Necrológicas
  • Juan Antonio Remolcoy Levipani
  • Fernanda Valdevenito

Operación Queltehue

Por Alfredo Soto Martes 3 de Noviembre del 2020

Compartir esta noticia
124
Visitas

Me cuesta pensar que en el mundo tenemos más de 10 millones de ONG y otro resto de instituciones gubernamentales, dedicadas al cuidado del medio ambiente y no podamos frenar materias tan sensibles como lo que significa cuidar nuestros espacios naturales, nuestros parques y nuestras áreas silvestres en donde se desarrolla todo un mundo de posibilidades para quienes lo habitan en su desenvolvimiento como especie. Se genera así de temporada tras temporada un sinnúmero de visitas aladas desde otras latitudes a ubicarse en nuestros espacios como así también en ubicarse en territorios que han sido abordados por el ser humano, aun así, estas especies buscan la manera de llevar a cabo su plan instintivo de que cada año hay que preservar la especie y sea como sea luchar día a día la manera de exigir que su territorio es y será hasta mientras ellos existan. Estas aves eligen algunos sectores para tener sus crías y también para alimentarse.

Es verdad que el ser humano ha perdido ciertas capacidades naturales a través del tiempo en cuanto a realizar lecturas espontáneas de los avisos y del lenguaje muy particular que posee la naturaleza. Muchas veces nos paseamos por algún lugar, sin darnos cuenta de que a parte del ensordecedor y contaminante ruido propio de las ciudades, existen otros sonidos que del cual ya no son tan familiares como lo era antaño cuando los hombres vivían en pleno contacto con la naturaleza. Por estos días he sido testigo de especies que utilizan los espacios libres que tiene el campus Norte de la Universidad de Magallanes y me he percatado de que muchos queltehues que se arriman a nuestra Patagonia y Tierra del Fuego en el mes de septiembre para pasar los meses estivales alimentándose y criando sus polluelos y así sustentando su especie, que luego al finalizar el verano emprenden vuelo hacia el “Norte” para protegerse de las bajas temperaturas.

Pero el caso es que hoy día con una universidad sin alumnos presenciales, obviamente el espacio fue promisorio en cuanto a que pensé que estas ruidosas aves, no hacen nada más que defender lo que es suyo, al mismo tiempo una lucha constante de cuidado y protección ante la amenaza de predadores naturales que quieren consumir a los recién nacidos y en algunos casos invadir sus huevos. La naturaleza en este caso manda y establece las normas habituales que rigen entre ellas la capacidad de sustentabilidad de sus acciones sin darse el lujo de que se pierdan todos los recién nacidos. Pero en estado de pandemia y de confinamiento, la gente común de nuestra ciudad no encontró mejor lugar para pasear a sus perros, y no diré mascotas, porque este concepto va acompañado de una responsabilidad intrínseca de quien es el dueño y como cuida y educa a su mascota de no intervenir con sus desechos los espacios que son públicos y privados.

De manera optimista vi que este año sin movilidad de muchas personas por el campus, habría una optimización y aumento considerable de la población de queltehues. Pero me equivoqué, porque me encontré con la ignorancia de mucha gente que no le importa acceder y permitir que sus perros, correteen a las aves en periodo de anidación, algunas ya con crías y para colmo que en algunos casos hayan sacado los huevos de los nidos. Eso significa que no hemos aprendido nada, ni si quiera ver estos espacios con más respeto. Una mala señal de lo que se perfila en un futuro caótico con el cambio climático, con el cuidado de la naturaleza, preservar las especies, cuidar el agua y nuestro bosque si aún teniendo, brazos, slogans, banderas, y discursos que se levantan y se alzan por el bien común, nosotros los humanos no hemos aprendido nada, lo vuelvo a repetir, vamos directo a nuestra propia extinción, los queltehues seguirán, pero nosotros no hemos hecho nada para mitigar, para ejemplificar, para ordenar hábitos y costumbres, estamos sumidos en nuestra “cómoda” posición aparentemente civilizada. Una cosa tan menor, controlar TU MASCOTA.