“Lo Dejamos Acá”: Terapia de pareja
Por Guillermo Muñoz Mieres,
periodista
Argentina, 2026
Director: Hernán Goldfrid
Protagonistas: Ricardo Darín, Diego Peretti, Antonia Bengoechea
En Netflix
Esta película argentina tiene el atractivo de reunir a dos rostros del cine trasandino, lo que no es poco decir, porque si con uno la pantalla siempre se llena, con otro ya se desborda.
Son los rostros de Ricardo Darín y Diego Peretti, ambos cómplices por décadas en la actuación, porque ya han estado juntos en el teatro y el cine. Por lo tanto, conocen sus mañas e intuyen que, aunque sus caras, muecas y timbres de voz sean reconocibles para el espectador, la fórmula consiste en que este se olvide de ellos —los actores— para que el secreto de sus ojos descubra y se deje llevar por los personajes.
Y aquí Ricardo Darín es Ulises Verón, un psicólogo de fama, con atención particular, invitado fijo en un programa de TV, con respuesta para todo y que ha decidido, en un acto de premiación a su trayectoria, rechazar el premio porque se pregunta y cuestiona si se puede hacer más. Una respuesta que ya sabe de antemano porque, con cierta cuestionable metodología, ha decidido ir más allá, asumiendo que si el paciente —que es la víctima— no puede hacer nada, el victimario —entiéndase marido o madre represiva—, de buena o mala gana, lo entenderá.
Hasta que llega a su consultorio Martín Bouchard, un escritor top de Argentina que recurre a él porque está en un bloqueo creativo, donde el alcohol es la materia prima. Por lo tanto, abandonarlo está de plano descartado; tampoco puede dejar de escribir, porque de eso vive, así que solo queda buscar un punto medio que Ulises hallará a su manera y tal vez por conveniencia, dejándonos claro, de allí en adelante, que él es más paciente que todos sus pacientes juntos.
“Lo dejamos acá” se despliega en su primera parte en este enfrentamiento de dos personajes iguales en soberbia y oscuridad, donde no hay espacio para otros mortales, como los pacientes o la hija de Ulises, que, por más simpáticos que caigan, sobran e interrumpen el ritmo de lo que realmente importa: un duelo de titanes.
Y este duelo tiene sus momentos, sobre todo uno, con una primera noche de borrachera en la que comparten sorbos de tequila, baile, música disco y, por allí, la voz de George Michael interpretando “Careless Whisper” anuncia que la noche podría no tener límites.
Pero después esto ya tampoco importa, porque el relato se olvida de todo lo que prometía y pasa a otro plano, donde la música que acompañaba una comedia de absurdos transmuta en la de un thriller, con paranoia conspirativa incluida, y la película argentina que venía a reírse del país “con mayor concentración de psicoanalistas del mundo” termina como un modesto tributo latinoamericano al maestro del suspenso, Alfred Hitchcock.
Así que, dicho esto, solo queda hacerle caso al título de la película y disfrutar de lo que realmente importa:
El duelo entre dos personajes tan insoportables como ellos mismos, interpretados por dos rostros legendarios del cine argentino: Ricardo Darín y Diego Peretti.




