gente de acá”.
Según Stipicic, la base de todas las disciplinas, de la montaña al bicicross, es la ruta, y la ruta se volvió peligrosa para aprender: “Si le vas a enseñar a un chiquitito a andar en bicicleta, necesitas un lugar seguro, propio. Y ese es nuestro velódromo”. Vera lo resume: “Esa es la casa del ciclismo”.
La pista ha resistido a medias. Stipicic cuenta que se deterioró cuando camiones pasaron sobre ella durante las obras del pasto sintético, y que una donación permitió reparar un cuarto de curva. Hoy sirve para bicicletas de montaña, pero “si quisiéramos hacer el ciclismo como se corría antes, con tubulares, con ruedas finas, está peligroso”. La asociación acordó con una constructora recarpetearla con asfalto, pero lo condiciona al desenlace: “Si no logramos que la municipalidad nos deje el velódromo, no lo vamos a hacer. Es como tirar plata”.
De transferir a recuperar
La Unión Ciclista fue una de las fundadoras de la Confederación en 1927. El estadio se levantó en 1936 sobre una laguna rellenada detrás del cementerio, y el municipio facilitó parte del sitio de la necrópolis. Cerca de la mitad norte del velódromo quedó en ese terreno municipal. “¿Quiénes somos nosotros, casi cien años después, para destruir aquello que otros levantaron con tanto esfuerzo?”, plantea el arquitecto José Miguel Canales, miembro de la Asociación. El recinto, sin embargo, no tiene protección patrimonial: la declaratoria de 2012 cubre solo el cementerio.
El primer título formal lo pidió la propia Confederación. En 1998, la Municipalidad le entregó en comodato 27.545 m² por 25 años, “mientras se resuelve respecto de la probabilidad de transferir los terrenos”. La transferencia nunca ocurrió.
Después, la conversación cambió de dirección. Un esquema de 2014 y una propuesta municipal que coincide con la discutida en 2017 dejaban el velódromo en pie: mantenían en comodato “la cancha y velódromo” y recuperaban unos 17.000 m² hacia calle Bilbao.
La Confederación no aceptó. Un acta de su Consejo de Presidentes de agosto de 2017 registra como alternativa “no facilitar los terrenos hasta el año 2023, hasta que exista un cambio de Alcalde”, y concluye “dejando pasar el tiempo y rechazando la propuesta”. En enero de 2018, el directorio dejó constancia: “no ceder los terrenos hasta el año 2023”.
El plazo se cumple en 2023
El comodato terminó en abril de 2023. En mayo, el municipio propuso quedarse con 17.000 m², casi la misma superficie, pero con otra forma: a lo largo de todo el borde del cementerio, incluida la curva del velódromo. La directora jurídica municipal explicó que así se podría construir un muro de contención donde existía “un inminente peligro de derrumbe”, y el director de Obras advirtió que esa intervención “posiblemente afectarían a parte del velódromo”.
A cambio, entregaría a la Confederación unos 10.545 m², parte en permuta por un terreno suyo en Bilbao con O’Higgins y parte en comodato. Según el acta, esa superficie permitiría “mantener la actual ubicación de la cancha y reubicar el velódromo, donde hoy se encuentra la cancha de Rugby, para adecuar a estándares de competencias internacionales”, un estándar distinto al formativo que hoy defienden los ciclistas. La cancha de rugby está al este del velódromo, al pie del mismo talud. El municipio se comprometía a dar “apoyo técnico” para el diseño y a “iniciar las gestiones en busca de recursos”. No había financiamiento asegurado, y la oferta estaba atada a la permuta.
No se cerró. En junio, el presidente de la Confederación, Alejandro Scepanovic, y el alcalde Claudio Radonich firmaron el término del comodato, con “amplio, completo y total finiquito”. Un mes después, una tasación encargada por la inmobiliaria de la Confederación valoró ese terreno en 55.910 UF, casi cuatro veces lo que calculaba el municipio. En los documentos revisados no consta un acuerdo posterior, ni que la oferta del velódromo avanzara.
En la sesión, el concejal Germán Flores dijo que el municipio ofreció terrenos en calle Bilbao y que “se nos negó 100%”. Las actas confirman la negativa, pero muestran lo inverso sobre Bilbao: era el municipio el que pedía en permuta un terreno de la Confederación en esa calle. El concejal José Becerra recordó que “se había hablado de generar otro proyecto en otro espacio” para el ciclismo, lo que coincide con la oferta de 2023. Hoy, dicen los ciclistas, esa alternativa no existe. La presentación incluyó un rectángulo para un nuevo comodato con la Confederación, sin detallar superficie ni ubicación.
La contrapropuesta
El arquitecto Canales diseñó con un ingeniero una alternativa: un muro de unos tres metros que siga la curva de la pista, un talud y la ampliación del cementerio en terrazas. Devuelve 1,3 hectáreas al cementerio y conserva 1,2 para el deporte. “No estamos en contra del crecimiento del cementerio”, escribió. “La arquitectura, el urbanismo y la ciudad existen precisamente para resolver estos conflictos”.
La idea choca con lo expuesto en el Concejo: el terreno de un cementerio debe destinarse “única, exclusiva e irrevocablemente” a ese fin. Ese mismo inmueble, sin embargo, se usó para deporte con autorización municipal durante 25 años, y el Plan Regulador clasifica la franja como “zona de equipamiento deportivo y de cementerio”.
Stipicic dice que, en la única reunión con el alcalde, el encargado de la obra se mostró dispuesto a revisar “una propuesta mejor”. Vera, que también asistió, la recuerda distinto: “No llegamos a nada”.
Cercar antes de financiar
Según Stipicic, las rejas ya están en el recinto y falta licitar su instalación. Los ciclistas piden no cerrar por una obra sin recursos: “Si no tienen financiamiento, no tienen el proyecto listo, faltan muchos pasos”, dice Vera. El propio Becerra pidió que la obra no se proyecte “a 10, 12 años más”. “Sería profundamente injusto clausurar primero y conversar después”, escribió Canales.
La Confederación cumple cien años en 2027. “Esta es la directiva que va a entregar el velódromo para sus 100 años. A mí me duele esa parte», dice Stipicic, quien representa un grupo de ciudadanos que busca que esto no sea así y que buscan mantener la obra promovida por Cañas Montalva como un aporte al deporte regional.
La Prensa Austral envió consultas a la Confederación Deportiva y a la Municipalidad. Sus respuestas serán parte de una segunda entrega.




