Historia de una hazaña deportiva
Corre el año 1976, es decir en el siglo anterior y un grupo de entusiastas deportistas aficionados y tremendamente fanáticos por el básquetbol, logró la gesta gloriosa de regalar un nuevo título nacional en la serie juvenil. Acontecimiento que en su momento y que hasta los días de hoy quedó escrito en páginas de seda y con letras de oro dentro del ámbito deportivo magallánico.
Ya que no fue cualquier logro o campeonato, fue la “QUINTA ESTRELLA” para nuestra querida región. El equipo de Punta Arenas, se titulaba por quinta vez “Campeones de Chile”. Y además, todos los títulos fueron en forma consecutiva. Somos la única ciudad del país que tiene ese impresionante récord y nosotros el equipo del 76, fuimos los gestores de tan bella hazaña, cerrar el círculo con la quinta estrella.
Bueno, pero la historia no comienza allí en ese año, el primer campeonato se ganó en la ciudad de Parrak de la mano del ya desaparecido Leoncio Urra Colina, año 1972. Siempre al nombrar personas uno corre el riesgo de dejar fuera a más de uno, pero allí vamos estrujando mi memoria que es algo de lo bueno que aún me queda. Integrantes: (Néstor Mancilla, Javier Laurido, Rigoberto Barriga, Alejandro Marusic (actual seremi de Obras Públicas), Pedro Orellana, Marcos Mihovilovic, Francisco Drpic, Osvaldo Novión, Juan C. Mansilla (excelente médico en Quellón, Chiloé), Luis Oyarzún (Yogui), Edgardo Teuber (refuerzo de Osorno). Nota: Pirincho Ojeda, un mes antes del viaje, se enfermó y no pudo asistir, pero fue parte del proceso y también recibió los honores como campeón de Chile.
Bueno, decir que, en el año 1973, no se realizó el nacional programado por el Golpe de Estado en nuestro país. Pero aquel torneo se realizó en el año 1974, en el mes de noviembre. En el mismo año (1974), en el mes de marzo se realiza el campeonato nacional en la ciudad de Ancud, como entrenador Leoncio Urra y donde Punta Arenas, se alzó con el título de Campeón Nacional y conquista su segunda estrella para nuestra región. Entre los integrantes, estaban Lolo Muñiz, Javier Laurido, Marcos Mihovilovic, Osvaldo Novión, Ricardo Boric, Néstor Miranda, Alejandro Marusic, Ivo Covacic, Willy Barría, Alejandro Sánchez, (Sí… el de Sánchez y Sánchez).
Y, en noviembre del mismo año, como se citó anteriormente, en la ciudad de San Bernardo y Puente Alto, bajo la mano de Mariano Muñoz, se obtiene nuevamente el título y nuestra selección logra su tercera estrella de manera invicta jugando la final con el representativo de Valparaíso, CAMPEONES una vez más. Sus integrantes eran: Luis Arriagada, Jaime Szighetti, Covacic, Néstor Miranda, Mauricio Kusanovic, Alex Bartsch, Willy Barría, Manuel (Lolo) Muñiz, Sergio “Checho” Olate, Alexis “Pirincho” Ojeda y Osvaldo Novión.
Llega el año 1975, cuando en Puerto Montt otra vez como entrenador Leoncio Urra, conquistamos el CUARTO CAMPEONTO NACIONAL y ya se escuchaba en todos los gimnasios, incluso en las sedes que nos tocó jugar: “Y ya lo vez, Y ya lo vez, es Punta Arenas otra vez”. Se logra el título de manera INVICTA venciendo a Universitaria en la final. Sus integrantes fueron: Carlos Simeone, Mauricio Kusanovic, Checho Olate, Willy Barría, Néstor Miranda, Ronny Radonich, Ricardo Aguila, Víctor Vergara, Sergio Mac Lean y por supuesto Hernán “Chispa” Haro.
Que orgullo haber sido parte de esa legión de extraordinarios jugadores, amantes del básquetbol, sacrificados deportistas, que no escatimaban esfuerzos para entrenar sin importar gimnasios ni condiciones, para este grupo no existían las fiestas, carretes, ni el alcohol, ni el tabaco, sólo respiraban básquetbol. (Se viene lo mejor).
Segunda parte y final
Pero aquí comienza la historia que quiero compartir con los lectores de El Magallanes.
Corre el año 1976, cuando en el mes de marzo se designan los entrenadores que estarán a cargo de las series de las selecciones del baloncesto regional que representarán a nuestra región en los diversos torneos nacionales. En la Serie Juvenil es designado el destacado jugador y entrenador Alejandro Mariano Luis Muñoz Scarpa, quien elaboró su nómina de los preseleccionados y fuimos citados en las oficinas del desaparecido gimnasio de la Confederación Deportiva de Magallanes. Todo dentro de un ámbito protocolar, organizado y de carácter formal, bueno, eran otros tiempos, han pasado cinco décadas.
