“COLISIÓN”: Ese muerto no lo cargo yo
Por Guillermo Muñoz Mieres,
periodista
España, 2026
Director: Daniel Sánchez Arévalo
Protagonistas: Laia Costa, Karra Elejalde, Luis Zahera, Tamar Novas, Álvaro Cervantes y Luis Homar.
En Netflix
Esta película, producida y recién estrenada por Netflix, parte ubicándonos en el tiempo y el espacio: una España afectada por la crisis financiera de 2014, que dejó la “tendalada” entre moros y cristianos, sugiriendo, entre líneas, que todo lo que acontecerá es resultado de dicho contexto económico y social.
Y la primera secuencia es el asalto a un banco que, a pesar del profesionalismo y de lo dateado del asunto, no sale para nada bien, porque lo que se buscaba ya no está. Entonces, despiertan las desconfianzas en plena huida, que termina en una violenta colisión con otro auto —de allí el título de la película— y un muerto entre los asaltantes que, aunque se quiera, no hay tiempo de cargar.
Con todo el apuro, algo alcanza a surgir a posteriori para dar paso a recriminaciones, miradas cruzadas y al ingreso de la película en el terreno del suspenso, porque los espectadores nos enteramos de algo más sobre la intimidad de la banda y, para peor, más que la propia unidad policial a cargo del caso.
Y hasta aquí podría ser un típico filme de un asalto que no sale para nada bien, donde solo resta descifrar la pieza fallida y ajustar las cuentas, si no fuera por un algoritmo que introduce el director para quebrar el relato, volviendo a la escena de la huida y la discusión en su interior, pero cambiando al difunto.
Y a cada integrante de la banda le corresponderá su epitafio, lo que recuerda las películas del cineasta norteamericano Quentin Tarantino, con sus relatos fragmentados de acuerdo con el punto de vista de sus personajes, con la diferencia de que aquí el director Sánchez Arévalo experimenta con la ausencia de uno u otro, quizás para concluir que, pase lo que pase y muera quien muera, siempre hay una mente criminal mayor que navega como pez por los mares del capitalismo, mientras los mortales que hacen el trabajo sucio tienen más que escrito su destino final.
De gran ritmo y actuaciones, “Colisión”, a pesar del algoritmo narrativo que propone y que evidencia el poder manipulador del cine, no pierde su identidad de película de atraco frustrado, policías versus ladrones y laberinto de traiciones, dejando la duda de si era tan necesario el contexto de la crisis financiera española para justificar y dar rienda suelta al relato.
Tal vez necesitaba ese empujoncito, quién sabe, pero entre tanto cambio de muerto y realidad alternativa, con o sin feriado bancario, el choque se iba a dar igual.




