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Marea roja y Covid-19 en Magallanes

Por Agencias Domingo 22 de Noviembre del 2020

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Erik Daza
Biólogo marino, Jefe Ifop Magallanes
Curso de Conservación de Ambientes Antárticos y sub-Antárticos
Programa de Doctorado en Ciencias Antárticas y Subantárticas,
Universidad de Magallanes

 

Las Floraciones Algales Nocivas (Fan) o mareas rojas se caracterizan por un aumento exponencial de microalgas en el agua, provocando intoxicaciones masivas en animales que pueden ser mortales, como sucedió con cerca de 343 ballenas Sei que fueron encontradas en el golfo de Penas el año 2015.

En 1972 los magallánicos presenciaron el primer caso registrado en Chile de un brote de veneno paralizante, que causó la muerte de tres pescadores que se encontraban mariscando en la bahía Bell, en el estrecho de Magallanes. Posteriormente, en 1982 dos personas fallecieron en Puerto Natales y a partir del año 1991 aumentaron las intoxicaciones alcanzando a 341 casos y 23 víctimas al 2020, además de observarse un incremento de las áreas afectadas por las Fan en la Región de Magallanes.

Para enfrentar esta amenaza a la salud pública y actividades de la comunidad magallánica, en la década de los 90 un equipo interdisciplinario de profesionales provenientes del Instituto de Fomento Pesquero, Universidad de Magallanes y Servicio Salud, lideraron el desarrollo del “Programa Marea Roja” que constituyó un referente de orientación para el manejo de este fenómeno en la región, Chile y otros países afectados por esta problemática a nivel mundial.

Los tres pilares que sustentaron este programa fueron: Monitoreo y difusión: para disponer de un sistema de muestreo, detección y cuantificación de veneno paralizante, junto con un procedimiento de distribución de información dirigida a los grupos de más alto riesgo como pescadores artesanales; Capacitación: para actualizar a profesionales y técnicos que desarrollan actividades asociadas a Fan y sus consecuencias; Educación: para lograr una conducta responsable en la comunidad frente a la aparición de brotes tóxicos e incorporar conocimiento y comprensión de estos fenómenos.

Entre las acciones realizadas por el programa destaca la entrega de afiches, dípticos, adhesivos, juegos de naipes, jockey, mensajes radiales, televisivos, exposiciones y charlas, formación de capital humano y tecnología para investigar Fan.

La experiencia vivida por la comunidad magallánica en estos 30 años, ha permitido generar conductas de “autocuidado” en niños, jóvenes y adultos, con lo cual hemos aprendido a convivir con la marea roja. En tiempos de pandemia, es importante reconocer y valorar lo exitoso que ha sido este aprendizaje. Debemos estar convencidos que cada uno de los magallánicos puede ser un motor de cambio si recuerda estos pilares, empatiza y los aplica en su vida diaria para el manejo y control de Covid-19.