Don Armando Cordero Rusque, era en aquellos años el presidente de la Asociación de Básquetbol de Punta Arenas, quien en su juventud había sido un destacado deportista, vibraba con el deporte y amante del baloncesto, es por ello que desde el primer día ofreció y comprometió su irrestricto apoyo a la selección y por supuesto NO DEFRAUDÓ.
En aquella reunión más que nada de carácter informativa, se vieron los lineamientos, horarios y lugar de los entrenamientos, implementos, ayudantes, colaboradores, etc. etc.
Pasado menos de un mes, es decir a mediados de abril, Mariano nos citó a su casa, ubicada en Fagnano N°203, esquina Señoret a una reunión de trabajo teórico acompañada de una exquisita once preparada por su madre con deliciosos dulces croatas. Y si bien fue muy amena y constructiva aquella reunión terminamos jugando Truco. Pero una frase que imagino que nos llegó muy adentro y marcó nuestro inicio, fue: “Muchachos, vamos a sacrificarnos como nunca si es que queremos salir Campeones, no vamos a entrenar para el vice-campeonato”, si es así…. Nos juntamos un mes antes del campeonato”. La opinión fue unánime, a qué hora empezamos…
Todos deben recordar la película “Misión Imposible”, ¿cierto?, a que va esto, con ahínco, pundonor y sacrificio se habían ganado 4 torneos, pero fuera de casa y al llegar al aeropuerto con nuestros trofeos, recibíamos el cariño y reconocimiento de la gente, pero ahora era distinto teníamos la obligación de ganar en casa, con nuestra propia gente, no podíamos defraudar en nuestro propio reducto, tarea cuesta arriba. Pero Mariano Muñoz, se encargó de mentalizarnos para intentar cumplir con el objetivo trazado, ser campeones. Al correr un mes de entrenamientos, se integró al cuerpo técnico al experimentado entrenador, formador de muchos de los jugadores y amigo de todos, José Sánchez Oyarzún, el “Negro Sánchez”, quien era muy querido y respetado por todos, convirtiéndose en un magnífico aporte para el equipo.
Además, nos tenía otra sorpresa, la incorporación de un nuevo integrante, Patricio “Pachy” Yáñez, quien era de la serie intermedia, pero al no haber tenido etapa de eliminación, la Federación autorizó su inclusión como refuerzo, quien a la postre se transformaría en pieza gravitante en el andamiaje del equipo, líder y goleador por excelencia, además amigo de todo el plantel y como una muestra, salió el mejor jugador del torneo y segundo goleador, sin lugar a dudas un enorme aporte.
Bueno, practicamos durante 6 largos meses y los 2 últimos (septiembre-octubre) fueron jornadas extenuantes 2 veces al día de 6 a 8 AM. Y de 20 a 22 por la noche y aquello de lunes a viernes, descanso el día sábado y partido el domingo contra un equipo adulto, ya que fuimos incluido en aquella serie que estaba compuesta por 7 equipos y nosotros jugábamos contra el que quedaba libre.
Durante el proceso jugamos alrededor de 30 partidos, incluyendo amistosos en Natales, Cerro Sombrero, y otros campamentos de Enap. Además, cuadrangulares organizados por los clubes Audax Italiano y Sokol. También la asociación hizo lo propio con un torneo invitando a clubes argentinos, específicamente Boxing Club de la ciudad de Rio Gallegos, que tenía en sus filas al reconocido y querido entrenador y jugador costarricense Eddie Bermúdez, más destacados valores como Néstor Martínez y Vilches, club hueso duro de roer sobre todo por la envergadura de sus jugadores, pero siempre salimos airosos de aquellos encuentros, a excepción del gigante Audax Italiano que en aquellos tiempos dominaba las canchas del baloncesto adulto a nivel regional.
Era imposible ganarles, prácticamente era la selección de Punta Arenas, jugamos cuatro partidos contra ellos y perdimos los cuatro, y más de uno por harto margen, lo que refleja su poderío. Era nuestra bestia negra, con una rabia contenida y la impotencia se acrecentaba cada vez entrabamos al camarín masticando nuestra rabia y frustración que realmente se convertiría en nuestro mayor desafío, pero no había caso, no se daba.
