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Tras primera rebaja transitoria de la dieta

Más de $7 millones ha dejado de recibir cada parlamentario en los últimos tres meses

Por La Prensa Austral Domingo 15 de Noviembre del 2020

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Los $9.349.852 brutos se vieron trastocados luego que en mayo pasado se despachara a ley el proyecto presentado por el diputado magallánico Gabriel Boric.

Más de $7 millones ha dejado de percibir cada uno de los legisladores magallánicos durante los últimos tres meses, luego que en agosto pasado se hiciera efectiva la rebaja del 25% de la llamada dieta parlamentaria.

Los $9.349.852 brutos se vieron trastocados luego que en mayo pasado se despachara a ley el proyecto presentado por el diputado magallánico Gabriel Boric y que, si bien no logró el propósito de una rebaja del 50% (fue sólo del 25%), sí pudo terminar con más de seis años de tramitación.

El primer pago de la dieta rebajada se hizo efectivo en agosto, cuando buena parte de los legisladores se vio sorprendida al recibir cada uno los actuales $7.012.388 y no los más de $9 millones. De esta manera se hacían efectivas la decisión de legislar al respecto, y el posterior pronunciamiento del Consejo de Alta Dirección Pública que, además, fijaba el mismo 25% como rebaja para ministros y un 10% para el Presidente de la República, subsecretarios, intendentes, gobernadores, delegados presidenciales y seremis.

De lo anterior, puede observarse que cada parlamentario ha dejado de percibir mensualmente alrededor de $2.337.464 y que la actual dieta de $7.012.388 redujo la distancia con el sueldo mínimo de 29 a 22 veces. Dicho de manera más clara, cada parlamentario gana al mes 22 veces más que un trabajador que recibe el salario mínimo (acordado por los mismos legisladores tras propuesta del Ejecutivo).

Comisión especial

La decisión de rebaja del 25% no dejó satisfechos a parlamentarios del Frente Amplio y del Partido Comunista, quienes abogaban por una reducción mayor. El propio Presidente Sebastián Piñera al promulgar la ley a finales de mayo anunció que “velando por el cumplimiento real del servicio público” daría luz verde a la conformación de una comisión especial que cada 4 años asumirá la revisión de dietas y sueldos. La integrarían un ex ministro de Hacienda, un ex consejero del Banco Central, un ex contralor o subcontralor, un ex presidente de cualquier rama del Congreso y un ex director del servicio nacional de Servicio Civil.

La dieta no es todo

Si bien la dieta se vio alterada en 25%, lo que no se ha visto trastocado es lo que dice relación con las asignaciones mensuales. 

Lo anterior se explica de la siguiente manera, además de la remuneración mensual (dieta) de más de $7 millones, cada parlamentario recibe cada 30 días una asignación mensual que es regulada por el Consejo Resolutivo de Asignaciones Parlamentarias. En el caso de los senadores, dicho monto alcanza un máximo de $20 millones, mientras que los diputados disponen de $11 millones.

La asignación está destinada a cubrir 30 ítems considerados de trabajo legislativo, entre los que se encuentran el pago de personal de apoyo, pasajes de avión, viáticos, arriendos oficinas, teléfonos, páginas web y propaganda.

Todo tiene un origen

Ya se ha dicho hasta la saciedad que Chile ha liderado la lista de países latinoamericanos respecto de la remuneración bruta de sus parlamentarios (sin considerar las asignaciones) y ubicándose segundo tras Estados Unidos en la lista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). Con la rebaja de 25%, se ubica ahora bajo Colombia y pasa del segundo al séptimo lugar en la Ocde.

Al momento de buscar el origen de esta “saludable” dieta, hay que remontarse a la Constitución de 1980. Aquí se establece que los diputados y senadores recibirán una remuneración equivalente a la de un ministro de Estado “incluidas todas las asignaciones que a éstos correspondan”. Y como argumento de lo anterior, se establece “que una buena remuneración será la única compensación a todas las causales de incapacidad que los afectan”.