Necrológicas
  • Marcos Sepulveda Guajardo

Estrecho de Magallanes: vital conectividad para el comercio, turismo, transporte y desarrollo

Por La Prensa Austral Miércoles 21 de Octubre del 2020
Noticias relacionadas

Compartir esta noticia
233
Visitas

Desde la primera incursión de la expedición de Hernando de Magallanes por el paso bioceánico se sucedieron en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX diferentes exploraciones que fueron cimentando la trascendencia del estrecho como hito geográfico, lo cual se consolida con la toma de posesión por parte de Chile el 21 de septiembre de 1843 al establecerse la naciente colonia en Punta Santa Ana donde fundaría Fuerte Bulnes.

Comercio

La comunicación marítima fue vital en los albores del establecimiento chileno. El 14 de septiembre de 1840, tres años antes del asentamiento colonizador, fondearon en Puerto del Hambre los primeros barcos con casco de madera movidos a rueda por la Pacific Steam Navigation Company. Con el paso de los años fue desarrollándose lentamente el comercio marítimo entre Gran Bretaña y los países del Pacífico.

El 1868 el nuevo vapor Pacific iniciaba una línea regular entre Liverpool y Valparaíso, vía Magallanes, lo que repercutió favorablemente al desarrollo del comercio en la naciente Punta Arenas.

Luego vinieron las compañías alemanas Kosmos y Hamburg Pacific que establecieron líneas de navegación entre los puertos alemanes y el Pacífico. Entre los años 1900 y 1910 se alcanzaron los máximos niveles de actividad económica para la región, desarrollándose la industria mecánica, la construcción naval, reparación de naves, industria maderera, banca y comercio. Todo ligado al tráfico marítimo en el estrecho de Magallanes.

Así ocurrió que la armadora Braun y Blanchard, ayudada con subvención fiscal, fundó la primera línea de navegación hacia el litoral chileno, con los vapores Vestfold y Alm, que prestaron el servicio desde abril de 1907.

También se desarrolló la Sociedad Anónima Ganadera y Comercial Menéndez Behety, antecesora de la actual Compañía Marítima de Punta Arenas, que estableció una línea de navegación entre Punta Arenas y Valparaíso disponiendo vapores cómodos y rápidos que también hacían escala en Ultima Esperanza.

Sin embargo, la apertura del canal de Panamá en el año 1914, repercutió fuertemente para Punta Arenas al declinar la navegación interoceánica, lo que se vio también agravado con la crisis económica de la post guerra, la que mantuvo a la colonia con altibajos hasta mediados de los años 50, cuando la región inició su recuperación económica bajo la segunda presidencia de Carlos Ibáñez del Campo y con la vigencia del puerto libre que se mantuvo hasta finales de los años 60.

El abastecimiento de Punta Arenas por muchos años estuvo dominado por el movimiento de carga a granel y, desde mediados de los años 70, se modernizó el sistema con el desarrollo del cabotaje. Incluso durante los años 80 el movimiento mercante era intenso con dos compañías navieras que realizaban viajes entre Valparaíso y Punta Arenas, como también una línea internacional entre puertos de Brasil y la ciudad puerto con escala permanente en la capital regional. Eran los tiempos de intenso desarrollo comercial con una Zona Franca en pleno auge por sus ventajas arancelarias.

Hoy, el movimiento mercante se ha distribuido también con el tráfico del ferri entre Puerto Natales y Puerto Montt, aunque se mantiene una compañía de cabotaje operando regularmente a la zona.

Conectividad con Tierra del Fuego

Históricamente Punta Arenas ha mantenido una conectividad marítima con la isla Tierra del Fuego. En el pasado fueron pequeños barcos que prestaban el servicio de transporte de carga entre una y otra orilla. Incluso habían cruces donde la carga era un vehículo.

Sin embargo, desde fines de los años 60 comenzó el servicio de cruces marítimos regulares con la incorporación de barcazas, estableciéndose un desarrollo mayor de conectividad marítima en la primera angostura del estrecho de Magallanes en pleno aug de los campamentos del petróleo que permitieron desarrollar los poblados de Cullen y Cerro Sombrero. Asimismo, entre Punta Arenas y Porvenir se cimentó la otra alternativa de conectividad; servicios que están plenamente vigentes en el presente.