Y llega el 17 de octubre, partido único en la tarde/noche del domingo, gimnasio lleno: 19,30 horas Audax Italiano Adulto v/s Selección Juvenil. Partido apretadísimo, punto a punto, sin tregua y quizás debo de reconocer se jugó con rabia acumulada y dientes apretados, con las ansias indesmentibles de ganar. Al término del encuentro el marcador igualado, empatamos y nos fuimos a los 5 minutos de alargue, en aquellos tiempos “suplementario”, jajajaja. Pitazo final yyyyyyyyyy, SIIIIII lo logramos ganamos por 3 puntos con el último doble de Carlitos Simeone, que debe estar esperándonos y entrenando arriba en el reino celestial.
Noche de gloria y término de nuestra frustración. Pero allí no termina esta historia. Llega hasta nuestro camarín Renato “Pichón” Torres, capitán del Audax y muy amigo de todos nosotros, y nos dice: “Chiquillos, están listos no me cabe duda que saldrán Campeones”. Es el único partido que hemos perdido en el año y fue a costa de ustedes, no es fácil ganarnos y ustedes lo lograron. Felicitaciones!!!
Dentro de esas extenuantes jornadas de entrenamientos, que partían con un “suicidio” para precalentar, 15 minutos de charla técnica, practicar las jugadas, entre ellas el “Doblaje” que nos dio en muchas veces una ventaja insospechada y sorpresiva ante nuestros rivales que quedaban atónitos ante la pérdida de balones en los primeros segundos. Seguido a aquello, lunes, miércoles y viernes se hacía batería de 25 lanzamientos en 5 posiciones en ambos cestos, lo cual da 250 tiros por cada jugador sólo en una jornada y además serie de 50 tiros libres. Lo que significó que teníamos que tener puntería casi por obligación. Muchos, sobre todos los goleadores su promedio era de 23 ó 24 encestados por cada posición. Extenuante, pero que rico haberlo vivido y poder compartirlo con los amanes al baloncesto con sed de triunfo.
En otro ámbito, don Armando Cordero, fue el encargado de la bella tarea de preocuparse de la logística y permisos en los colegios, nuestro horario de entrada era a contar de las 8,30 horas y amplias facilidades para evaluaciones y pruebas lo cual funcionó de las mil maravillas. Teníamos que estar 5,45 horas en el recinto del gimnasio, incluso aquellos que no tenían movilización como para llegar temprano, para lo cual existían algunos colaboradores, entre ellos recuerdo a Mario Larravide y Luciano Creps, que pasaban a buscar a quien lo requería.
Aprovechar de agradecer la excelente disposición de nuestro amigo Jorge Arecheta, quien por largos meses nos movilizó en la camioneta de color naranjo doble cabina que gentilmente se la facilitaba su padre. Los privilegiados fuimos Simeone, Vergara, y yo (Chispa). Fue nuestro Uber, pero gratis.
En los dos últimos meses con jornada doble nos preparaban un abundante desayuno en la desaparecida Casa del Deportista, que quedaba justo al lado del gimnasio. Y en la jornada de la noche, también recibíamos una rica colación. Se programaron charlas con el cuerpo de árbitros, en donde nuestro querido amigo Patricio Mladinic Centurione recientemente declarado “Hijo Ilustre de Magallanes”, fue el encargado de ponernos al día acerca de la letra chica de las reglas de juego y con el fin de no cometer faltas o alguna imprudencia que nos podría costar un perjuicio al equipo incluso hasta una expulsión. ¡Gracias Pato!
Recibimos poleras para entrenar, zapatillas para quienes necesitaban, abundante agua en cada entrenamiento, como así también a nuestra disposición toallas e implementos de primeros auxilios que fuesen necesarios, (Larravide y Creps eran los encargados de tan noble tarea).
Llega el 22 de octubre y nuestros entrenadores nos comunican que ha finalizado el largo periodo de entrenamientos y que ahora sólo debemos estar enfocados en lo que va hacer el campeonato nacional y para ello nos vamos a olvidar de los balones y nos iremos una semana a descansar y relajarse en Cerro Sombrero a disfrutar de la piscina, cine, teatro, solárium, juegos diversos, pero nada de básquetbol. Decir que fuimos extraordinariamente atendidos por la Empresa Nacional del Petróleo, de su departamento de deportes liderados en aquella época por el conocido jugador y entrenador don Julio “Cachupín” Valderas Fernández.
Y, para allá partimos el día domingo, estuvimos una semana de regocijo, de deleite pleno y recibiendo el cariño de la gente pobladora y trabajadores que en su gran mayoría sabían de nosotros y nuestro objetivo. Lo pasamos muy bien, el cine, ping pong, el relajo en el solárium y truco nuestros mayores pasatiempos.
