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“Mis memorias del año veinte”, por Armando Braun Menéndez

Por Marino Muñoz Aguero Domingo 1 de Noviembre del 2020

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En el año 20 (del siglo veinte) en medio de turbulencias políticas un joven Armando Braun Menéndez, hijo de Mauricio Braun Hamburger y nieto de José Menéndez, lejos de su Punta Arenas natal debatía en los patios de la vieja Escuela de Derecho de la Universidad de Chile -esa de la esquina de Compañía con Teatinos en la capital- sobre el desenlace de aquella campaña presidencial que enfrentó el 25 de julio al candidato de la Unión Nacional, el conservador Luis Barros Borgoño, con el abanderado de la Alianza Liberal, el ídolo de las clases obreras: Arturo Alessandri Palma, el “León de Tarapacá”.

Las simpatías del joven Braun que a la fecha contaba con 22 años de edad, estaban con el liberal, pero como lo explica en estas memorias, principalmente por la amistad que lo unía a Arturo Alessandri Rodríguez, hijo del candidato y a la sazón, profesor de la cátedra de Derecho Civil.

Ahí empiezan estos recuerdos, cuando en medio del suceso conocido como “La guerra de Don Ladislao”, nuestro protagonista se enrola en el Ejército -en su calidad de Oficial de reserva de caballería- y es enviado a Arica y Tacna (en ese entonces bajo dominio chileno) como parte del contingente de 10.000 efectivos reclutados para detener una supuesta invasión peruana-boliviana. Con el tiempo se develó que la justificación de esta movilización carecía de veracidad y su fundamento radicaba en que gran parte de los movilizados eran proclives a Alessandri y no a Barros, candidato del gobierno de Juan Luis Sanfuentes, cuyo Ministro de Guerra era Ladislao Errázuriz y había terror ante la posible asunción de Alessandri.

  Con un estilo ágil y ameno Braun relata sus vivencias en el norte, entre las cuales destaca la vigilancia de la concurrencia del contingente a un prostíbulo, acatando una instrucción recibida de su superioridad (la reproduce en el libro). Braun debería constituirse con una patrulla en las afueras del local, a fin de asegurar que todo se desarrollara en perfecto orden, pero su trabajo comenzaba con la ficha sanitaria de los soldados y la cancelación de los servicios: “Antes de las 21 horas mi patrulla y yo habíamos adoptado las disposiciones de seguridad necesarias y convenientes. Apostados en la puerta del prostíbulo el sargento recibía y revisaba las fichas a medida que se presentaban los postulantes y los enumeraba hasta que se hubiese colmado la capacidad receptora del salón y sus anexos” (pag. 67). Traemos este episodio a colación, pues hace un tiempo leímos en una crónica del periodista André Jouffé, que habría inspirado a Mario Vargas Llosa para la escritura de “Pantaleón y las visitadoras”; puede ser.

Cuando ya se había esfumado el fantasma de la invasión peruana-boliviana y Alessandri ya era Presidente de la Nación, Braun Menéndez -aún en el Ejército y en Arica- es investido como Ayudante del Infante Don Fernando María de Baviera y Borbón, representante de la Corona Española en los festejos del cuarto centenario del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes (como señala el autor, pues afortunadamente ya no se habla de “Descubrimiento”, que si lo hubo fue para occidente, pues nuestras razas originarias ya estaban acá miles de años antes).

Manteniendo la amenidad e incluso con algunas dosis de ironía, Braun comparte sus vivencias en los festejos, como lo acontecido en la comida final, cuando luego de los encendidos discursos de los representantes de España, Portugal y locales, irrumpe el embajador de Gran Bretaña: “Rodeado de la expectativa general, se levantó luego el Embajador de Su Majestad Británica, y ante el estupor de los comensales, también general, manifestó con deliberada calma y sencillez, que en el recuerdo de las glorias se había caído tal vez en una lamentable omisión al olvidarse de los ingleses que habían sin embargo introducido en la Patagonia las primeras ovejas” (Pag. 141).

“Mis memorias del año veinte” es un libro que, junto a las evocaciones de carácter personal, entrega la particular visión de su autor respecto de sucesos relevantes en la historia de Chile, un texto ilustrativo que vale la pena conocer.

Armando Braun Menéndez (1898, Punta Arenas – 1986, Buenos Aires) fue abogado, empresario, escritor e historiador. Es uno de los precursores de la historiografía patagónica, entre sus obras se puede citar: “El Motín de los Artilleros”, “Cambiazo, el último pirata del estrecho”, “Fuerte Bulnes” o la saga de las “Pequeñas Historias” (Patagónica, Magallánica, Fueguina, Austral y Antártica).

“Mis memorias del año veinte”, Armando Braun Menéndez. Editorial Antártica S.A., 1ª edición. Santiago de Chile, 1979, 155 pgs.