Desarrollo de
Costa Afuera

El estrecho de Magallanes también fue escenario de las prospecciones en el área de la primera angostura y que se conoció como proyecto Costa Afuera que se desarrolló desde fines de los años 70 a poco más de 200 kilómetros al norte de Punta Arenas en el área de la boca oriental del paso bioceánico.

En su mejor época la llamada producción Costa Afuera llegó a tener 46 plataformas funcionando, pero el decaimiento del recurso paulatinamente redujo las operaciones. Hace una década Enap Magallanes mantenía una decena de equipos que entregaban una producción promedio diaria de 308 mil metros cúbicos de gas y 110 metros cúbicos de petróleo.

Hoy día están todos cerrados temporalmente de forma segura.

Las plataformas se distribuyeron en un radio de 30 kilómetros entre el continente y la zona norte de la isla Tierra del Fuego. Todas fueron construidas por Enap Magallanes. Cada una llega a pesar 1.500 toneladas y quedaron instaladas en profundidades que varían entre los 45 y 50 metros.

Auge pesquero

El estrecho de Magallanes también ha servido para la zona de navegación segura para las flotas pesqueras que se cambian de un océano a otro para seguir con sus faenas. Por ello, dos veces al año la bahía de Punta Arenas sirve para que los barcos asiáticos, dedicados a la captura del calamar, fondean a la espera de ser conducidos por un oficial práctico que los guiará en su salida del estrecho.

Las flotas capturan una parte del año en el Atlántico sur y la otra parte frente a las costas del Perú y Ecuador.

Pero el puerto de Punta Arenas también a lo largo de su historia ha acogido a centenares de barcos pesqueros. Hubo grandes flotas de barcos pesqueros que usaron la capital regional como puerto base desde fines de los años 80 y comienzos de los 90 con el auge de la merluza.

Fue tal la demanda por el uso del muelle Arturo Prat que a veces en un solo sitio se ubicaban hasta cuatro barcos abarloados (uno al lado del otro).

Mención aparte para las embarcaciones de pesca artesanal, cuyas tripulaciones igual han aprovechado el estrecho de Magallanes. En el pasado para captura de centolla y en el presente para la extracción de mariscos, aunque en áreas más acotadas por la marea roja presente desde 1990 de manera permanente en la zona.

Turismo y ciencia

En el pasado el estrecho de Magallanes fue el pasadizo natural para decenas de cruceros turísticos que sólo ocupaban a Punta Arenas para reabastecerse de algunos pertrechos. Luego vino el turismo a la Antártica y, a fines de la década de los años 70, comenzaban a atracar al puerto de Punta Arenas cruceros como el Lindblad Explorer y el Society Explorer, los que abrirían la “ventana” para que años después y hasta el presente se multiplicarán los cruceros que ya no sólo ocupan a Punta Arenas para reabastecerse, sino que lo incluyeron como puerto de detención para circuitos turísticos de sus pasajeros.

Paralelamente se desarrolla el mercado propio de cruceros turísticos como los impulsados por el holding Comapa a través de Cruceros Australis y viajes para avistar pingüinos a isla Magdalena.

Notoriedad aparte adquiere el desarrollo de expediciones científicas que van profundizando el conocimiento de la biodiversidad del paso bioceánico. Incluso el estrecho volvió a ser atractivo para las ballenas jorobadas que desde hace dos décadas volvieron a internarse en las proximidades de la isla Carlos III considerando la mejoría de la “despensa” al estar con una zona de abundante sardina, alimento vital para los cetáceos.

Además, el explorador John Narborough hizo un detallado reconocimiento del estrecho de Magallanes entre los años 1669 y 1770 y al internarse en la isla Carlos III bautizó la bahía como el seno Ballena, ante la abundancia de los cetáceos que deambulaban en el área.

Hoy, el área de isla Carlos III, que es parte del parque marino Francisco Coloane, es uno de los atractivos turísticos que cada verano concita el movimiento de visitantes que buscan la naturaleza plena.

A ello se complementa el atractivo de la zona del faro San Isidro, que en manos de privado, busca una consolidación definitiva en servicios turísticos.