Volvimos a Punta Arenas el día 31 y ese mismo día quedamos concentrados en la Casa del Deportista y allí comienza el camino al título.
Se da el vamos al campeonato
Y, se inicia el campeonato, primer peldaños Concepción, al cual ganamos con holgura, luego vino Iquique, después Osorno, para luego enfrentar al siempre difícil Santiago, para llegar a disputar la final con el elenco de Universitaria. Gimnasio a tablero vuelto como diría un gran relator deportivo, partido programado para las 19 horas. Pero era tanto el fervor de la gente que el recinto estaba prácticamente lleno, colmado, abarrotado de público ya las 15 horas. A las 18 horas ya no entraba ni un alfiler, repleto de hinchas que querían apoyar a la selección. Se estima que en aquella final el recinto llegó a albergar unas 2.500 personas, había gente hasta colgada de los calentadores, jajaja.
Se inicia el encuentro y sorprendimos no sólo al público, sino también al rival que merecía con creces estar en aquella final y por supuesto también ganarla. La sorpresa fue que no ingresamos con el equipo de siempre del primer cuarto, sino que hábilmente el cuerpo técnico en una acertada estrategia dejó el equipo titular para los tres últimos cuartos. También un gran acierto fue la incorporación en el primer cuarto de Ricardo Arecheta, con la misión exclusiva de anular al hábil conductor de ellos, Carlos Yaccard y en el segundo cuarto a Pedro Mihovilovic que hizo lo propio con Atanasovic, labor que consiguieron con creces.
Campeones de Chile
Bueno, para terminar con el suspenso se escucha el pitazo final yyyyyy triunfo para Punta Arenas por 63 a 58. PUNTA ARENAS CAMPEÓN DE CHILE POR QUINTA VEZ CONSECUTIVA.
La cancha es invadida por los hinchas, somos levantados en andas, damos varias vueltas olímpicas, y junto a toda esa hinchada damos rienda suelta, dejando salir nuestra alegría, euforia y regocijo ante tamaño logro, que como dice el título de esta remembranza “UNA HAZAÑA”, Punta Arenas nuevamente es campeón en la serie juvenil del básquetbol nacional y logra su estrella Nº5 y de manera INVICTA. Que tal…desde una de las casetas de radio se escuchaba para todo el gimnasio a nuestro gran amigo, premio nacional de periodismo deportivo Vladimiro Mímica Cárcamo relatar, más bien dicho gritar a los 4 vientos: PUNTA ARENAS CAMPEON DE CHILE aquello lo repitió en 5 oportunidades.
Agregar que la euforia vi≤ida, traspasó los límites de la región, fuimos conocidos, alagados y homenajeados por muchas empresas, clubes y entidades, es más en el equipo sólo habían 3 jugadores que pertenecían al Audax Italiano, su presidente José Tenore (extraordinario dirigente, como varios de la época) hizo o logró que el diario La Prensa Austral se editara en COLOR VERDE, colores del Audax. Que tal.
Como corolario de esta bella y emotiva historia, puedo decir que los agradecimientos, reconocimientos, premios y todo lo que se puedan imaginar, no se asemeja al cariño de la gente que hasta los días de hoy aún se recuerda de aquella noche, de aquella gesta, del proceso que nos llevó a la coronación, de llegar a lo más alto, a la cúspide del baloncesto nacional a nuestra amada región de Magallanes y Antártica Chilena.
En opinión muy personal, aparte de lo deportivo creo que la manera de retribución a toda la hinchada magallánica fue: “Haberles entregado ese momento imperecedero de alegría y júbilo que no se borrara jamás de todos aquellos que fueron testigos y vibraron con semejante logro”.
Los integrantes: Ricardo Arecheta, Hernán “Naneta” Miranda, Nicolás Pozo, Víctor Vergara, Ricardo Aguila, Hernán “Chispa” Haro, Carlos Simeone (Q.E.P.D.), Patricio “Pachy” Yáñez, Carlo Gorziglia, Antonio Kirigin, Jorge Arecheta y Pedro Mihovilovic.
Gracias a todos y cada uno de los que contribuyeron al logro de este quinto galardón, gracias a toda esa generación de oro de los que nos antecedieron, sus talentos individuales, los llevaron a integrar cada selección, pero su hambre de gloria y su capacidad de unión para conformar equipos es lo que los ha convertido en leyenda inquebrantable y así poder obtener cinco campeonatos nacionales.
“Gracias le doy a Dios por permitirme vivir en estos tiempos abrazado a tanta gente linda y a este magnífico grupo de extraordinarios basquetbolistas y seres humanos y que través del deporte pudimos hacer grande a Punta Arenas y a la Región de Magallanes como todos la queremos”.




