500 años de huella italiana en Chile: El libro de Pietro Bianchini que rescata las “Grandes Obras” y sus leyendas en Magallanes
- Una exhaustiva investigación documental recorre medio milenio de presencia, ciencia, navegación y exploración italiana en el país, destacando el rol crucial que desempeñó el extremo austral como puerta de entrada e hito fundacional.
Bajo la dirección general de Pietro Alfonso Bianchini y editado junto a la Federación de Asociaciones Emiliano-Romagnoli en Chile, el libro Grandi Opere degli emigrati italiani in 500 anni di storia del Cile (Grandes Obras de los emigrantes italianos en 500 años de historia de Chile) constituye un ambicioso catastro y registro histórico del impacto de la migración italiana y sus descendientes desde el siglo XVI hasta la actualidad.
El concepto central de “Grandi Opere” (Grandes Obras) en este volumen no se limita a grandes construcciones materiales o proyectos de infraestructura, sino que abarca las huellas humanas, científicas, culturales, espirituales y comunitarias dejadas por hombres y mujeres que transformaron el territorio chileno.
En conversación con “El Magallanes” Bianchini aborda un aspecto curioso que, en su opinión, explica por qué el aporte italiano al desarrollo del país es un tanto desconocido y/o ha sido minimizado. Hizo ver que diversos apellidos italianos sufrieron adaptaciones fonéticas o traducciones directas al español a lo largo de los siglos. Puso como ejemplo Croce, que se transformó en “Cruz” a mediados del siglo XVIII. A esta línea pertenece la familia del teniente Luis Cruz Martínez, héroe de la Batalla de La Concepción.
En la misma línea menciona a los apellidos Richelmi que derivó en Riquelme y que corresponde al apellido materno del libertador Bernardo O’Higgins Riquelme. Igualmente, cita a Canavesse que, transformado desde el piamontés, derivó en Canabesse / Canavesi. Destaca a Arsenio Canavesse, quien combatió en el Combate Naval de Iquique en 1879 junto a Arturo Prat.
La obra se organiza en tres grandes secciones. La primera se centra en personajes y familias notables con un registro cronológico y temático que agrupa a precursores, religiosos, científicos, artistas, educadores, profesionales y apellidos italianos integrados a la sociedad chilena.
La segunda sección recoge testimonios e historias de vida, con una recopilación de memorias familiares, crónicas y publicaciones extraídas de archivos como el museo virtual MigrEr (Museo de la Emigración Emiliano-Romagnola) y la Radio Emilia Romagna.
El tercer acápite abarca a pioneros de la aviación e instituciones, con un estudio detallado sobre el aporte italiano al desarrollo aeronáutico nacional, las compañías de bomberos, las escuelas italianas y las asociaciones de colectividades.
Magallanes como cuna histórica e hito inicial del contacto
El punto de partida del libro se sitúa de manera explícita el 21 de octubre de 1520 en las heladas aguas del estrecho de Magallanes. Por ello, la Región de Magallanes ocupa un lugar de honor en la investigación, al ser el escenario donde se registró el primer encuentro documentado entre navegantes europeos -entre ellos destacados marinos italianos- y las poblaciones originarias del extremo austral.
A través de sus páginas, el libro rescata una fascinante galería de personajes curiosos, científicos y pioneros ligados a la historia magallánica:
1. Antonio Pigafetta (1480–1534), el cronista del primer viaje alrededor del mundo: Nacido en Vicenza y navegante al servicio de la República de Venezia, Pigafetta fue el cronista oficial de la expedición de Fernando de Magallanes. Su célebre libro Relazione del primo viaggio intorno al mondo (1524) no solo ofreció la primera descripción geográfica del estrecho, sino que registró el primer diccionario del pueblo Aonikenk (Tehuelche/Patagones). Durante los 41 a 45 días que permanecieron en la zona, Pigafetta recopiló un glosario de 95 palabras autóctonas mientras los marinos intercambiaban espejos, clavos y cuchillos por productos locales, dejando el primer testimonio lingüístico y cultural de la zona.
