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EDITORIAL

Gobernadores regionales, ¿figuras sin atribuciones?

Por La Prensa Austral Domingo 22 de Noviembre del 2020

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Estamos a una semana de que se realicen en todo el país, las primarias legales para elegir a los candidatos a gobernadores regionales que los partidos y/o pactos políticos presentarán para la histórica elección de abril del próximo año.

En Magallanes, el bloque opositor escogió este camino para determinar a su abanderado y se enfrentarán por tal nominación Jorge Flies y Juan Francisco Miranda. La coalición gobernante optó, en cambio, por eludir este derrotero y negociará entre sus partidos un nombre de consenso.

El cronograma electoral fijó para el 11 de abril de 2021 la referida elección, en que los ciudadanos estarán convocados para escoger, por primera vez, a las personas que en cada región encabezarán los respectivos gobiernos regionales.

Estos gobernadores regionales tendrán como pilar, más allá de su raigambre política, los sufragios que conciten en las urnas. Será, entonces, el apoyo popular su principal sostén, a él se deberán y con él podrán contrapesar la incidencia que seguirá teniendo La Moneda a través de la figura del delegado presidencial.

Estos comicios han sido resistidos, sobre todo en la esfera parlamentaria, donde siempre se usa y no en pocos casos se abusa del poder que tiene el Legislativo para evitar que surjan nuevos rostros que puedan constituirse en eventuales competidores para diputados y senadores.

Aunque todo parece estar en contra, se ha insistido en dar curso a esta elección, con la esperanza de que sea un hito para el esperado proceso descentralizador. Sin embargo, se debió avanzar en paralelo en apurar reglamentos y normas legales que permitan completar el cuadro con facultades y recursos reales para que los gobernadores puedan ejercer a plenitud sus funciones.

No con poco temor se aprecia que ni el Ejecutivo ni el Congreso han buscado agilizar los trámites legislativos para ir cerrando los forados que siguen peligrosamente abiertos a poco más de seis meses de asumir estas nuevas autoridades.

Lo peor que puede pasar es que la gente elija a los gobernadores regionales y éstos se transformen en una figura decorativa, carente de atribuciones. Esto sería un nuevo portazo a las regiones.