2. Monseñor José Fagnano y el Padre Fortunato Griffa, ciencia y meteorología en el fin del mundo: El sacerdote salesiano José Fagnano se estableció en Punta Arenas en 1887, donde fundó el Liceo San José. Junto a él, el profesor salesiano Fortunato Griffa lideró el Observatorio Meteorológico Austral, uno de los diez más antiguos del mundo. Este observatorio jugó un rol crucial en los albores de la aviación austral, proporcionando los informes meteorológicos esenciales que permitieron la primera travesía aérea del estrecho hacia Porvenir en 1916, así como las posteriores inspecciones del comandante Arturo Merino Benítez en 1929.
3. Alberto María De Agostini (1883–1960), el cura explorador y cineasta: Misionero salesiano, fotógrafo, geógrafo y alpinista, De Agostini llegó a Punta Arenas en 1910. Recorrió incansablemente la Tierra del Fuego y los Andes Patagónicos, publicando 22 libros y produciendo valiosos documentales cinematográficos como Tierras Magallánicas y Tierra del Fuego. El libro destaca una anécdota singular: en abril de 1937, De Agostini realizó un histórico vuelo de exploración fotográfica sobre las Torres del Paine a bordo del pequeño avión Saturno, pilotado por su amigo y aviador civil de Punta Arenas, Franco Bianco. Al ser preguntado por los carabineros de Puerto Bories por qué no llevaba paracaídas, el sacerdote respondió sonriendo que su único paracaídas era una reliquia de San Juan Bosco.
4. Eugenio Grandi Medanich, el guardián del Faro Islotes Evangelistas: Entre los relatos familiares más emotivos figura el de Eugenio Grandi, calificado como un verdadero “viejo lobo de mar”. En 1898 asumió la riesgosa misión de ser el Guardián Jefe del emblemático Faro Islotes Evangelistas, ubicado en la inhóspita boca del estrecho de Magallanes hacia el Océano Pacífico. Desempeñó esa función durante más de dos años, haciendo frente a los temporales más violentos del planeta antes de fallecer en Punta Arenas en 1900, ciudad en cuyo cementerio municipal descansan sus restos.
5. Mario Pozzatti y el biplano “Magallanes”, acróbatas de la fraternidad trasandina: En mayo de 1921, el aviador italiano Mario Pozzatti, contratado por el Comité Pro Aviación de Magallanes, protagonizó una hazaña histórica al despegar desde Punta Arenas en el biplano Ansaldo S.V.A.-10 “Magallanes” rumbo a Río Gallegos (Argentina). Sobrevoló la ciudad argentina realizando acrobacias y lanzando miles de volantes impresos con el lema “Todo nos une… nada nos separa”, transportando además el primer paquete de correspondencia aérea entre ambas ciudades patagónicas.
6. Edoardo Doverti y Giovanni Matassi, la carpintería naval y el rescate patrimonial: La obra también destaca a Edoardo Doverti Parodi, carpintero naviero llegado a Punta Arenas en 1896 que construyó embarcaciones diseñadas específicamente para desafiar los canales magallánicos, y a la familia de Giovanni (Juan) Matassi, fundadores del Museo Nao Victoria cerca de Punta Arenas, donde construyeron una réplica a escala real 1:1 de la célebre nave de la expedición de Magellano y Pigafetta.
Valoración histórica
El libro de Pietro Bianchini logra demostrar que la presencia italiana en Chile no fue un hecho periférico, sino un componente estructural en la formación de la identidad austral y nacional. Desde los primeros mapas trazados por Pigafetta hasta las hazañas aéreas sobre el Paine y la iluminación de las rutas marítimas en Evangelistas, la región de Magallanes se consolida en esta obra como el gran escenario donde la audacia italiana y el territorio patagónico se unieron para siempre.




